Yo te entiendo, y te doy la razón. No todo vale por que queramos “cumplir un sueño”, eso es muy bonito hasta que te genera un perjuicio económico prolongado.
Nos lo comemos por qué no hay otra y no se acaba el mundo, pero tampoco voy a dar las gracias tampoco, ni me han regalado la plaza ni mucho menos me ha salido gratis.
Y yo también empecé trabajando en el campo en pleno verano, entre otras cosas, pero después de tantos trabajos y años, como digo en mi trabajo actual de milesurista, ya me cansé de romantizar la miseria.