Todo tiene sus pros y sus contras. Si las bases salen en mayo-junio, estupendo por el hecho de saber desde ya como va a ir el proceso, orden de pruebas, sedes, novedades o no en el temario, etc. Pero también querrá decir que es muy posible que sigan plazos similares a la XXXII, lo cual me parece eterno, ya que duraría de nuevo el proceso un curso escolar. Larguísimo.
En cambio si las bases salen en septiembre, es un coñazo estar tantos meses sin saber bases, condiciones, funcionamiento y orden del proceso, sede, temas, etc. Pero está el pro de que si empiezan
exámenes en febrero y finalizan en junio, te fulminas el proceso en 4 o 5 meses, la mitad de tiempo.
La opción remota e improbable de bases ahora, instancias tras el verano al final es la mezcla los pros de ambas. Pero claro, lo que me parezca a mí mejor es auténticamente irrelevante, jajajajaja! Y esto, al estilo "Auxilio Judicial", nada común en el
CNP, resulta ser utópico total.