Y por fin llegó el gran día, FEBRERO DEL 2010 podría considerarlo como el mejor día de mi vida o al menos el más deseado. Después de una larguísima espera, ya estamos aquí, una hora antes, por si se me hace tarde. Me despido rápido de mi hermano, que me acompañó en este viaje tan esperado y con alegría atravieso la puerta de entrada. Empieza a amanecer, desconozco la temperatura de esa mañana, pero he de decir que pasé muchísimo frío.
Me sorprendió la entrada maratoniana al auditorio, pero luego comprendí que era un entrenamiento de lo que seria los días posteriores. :lol:
Nunca olvidaré el momento de dirigirnos hacia lo que será en estos 5 meses nuestro pequeño refugio, la subida por la cuesta se me hizo eterno, la maleta pesaba el doble y veía a mi alrededor las caras de sufridoras de mis compañeras. Una vez en la habitación respiramos y dijimos – ¡Ya estamos aquí!- , Fulanita, Menganita y Pepita tal y como había previsto, ya son oficialmente mis compañeras de habitación. Antes que nada, comenzamos con el sorteo de las literas, roperos, escritorios y demás, la verdad que no tuvimos problemas en ponernos de acuerdo y he de decir que estoy muy contenta con las compañeras que me ha tocado compartir esta experiencia, cada una con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero se puede convivir perfectamente con ellas y para mi el bienestar en nuestro pequeño refugio, como lo he denominado antes, es fundamental.
Bueno, una vez ya instaladas, comienza el estrés, las dudas, la incertidumbre, el bombardeo de información que llega a saturarte, pero al finalizar este primer e intenso día, haces una reflexión antes de irte a dormir y aunque el día haya sido agotador, tienes una sensación de satisfacción y bienestar que esa noche duermes con una sonrisa marcada en el rostro.
Al día siguiente nos esperaba y un día largo y duro, charlas, presentaciones, cambio de todo el uniforme, formación y más y más charlas. Y por si fuera poco ese mismo día nos tocaba servicio de bloque. Había mucha incertidumbre, pero gracias a las explicaciones y a las pautas a seguir salió todo muy bien, no era tan complicado, lo que a veces exageramos las cosas.
También he de decir que estoy muy contenta con el trato recibido y destacar el respeto y la disciplina que caracteriza a esta escuela.
El día que nos dieron los libros, creo que todos pensamos, (la que nos espera), pero son materias muy interesantes que pondremos en práctica el día que nos veamos en la calle.
Así que el recorrido es largo, también duro, pero la mayor satisfacción para mí, como para muchos de mis compañeros, es pertenecer a esta gran familia, al Cuerpo Nacional de
Policía, esto es, más que un sueño.