La altura no tiene nada que ver con la resolución de las intervenciones, ni el peso, ni siquiera la complexión física, lo que marca la diferencia en las intervenciones es tener conocimientos sobre cómo se reduce a alguien y la actitud correcta cuando estás metido en el fregado, llevo ya unos cuantos años en la calle y he trabajado con todo tipo de compañeros, te garantizo que la gente hace muy mal cuando se toma a broma a un compañero de 55 kilos o de metro sesenta y seis, y esto aplica también a las mujeres.