Antes se daba una formación práctica de mínimos, pero el problema mayoritario no era ese, el problema es que donde debía haber horas de intervención, las había de PSV, de organización y comunicación y de media docena de chorradas que eran, en el mejor de los casos, condensables en una semana de seminario, pero en intervención practicabas intervenciones, estoy seguro que exactamente igual que ahora, ahora trasteáis con Prometeo, igual que se hacía antes, que desde el minuto uno trasteábamos con SIDENPOL, pero ¿Sigue dándose documentadas por un lado e informática por otro?¿Sigue habiendo profesores de intervención que no han pisado la calle en 15 años o directamente nunca?¿Sigue poniéndose la DP en manos del amiguete de turno en vez de diseñar un plan serio y realista? Claro que si… Luego el problema es el mismo. Está muy bien abogar por minimizar los exámenes y vender una formación “práctica“ pero la realidad es que sigo viendo LO MISMO en los compañeros de prácticas que llevo viendo desde el 2017, las mismas carencias, las mismas dudas en la actuación que no deberían existir, las mismas preguntas todos los años en el foro, en los privados, en el curso de atestados, en el de penal operativo, en el coche, mientras tomas café… Las mismas… Algo no se está haciendo bien compañero, soy el primero que defendió esta vertiente “práctica“ pero no se me caen los anillos por decir que dos promociones después no veo cambio alguno, y encima vas hablando con gente que está metida en la formación y te vas enterando de cosas, y cada vez de más, y de más, y al final resulta que estamos exactamente en el mismo punto que donde empezamos. Los cambios son buenos si son a mejor, y de momento, mí experiencia personal, es que este cambio está fracasando salvo por un detalle, y es que a la gente ahora ya le da exactamente igual todo en el curso, tanto de la ENP como los de ascenso, porque sabe que la exigencia de codos es tendente a cero.