De hecho como anécdota os contaré lo que me pasó a mi, el único ''mal trago'' fue precisamente con el médico o facultativo que me midió, fue así:
-¡¿Pero quieres ponerte recto, joder! Mira, 182 (mido 185) pues ya no te vuelvo a medir, te quedas con eso, eh?!
-Lo siento, lo siento.
Me bajé de...