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In Memoriam

Recordamos hoy al Guardia Civil D. JOSÉ MARÍA LOZANO, asesinado por la banda terrorista el GRAPO.

D. José María Lozano

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En la mañana del 28 de enero de 1977, dos individuos del GRAPO penetraron en la sucursal número 50 de Correos, Telégrafos y Caja Postal de Ahorros del número 13 de la calle Padre Piquer del distrito madrileño de Aluche, sin dudarlo sacaron sendas pistolas y dispararon contra los agentes de la Policía Armada (Fernando Sánchez Hernández y José María Martínez Morales) que prestaban servicio de vigilancia, hasta vaciar los cargadores.

Después de arrebatarles sus armas se dieron a la fuga en un vehículo donde les esperaban otros dos individuos. Dos horas más tarde sobre, sobre las trece horas y treinta minutos, un nuevo atentado protagonizado, por otros cuatro individuos, se desarrollaba en la sucursal número 41 de la calle Sahara, en la Colonia de Oroquieta, del distrito de Villaverde (Madrid). También en esta ocasión dos terroristas del GRAPO, penetraron en la sucursal número 41 de Correos, Telégrafos y Caja Postal de Ahorros y subieron a la entreplanta, disparando ráfagas de metralleta contra los dos guardias civiles (José María Lozano Sainz y Antonio Guareño Pagador), que se encontraban de vigilancia, a quienes no dieron posibilidad de defenderse.

Los agresores primeramente dispararon a la cabeza de sus víctimas, rematándolas posteriormente, con ráfagas de disparos dirigidos al vientre. Acto seguido les arrebataron sus metralletas y se dieron a la fuga escaleras abajo. Cuando los agresores llegaron a la calle, observaron la llegada de un vehículo oficial de la Guardia Civil, en el que viajaban el sargento comandante del Puesto de Villaverde y el conductor (Felipe Martín Margallo y José Pérez Diañez) con la intención de advertir a sus compañeros del atentado perpetrado en Aluche. El guardia Pérez Diañez empuñando la metralleta que llevaba se apeó e hizo frente a los agresores. Estos dispararon a su vez ráfagas de metralleta contra el agente que cayo mortalmente herido.

Al mismo tiempo el turismo de apoyo al comando, que debía estar aparcado cerca del lugar, arranco y poniéndose a la altura del coche oficial le lanzó una bomba de mano y varias ráfagas de metralleta, la explosión alcanzó de lleno al sargento; aprovechando la confusión creada abandonaron el lugar de los hechos. José María Lozano Sainz, natural de Almería, de 23 años de edad, de estado casado; ingresó prácticamente muerto en la Ciudad Sanitaria de la Seguridad Social 1º de Octubre, falleciendo a las catorce horas.

En la Unidad de Cuidados Intensivos de dicho centro médico. Quedaron ingresados tras ser intervenidos quirúrgicamente: Felipe Martín Margallo, natural de la localidad de Madridanos (Zamora), de 55 años de edad, casado, padre de dos hijos. Antonio Guareño Pagador, natural de la población de Fuente de Cantos (Badajoz), de 44 años de edad, casado y padre de dos hijos. José Pérez Diañez, natural del pueblo sevillano El Garrobo, de 34 años de edad, casado.

Descansa en Paz, no te olvidamos.
 
Recordamos hoy a los Guardias Civiles D. FÉLIX DE DIEGO MARTÍNEZ y D. FRANCISCO DÍAZ DE CERIO GÓMEZ, asesinados por la banda terrorista E.T.A.

D. Félix de Diego Martínez

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Tenía 46 años y era natural de Fuentecén (Burgos). Estaba casado y era padre de cinco niños entre cinco y once años.

A las 9:30 horas del miércoles 31 de enero de 1979, FÉLIX DE DIEGO MARTÍNEZ se encontraba sentado en el Bar Herrería, propiedad de la familia de su esposa, en la localidad guipuzcoana de Irún. En ese momento dos pistoleros de la banda terrorista ETA entraron en el establecimiento y, sin mediar palabra, dispararon a quemarropa contra él, delante de su mujer, Dolores Echevarría. A continuación huyeron en un vehículo Renault 6 que había sido robado a punta de pistola tras secuestrar a su dueño. Félix fue trasladado al Hospital de la Cruz Roja de Irún, donde ingresó cadáver como consecuencia de las graves heridas causadas por los tres impactos de bala que recibió: uno en el corazón, otro en el vientre y otro en la pierna.

La explicación de la banda fue que era un chivato de la Guardia Civil. Pero Félix no podía ser chivato de la Guardia Civil puesto que él mismo era guardia civil.

El sacerdote Fernando Arburúa Iparraguirre, ATS y capuchino del barrio de Alza de San Sebastián, y los pistoleros que le acompañaban, no supieron que acababan de matar al compañero de Pardines, primer asesinado de forma intencionada por la banda terrorista. En la tarde del viernes 7 de junio de 1968, Félix de Diego Martínez, guardia civil de la Agrupación de Tráfico de San Sebastián, regulaba el tráfico en una zona de obras de la carretera Madrid-Irún, a la altura de Villabona. Su compañero José Pardines Arcay, se encontraba a unos dos kilómetros, al final de la zona de obras. Un camionero que circulaba en sentido contrario dio la voz de alerta y le gritó "¡Han matado a su compañero!". Félix de Diego nunca superó la muerte de Pardines.

Posteriormente, el día 4 de julio de 1974, sufrió un accidente de circulación, en el alto de Etxegarate, cayendo desde una altura de unos sesenta metros. No perdió la vida, pero nunca volvió a recuperar la salud y fue dado de baja para el servicio activo en la Guardia Civil por pérdida de aptitudes psicofísicas. La mala suerte se cebó con el exagente, pues un cáncer de riñón lo mantenía prácticamente impedido.

En octubre de 1981 la Audiencia Nacional condenó por este asesinato al sacerdote capuchino Fernando Arburúa Iparraguirre y a Manuel María Ostolaza Alcocer, como autores del crimen. También fue condenado Luis María de Marcos Olaizola, por asesinato en grado de conspiración.

D. Francisco Díaz de Cerio

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Tenía 41 años y era natural de la localidad vizcaína de Baracaldo. Estaba casado y tenía dos hijos de 15 y 17 años.

El 31 de enero de 1991 fue asesinado a tiros en el barrio bilbaíno de Ocharcoaga el ex guardia civil FRANCISCO DÍAZ DE CERIO GÓMEZ. Francisco salía de su domicilio en torno a las 7:00 horas para ir a trabajar. Tras recorrer unos metros, un pistolero de ETA se le acercó y le disparó seis tiros a bocajarro que le ocasionaron la muerte en el acto. Para cometer el atentado habían robado un vehículo a un taxista apenas un cuarto de hora antes. Con el taxista en el maletero, se dirigieron a asesinar al ex guardia civil. Tras el asesinato, abandonaron el coche con el taxista dentro en la carretera de Ibarsusi.

Francisco Díaz de Cerio fue miembro de la Guardia Civil de 1974 a 1980, cuando abandonó voluntariamente el Instituto Armado y entró a trabajar en la central nuclear de Lemóniz. Posteriormente se integró en Iberduero, donde realizaba la tarea de lectura de contadores en domicilios particulares. Cuando fue asesinado era miembro activo del sindicato UGT.

Para el asesinato de Francisco Díaz de Cerio Gómez fue esencial la información suministrada por el etarra Juan María San Pedro Blanco, alias Jon. Detenido el 6 de junio de 1991, integrado en el grupo Matalaz de ETA, pasó cuatro años en prisión provisional sin ser juzgado, tras la cual fue puesto en libertad y se dio inmediatamente a la fuga antes de que se celebrase la vista oral en octubre de 1995.

La excarcelación de San Pedro Blanco junto a Asier Quintana Zorrozua y Raúl Ángel Fuentes (que también se dieron a la fuga) es uno de los casos más sangrantes de excarcelación motivada por el cumplimiento del plazo máximo de prisión preventiva. San Pedro Blanco fue detenido nuevamente en Francia, el 9 de marzo de 1999, en una operación en la que también fueron apresados otros cinco etarras, entre ellos José Javier Arizcuren Ruiz, alias Kantauri, e Irantze Gallastegui Sodupe. El 19 de enero de 2004 Juan María San Pedro Blanco es entregado por las autoridades francesas a España para ser juzgado por sus múltiples causas.

Descansad en Paz, no os olvidamos.
 
Recordamos hoy a los Guardias Civiles D. ALFREDO DÍEZ MARCOS, D. JOSÉ GÓMEZ MARTIÑÁN, D. JOSÉ GÓMEZ TRILLO, D. ANTONIO MARÍN GAMERO, D. JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ PÉREZ-CASTILLO y D. VICTORINO VILLAMOR GONZÁLEZ, asesinados por la banda terrorista ETA.

D. Alfredo Díez Marcos

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Era natural de Fermoselle (Zamora) y tenía 25 años. Estaba casado con María del Cármen Gómez y tenía un hijo de nueve meses.

José Gómez Martiñán

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Nació el 7 de agosto de 1955 en Algeciras (Cádiz), por lo que tenía 24 años cuando fue asesinado. Ingresó en la Guardia Civil el 9 de septiembre de 1978 y sólo pudo prestar dos años de servicio en el Cuerpo. Estaba casado y no tenía hijos. A sus funerales celebrados en Tarifa acudieron cerca de cuatro mil personas. En noviembre de 2008, la junta de gobierno del Ayuntamiento de Algeciras, presidida por el alcalde Tomás Herrera, acordó dedicarle una calle de la ciudad.

D. José Gómez Trillo

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Tenía 30 años y era natural de Xirivella (Valencia). Estaba casado y tenía un hijo, el primero de los 35 huérfanos que ETA ha dejado en la Comunidad Valenciana.

D. Antonio Marín Gamero

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Natural de Oliva de la Frontera (Badajoz), tenía 27 años, estaba casado y tenía dos hijos. ETA nunca ha cometido un atentado en Extremadura, pero entre sus víctimas hay 53 extremeños, la mitad guardias civiles como Antonio, asesinados por la banda en atentados en el País Vasco, Cataluña y Madrid.

D. José Antonio Martínez Pérez-Castillo

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Era natural de Oria (Almería) y tenía 26 años. Los padres y un hermano menor del agente fallecido se desplazaron hasta Basauri donde tuvieron lugar los funerales presididos por el ministro de Interior. La muerte del joven agente fue sentida profundamente en la provincia de Almería, de manera especial en la comarca del Almanzora donde vivía toda su familia. José Antonio estaba soltero y llevaba tres años en la Guardia Civil (se cumplieron el día de su asesinato).

D. Victorino Villamor González

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Nació en Quecedo de Valdivielso (Burgos) en 1938. Estaba soltero y tenía 41 años cuando fue asesinado. A sus funerales celebrados el 3 de febrero se desplazó gente de toda la comarca del valle de Valdivielso.

El 1 de febrero de 1980 fueron asesinados en Ispáster (Vizcaya) seis guardias civiles destinados en Lekeitio y Ondarroa, algunos de ellos muy jóvenes y recién salidos de la Academia de Valdemoro. Los seis agentes asesinados eran originarios de diferentes provincias españolas: ALFREDO DÍEZ MARCOS (de Zamora), JOSÉ GÓMEZ MARTIÑÁN (de Cádiz), JOSÉ GÓMEZ TRILLO (de Valencia), ANTONIO MARÍN GAMERO (de Badajoz), JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ PÉREZ-CASTILLO (de Almería) y VICTORINO VILLAMOR GONZÁLEZ (de Burgos).

Las víctimas eran miembros de un convoy formado por dos Land Rover de la Guardia Civil, con tres guardias civiles cada uno, y vehículos de la fábrica de armas Esperanza y Cia. en los que viajaban técnicos de la empresa y se transportaba el armamento. Varias veces a la semana el convoy hacía el recorrido entre Marquina y la playa de Laga, donde probaban, para su homologación, los morteros de la fábrica vizcaína. La misión de los guardias civiles era dar protección y escoltar a los trabajadores de la fábrica y el material que transportaban.

Aquel viernes 1 de febrero salieron en torno a las 7:30 horas de la fábrica Esperanza y Cia., en Marquina. La salida fue observada por varios terroristas que, adelantando al convoy, se reunieron con otros miembros de la banda en el kilómetro 53 de la carretera, en las cercanías de Ispáster.

Hacia las 8:15, en una zona de curvas que obligó a reducir la velocidad, les tendieron la emboscada mortal. El primer vehículo, en el que viajaban los técnicos de la empresa, pasó sin ninguna incidencia, pero los dos Land Rover de la Guardia Civil fueron atacados con fusiles de asalto, metralletas y granadas de mano. Se hicieron más de un centenar de disparos.

Para asegurarse de que ningún guardia civil sobrevivía, tras el ataque varios terroristas se acercaron a los vehículos y arrojaron una granada de mano en el interior del primer Land Rover. Cuando quisieron repetir lo mismo con el segundo, la granada hizo explosión antes de que los asesinos tuvieran tiempo de alejarse, por lo que dos de ellos (Gregorio Olabarría Bengoa y Javier Gorrotxategui Argote) resultaron gravemente heridos, falleciendo poco después.

Un número indeterminado de etarras (entre 8 y 11) participaron en el atentado de Ispáster. En 1984 la Audiencia Nacional condenó a Jaime Rementería Beotegui por su cooperación en las labores de ejecución del atentado. En prisión desde agosto de 1983, salió en libertad en enero de 2004. También fue condenado por proporcionar la información necesaria para cometer el atentado Francisco Esquisabel Echevarría. Detenido en octubre de 1980, salió en libertad en agosto de 2002, tras cumplir 22 años de prisión.

Entre los etarras que presuntamente participaron se encontraba José Luis Ansola Larrañaga, alias Peio el Viejo, que fue puesto en libertad en junio de 1999 al ser absuelto por falta de pruebas y no tener otras causas pendientes. El fiscal jefe de la Audiencia, Eduardo Fungairiño, y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, en cambio, solicitaron un total de 174 años de cárcel para Peio el Viejo en calidad de autor por cooperación necesaria de seis delitos de asesinato cometidos en el atentado de Ispáster.

La sentencia recoge los hechos probados de las sentencias anteriores en las que se condenó por estos mismos hechos a otros etarras, y precisa que el grupo de etarras liberados (a sueldo de la organización) que intervinieron en la acción estaba integrado por Rekalde, Gregorio Olabarria y Francisco Javier Gorrotxategi, estos dos últimos fallecidos al estallarles sendas granadas de mano, y por otras personas todavía no juzgadas. Entre estas personas no juzgadas estaría Alfonso Echegaray Achirica, que fue deportado por Francia, primero a Ecuador (en julio de 1985) y posteriormente a Santo Tomé y Príncipe. En marzo de 2011 figuraba, junto a otros treinta y tres etarras, en la lista negra de terroristas que elabora y actualiza el Departamento de Estado de los EEUU.

Descansad en Paz, no os olvidamos.
 
Recordamos hoy a los Guardias Civiles D. MIGUEL MATEO PASTOR y D. BENEDICTO GARCÍA RUZO, asesinados por la banda terrorista ETA y E.G.P.G.L.

D. Miguel Mateo Pastor

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Era natural de Elda (Alicante), y pertenecía a una familia con antecedentes militares. Tenía 24 años y estaba soltero.

Sobre las 20:30 horas salieron del cuartel dos vehículos Talbot 150 de los GAR y tomaron un camino de tierra para ir a la carretera general. Cuando estaban muy cerca de ésta, a la altura del kilómetro 422,50 de la N-I, el vehículo más atrasado, en el que viajaba Miguel, recibió el impacto de una granada anticarro que afectó a la parte derecha y al techo del vehículo. Otra granada estalló a un lado del camino. Después de la explosión, los guardias civiles fueron ametrallados por los terroristas con subfusiles y escopetas. Los agentes contestaron al fuego y los asesinos huyeron por el monte. Al parecer, el ataque se realizó desde una ladera del monte Oiango.

Miguel Mateo Pastor y sus compañeros, Custodio Contreras de la Rosa y José Bueno Fernández, fueron trasladados al Hospital de la Cruz Roja de San Sebastián gravemente heridos. Miguel murió al poco de ingresar en el hospital, con neumotórax abierto, impactos de bala en la espalda y metralla en todo el cuerpo.

Custodio Contreras de la Rosa, natural de Castillo de Locubin (Jaén), tenía 30 años. Estaba casado con dos hijos. Recibió disparos en el abdomen, brazo derecho y pierna izquierda. La gravedad de las heridas le dejó incapacitado y tuvo que abandonar el servicio activo.

José Bueno Fernández era de Suria (Barcelona), tenía 22 años y estaba soltero. También resultó gravemente herido, con impactos de bala en cráneo y otras partes del cuerpo. Doce años más tarde, el 22 de septiembre de 1995, José murió en acto de servicio.

Los tres guardias civiles pertenecían a la UAR (Unidad de Acción Rural) de la Guardia Civil y prestaban sus servicios en Tolosa.

Nada más conocerse el atentado, Garaicoechea dio por rota la denominada "mesa por la paz", una ronda de conversaciones abierta con las diferentes formaciones políticas, incluida Herri Batasuna.

Por este atentado fue condenado en 1997 José Miguel Latasa Guetaria, alias Fermín, acusado de proporcionar a la banda asesina la información sobre los movimientos de los vehículos de la Guardia Civil, esencial para cometer el atentado. En el año 2000 fue condenado como responsable de haber ordenado el atentado Juan Lorenzo Lasa Mitxelena. Finalmente, en el año 2003 la Audiencia Nacional condenó a Pedro José Picabea Ugalde a 30 años por el asesinato de Miguel Mateo y a dos penas de 22 años de prisión mayor por los asesinatos frustrados de Custodio Contreras y José Bueno. Al parecer, también participó en el atentado José Miguel Bustinza Yurrebaso, alias Iván, que no pudo ser juzgado pues falleció en septiembre de 1997 en Bilbao en un enfrentamiento con la Guardia Civil.

Coincidiendo con la celebración del Día de la Hispanidad y de la Patrona de la Guardia Civil, el 12 de octubre de 2010, veintisiete años después de su asesinato, se ha dedicado un parque en su memoria en la ciudad de Elda. El acto de inauguración, al que asistió su familia, terminó con la interpretación del himno nacional de España, que acompañó al izado de la bandera. La bandera permanecerá en el parque de forma permanente, junto al monolito con la placa dedicada a la memoria de Miguel.

D. Benedicto García Ruzo

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Benedicto García Ruzo, natural de Oza de los Ríos (La Coruña), de 45 años, fallecido el jueves 2 de febrero de 1989, en la localidad de Irijoa (La Coruña), como consecuencia de los disparos efectuados por unos individuos del Ejército Guerrillero del Pueblo Gallego Libre (E.G.P.G.L.).

Habiendo previamente simulado un accidente de trafico, su compañero Antonio Pérez Freire resulta herido grave en la refriega. La noche del día anterior, los terroristas secuestran a un vigilante nocturno en su propio domicilio en La Coruña, tras maniatarle, le obligaron a subir en un vehículo y le trasladaron a la población coruñesa de Suevos, donde le liberaron, arrebatándole el arma reglamentaria, que posteriormente usarían contra los guardias civiles.

Se dirigieron a Monfero, desde donde llamaron al puesto de la Guardia Civil para comunicar que se había producido un accidente y necesitaban ayuda. Los agentes se trasladan urgentemente al lugar indicado, donde encuentran una persona tendida delante de un Ford Fiesta. Cuando el Guardia Civil Benedicto García Ruzo se acerca para auxiliar al supuesto herido, éste se lanzó contra él y trató de reducirlo, pero al no conseguirlo le disparó siete veces a quemarropa. Al percatarse de la acción, el guardia civil Antonio Pérez Freire, que permanecía en el coche, envió un mensaje de socorro a sus compañeros, antes de ser tiroteado por los terroristas, quienes le dieron por muerto con seis disparos en su cuerpo.

En el lugar quedó el Ford Fiesta de los terroristas inutilizado por los disparos realizados por el agente Pérez Freire al intentar repeler la agresión. La llamada de socorro permitió que se pudiese montar enseguida una operación, que dio como resultado la detención de dos de los terroristas.

Descansad en Paz, no os olvidamos.
 
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