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In Memoriam

Recordamos hoy al Guardia Civil D. DIONISIO MEDINA SERRANO, asesinado por la banda terrorista ETA.

D. Dionisio Medina Serrano

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A las siete horas y treinta minutos del día 7 de marzo de 1971, hizo explosión un artefacto de gran potencia en una de las ventanas de la Agencia de Recaudación de la Diputación Provincial de Barcelona (Zona 9), situada en la planta baja, números 40 y 42 de la calle Sagrera de la Ciudad Condal, colocado por el grupo independentista catalán Front D'Alliberament Catalá.

A causa de la explosión resultó muerto el guardia civil Dionisio Medina Serrano, de 35 años de edad, natural de la localidad de Priego (Córdoba), casado y padre de una niña.

Tras haber prestado servicio nocturno de vigilancia fiscal en la Estación de La Sagrera, de camino a su domicilio, al pasar por la mencionada Agencia de Recaudación, bien porque observó algo anormal en la ventana de la misma o por ver manipular en ella a personas sospechosas (no hubo testigos presenciales), Dionisio Medina se cercó a la referida ventana, haciendo entonces explosión el artefacto, que le alcanzó de lleno lanzándole contra el edificio de enfrente a una distancia de unos veinte metros aproximadamente.

La pistola adjudicada Super-Star de 9 mm. corto que tenía adjudicada resultó con rotura de las cachas y torcedura de armazón, circunstancia que puede indicar que tuviera el arma en la mano, lo que confirmaría los supuestos indicados. Esta fue la primera víctima del terrorismo en Cataluña.

Descansa en Paz, no te olvidamos.
 
Recordamos hoy a los Guardias Civiles D. CONSTANTINO LIMIA NOGUEIRAS, D. PEDRO GABEZAS GONZÁLEZ y D. JOSÉ MARÍA ACEDO PANIZO, asesinados por la banda terrorista E.T.A y el G.R.A.P.O.

D. Constantino Limia Nogueiras

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El Guardia Civil Primero don Constantino Limia Nogueiras, natural de Xunqueira de Ambia (Orense), de 52 años de edad, falleció a consecuencia de los disparos efectuados por unos individuos del GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre), cuando prestaban servicio de vigilancia en el Banco de España de Santiago de Compostela (La Coruña) situado en la plaza de las Platerías, en compañía del Guardia Civil don Pedro Cabezas González. Tras la agresión, los terroristas arrebataron a las victimas sus armas reglamentarias y se dieron a la fuga.

D. Pedro Cabezas González

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El Guardia Civil don Pedro Cabezas González, natural de La Coruña, de 48 años de edad, falleció a consecuencia de los disparos efectuados por unos individuos del GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre), cuando prestaban servicio de vigilancia en el Banco de España de Santiago de Compostela (La Coruña), situado en la plaza de las Platerías, en compañía del Guardia Civil Primero don Constantino Limia Nogueira. Tras la agresión, los terroristas arrebataron a las victimas sus armas reglamentarias y se dieron a la fuga.

D. José María Acedo Panizo

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De 56 años, era natural del pueblo zamorano de Carmarzana de Tera, donde nació el 22 de enero de 1924. Estaba casado y tenía tres hijos. El 11 de enero de 1978 había pasado a situación de retirado en la Guardia Civil. Hasta entonces, fue comandante del puesto de la Guardia Civil de Andoain. Antes de ascender a sargento, había estado destinado como cabo primero en el cuartel de Ordicia. Cuando dejó la Guardia Civil, se trasladó a vivir a Tolosa, pasando a ocupar un puesto como jefe de porteros en la fábrica Aplicaciones Técnicas del Caucho.

A las 15:30 horas del día 10 de marzo de 1978 un individuo llegaba a la portería de la fábrica Aplicaciones Técnicas del Caucho, donde el exsargento de la Guardia Civil retirado, JOSÉ MARÍA ACEDO PANIZO, trabajaba como jefe de porteros desde hacía un mes. Tras acercarse a él, y sin mediar palabra, le disparó con una pistola a un metro de distancia.

Según testigos presenciales de los hechos, la víctima se desplomó en el suelo aún con vida e intentó huir. El pistolero de ETA le puso la rodilla sobre el pecho y lo remató, efectuándole otros tres disparos en la cabeza. Una vez cometido el asesinato, el etarra huyó por el monte, sin ninguna prisa, según esos mismos testigos.

Varios trabajadores recogieron del suelo a José María, que agonizaba, y en una furgoneta de la fábrica lo trasladaron a la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, de la capital guipuzcoana, donde a las cuatro de la tarde ingresaba cadáver.

El asesinato fue cometido por una célula etarra denominada Gamboa. La banda terrorista quiso justificarlo señalando a José María como uno de los que intervinieron en la operación de las fuerzas de seguridad en Villabona en la que, diez años antes, resultó muerto el primer miembro de la banda terrorista, Txabi Etxebarrieta, en enfrentamiento con la Guardia Civil tras asesinar al guardia civil José Pardines, primera víctima deliberada de ETA.

Descansad en Paz, no os olvidamos.
 
Recordamos hoy al Guardia Civil D. CONSTANTINO GÓMEZ BARCIA, asesinado por la banda terrorista ETA.

D. Constantino Gómez Barcia

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Era de Lugo, aunque fue enterrado en Oviedo por motivos familiares. A su funeral asistieron más de mil personas. Su padre también perteneció a la Guardia Civil, igual que sus tres hermanos. Tenía 21 años y estaba soltero.

El 13 de marzo de 1977 ETA asesinaba en Mondragón (Guipúzcoa) al guardia civil CONSTANTINO GÓMEZ BARCIA. Murió en el acto a consecuencia de los disparos de escopeta efectuados por un grupo de terroristas contra el coche en que circulaba, en compañía de Miguel Santaella Carretero (malagueño de 25 años) y José Castaño Vázquez (sevillano de 26 años), también guardias civiles. Todos ellos estaban adscritos al puesto de Oñate de la Comandancia de Guipúzcoa.

Los hechos sucedieron en la madrugada del domingo, cuando Constantino y cuatro amigos abandonaron, vestidos de paisano, la sala de fiestas Alexander en Mondragón. Se subieron a un Renault 12, conducido por otro compañero del cuerpo, en compañía de su novia, que también se situó en la parte delantera. Cuando se encontraban a tan sólo doscientos metros del cuartel de la Guardia Civil, en el cruce de la carretera Beasain-Durango con la de Mondragón-Vergara, un vehículo se paró delante, obligándoles a hacer lo propio.

En ese momento, del primer vehículo descendieron dos jóvenes que, desde ambos lados del Renault 12, dispararon de forma indiscriminada contra el vehículo dos ráfagas con unas escopetas repetidoras de cañones recortados. De los ocupantes del asiento posterior, Constantino Gómez Barcía falleció en el acto, Miguel Santaella recibió heridas de pronóstico muy grave y José Castaño sufrió lesiones leves. Los pasajeros de los asientos delanteros, el conductor y su novia, se dieron cuenta del ataque y tuvieron tiempo de agacharse, por lo que resultaron ilesos.

En su llamada a La Voz de España cuarenta y ocho horas después reivindicando el atentado, la banda asesina señaló que era una venganza por la muerte la semana anterior de dos miembros de ETA (Nicolás Mendizábal y Sebastián Goikoetxea) en un enfrentamiento con la Guardia Civil en Zumárraga.

El impasse en la violencia terrorista, consecuencia de conversaciones secretas de ETA pm y ETA m con el Gobierno de cara a las primeras elecciones generales, se rompió con el ametrallamiento de Constantino y sus compañeros. Sería el primero de los 11 atentados mortales de ese año, año de la amnistía de todos los presos de ETA. El 9 de diciembre saldría de prisión el último etarra, Añat Galarraga. Sin embargo, desde entonces y durante los siguientes tres años, la ofensiva de la banda se recrudeció, con 246 asesinados en ese período conocido como "los años de plomo".

Descansa en Paz, no te olvidamos.
 
Recordamos hoy al Guardia Civil D. MODESTO MARTÍN SÁNCHEZ, asesinado por la banda terrorista ETA.

D. Modesto Martín Sánchez

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Era cabo 2º de la Guardia Civil, cuerpo al que pertenecía desde 1965. Trabajaba en el Servicio Fiscal del Puerto de Pasajes, aunque vivía en Rentería. Natural de Pinofranqueado (Cáceres), tenía 41 años. Estaba casado, tenía dos hijos y su mujer estaba embarazada de siete meses en el momento del asesinato.

Minutos después de las 15:00 horas del lunes 15 de marzo de 1982, ETA asesinaba a tiros en la localidad guipuzcoana de Rentería (Guipúzcoa) al guardia civil MODESTO MARTÍN SÁNCHEZ.

Tres terroristas dispararon contra su automóvil, en el que también viajaban su esposa, embarazada de siete meses, y su hijo de cinco años, al que iban a llevar al colegio. Cuando ya estaba dentro del coche, dos terroristas, uno con metralleta y otro con una pistola, se colocaron en la parte delantera del vehículo y le dispararon varias veces a través del parabrisas. Modesto estaba sentado en el asiento del conductor y su mujer intentó impedir que los terroristas dispararan, pero los pistoleros le dieron un empujón para apartarla. Tras ametrallar al guardia civil, huyeron a pie. Posteriormente se recogieron en el lugar de los hechos numerosos casquillos del calibre 9 milímetros parabellum de fabricación francesa y belga.

Modesto murió casi instantáneamente. Trasladado urgentemente al Hospital Militar de San Sebastián en una ambulancia de la Cruz Roja, ingresó cadáver en el centro médico, con heridas mortales en el corazón, la boca y el pecho, a la altura de los pulmones.

La capilla ardiente con sus restos mortales quedó instalada a última hora de la tarde en el Salón del Trono del Gobierno Civil de Guipúzcoa. El funeral estuvo presidido por el vicepresidente Martín Villa, el delegado del Gobierno Oreja, el consejero Retolaza y el alcalde de San Sebastián, además de representantes del PSOE y UCD. A continuación fue enterrado en el cementerio de Rentería.

ETA reivindicó el asesinato el 22 de marzo mediante una llamada telefónica al diario Egin. Del mismo se responsabilizó en 1984 el etarra Jesús María Zabarte Arregui, el carnicero de Mondragón, detenido tras un enfrentamiento con la Guardia Civil en Hernani el 15 de junio de ese año en casa de la familia Miner.

Un mando de la Guardia Civil dijo a un periodista de El Diario Vasco que el crimen fue visto por, al menos, cincuenta personas, pero que nadie se atrevía a dar información a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Descansa en Paz, no te olvidamos.
 
Recordamos hoy al Guardia Civil D. LUIS ARAGÓ GUILLÉN, asesinado por la banda terrorista ETA.

D. Luis Aragó Guillén

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Tenía 28 años y era de Murero (Zaragoza), donde su padre, Maximiliano Aragó Cortés, era alcalde. Luis estuvo destinado en el destacamento de Tráfico de la Guardia Civil en Cariñena (Zaragoza) hasta marzo de 1990, cuando fue trasladado al País Vasco tras superar el curso de cabo.

No habían pasado dos semanas del asesinato del directivo de Ferrovial, José Edmundo Casañ Pérez-Serrano, cuando poco antes de las cuatro de la tarde del sábado 16 de marzo de 1991 la banda terrorista ETA hacía explotar una bomba accionada a distancia al paso de un vehículo ocupado por cuatro agentes de la Guardia Civil en el barrio de Eguía de San Sebastián. Provocó la muerte de LUIS ARAGÓ GUILLÉN y heridas a otras cinco personas: sus tres compañeros, también guardias civiles, y dos transeúntes (padre e hijo).

Los cuatro guardias civiles habían estado comiendo juntos en un bar cercano al lugar en el que se produjo el atentado. Los agentes se encontraban fuera de servicio en el momento en que sucedieron los hechos y vestían de paisano.

Una vez acabada la comida se dirigieron hacia el cuartel que la Guardia Civil tiene en el barrio de Intxaurrondo. Cuando el vehículo -un Ford Escort de color blanco propiedad de uno de los agentes-, se encontraba entre el cementerio de Polloe y el campo de fútbol de Metigosetegui, miembros del grupo Donosti de ETA hicieron estallar una bomba que se hallaba adosada a una de las farolas. Según testigos presenciales, la explosión desplazó al coche unos treinta metros.

La bomba, compuesta por unos ocho kilos de explosivo y metralla, había sido colocada, según indicaron testigos del hecho, por dos personas jóvenes pocos minutos antes de la explosión. Muy probablemente, los autores del atentado vigilaron a los guardias civiles en el lugar en el que los agentes estuvieron almorzando, y esperaron en las cercanías al paso del vehículo.

El cabo primero Luis Aragó Guillén falleció prácticamente en el acto al quedar atrapado entre los hierros del coche. Los heridos fueron los guardias civiles Pedro Samuel Martín García de 26 años y natural de San Sebastián; Miguel Ángel García Morillas, de 23 años, natural de Algeciras (Cádiz) y Jose Carlos Casillas Hernández de 21 años y natural de Cerezo de Abajo (Segovia).

Además, resultaron heridos de gravedad dos transeúntes: Víctor Montes Centol y su hijo Diego Montes Calle, de 12 años. El pequeño acababa de terminar un partido de fútbol en un campo ubicado a escasos metros de donde estalló la bomba. Tuvo que sufrir operaciones quirúrgicas muy complejas debido a la gravedad de las heridas en cara, abdomen y pierna derecha.

Descansa en Paz, no te olvidamos.
 
Recordamos hoy a los Guardias Civiles D. PEDRO BALLESTEROS RODRÍGUEZ y D. ENRIQUE MARTÍNEZ HERNÁNDEZ, asesinados por la banda terrorista E.T.A.

D. Pedro Ballesteros Rodríguez

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De 24 años, era natural de Madrid. Estaba casado con María del Carmen López, de 20 años y nacida en Durango. El matrimonio tenía una hija de un año y medio que no viajaba en el coche en el momento del atentado ya que se había quedado con sus abuelos maternos. Pedro había ingresado en la Guardia Civil en el año 1983 y en noviembre de ese mismo año fue destinado al País Vasco, donde contrajo matrimonio con María del Carmen López.

A las 16:45 horas del día 19 de marzo de 1988, la banda terrorista ETA asesinaba en Durango (Vizcaya) al guardia civil PEDRO BALLESTEROS RODRÍGUEZ, primera víctima mortal de ese año. También resultó herida leve su esposa, María del Carmen López.

El atentado se produjo cuando el turismo en el que viajaba el agente junto a su esposa, paró en una señal de stop situada en la Plaza Gurruchaga de Durango. En ese momento dos individuos abrieron fuego a corta distancia contra Pedro, que murió prácticamente en el acto. Uno de los terroristas disparó contra el guardia civil por la ventanilla del conductor, mientras el otro lo hacía por la del copiloto. El agente recibió al menos ocho impactos de bala y murió prácticamente en el acto. Su esposa resultó alcanzada por una bala en el codo izquierdo y fue trasladada al Hospital de Galdácano donde fue intervenida quirúrgicamente de la herida. Los dos terroristas huyeron a pie por las calles próximas al lugar del atentado en presencia de numerosos testigos.

En el lugar de los hechos se recogieron nueve casquillos y dos balas del calibre nueve milímetros parabellum, marca SF, de los años 1975, 1977 y 1979, munición bastante antigua, según comentaron especialistas de la Guardia Civil.

Pedro Ballesteros y su esposa regresaban de casa de los padres de esta última de celebrar el Día del Padre. El crimen fue presenciado por varios niños que participaban en una fiesta infantil en el colegio de los Jesuitas, situado enfrente del lugar donde fue tiroteado el guardia civil, según indicaron testigos presenciales. El matrimonio residía en la casa cuartel de la Guardia Civil en Durango y hacia allí se dirigían cuando fueron víctimas del atentado, a unos 1.500 metros del cuartel. Fue la primera víctima mortal del terrorismo etarra desde que el 12 de enero de 1988 se firmase el Pacto de Ajuria Enea, ratificado por prácticamente todos los partidos políticos.

El presidente del Gobierno, Felipe González, fue inmediatamente avisado del atentado mientras se entrevistaba en el coto de Doñana (Huelva) con el presidente francés, François Mitterrand. El vicesecretario general del Partido Socialista de Euskadi (PSE-PSOE), Juan Manuel Eguiagaray, manifestó a Radio Nacional, tras tener noticia del atentado, que era "la confirmación de que la esperanza que muchos habíamos concebido es una esperanza que aún tiene que aguardar hasta que se convierta en realidad". Mientras, el secretario general de los socialistas vizcaínos, Ricardo García Damborenea, declaró que "cuando se asesina tan despiadadamente, frente a ellos no cabe otra postura que el acoso incansable hasta detener al último etarra en libertad y en posesión de una pistola". Por su parte, el presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), Xabier Arzalluz, señaló que "la ilusión se ha terminado y en este momento creo que la gente pasa ya de Argel".

Por sentencia de la Audiencia Nacional de 1991 fueron condenados los etarras del grupo Araba Juan Ignacio Oyarbide Aramburu y Manuel Urionobarrenechea Betanzos como autores del asesinato de Pedro. Ambos murieron en septiembre de 1989 en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Quedaron absueltos, por no poderse probar suficientemente su participación en los hechos, Juan Carlos Arruti Azpitarte, Esteban Nicolás Barreña Eguindazu, Esteban Martín Barreña Oceja y Begoña Arroyo Pérez de Nanclares.

D. Enrique Martínez Hernández

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Era natural de Linares (Jaén). Tenía 30 años, estaba casado y era padre de una niña de dos años. Estaba destinado como Tedax en Manresa (Barcelona). Fue enterrado en Collserola, en el municipio de Cerdañola del Vallés, después de un multitudinario funeral.

Poco antes de las diez de la noche del 18 de marzo se recibió una llamada en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad costera de Mongat (Barcelona) avisando, en nombre de ETA, del abandono de un Opel Kadett lleno de explosivos entre Llissá de Munt y Granollers. Indicaron también que el propietario del vehículo estaba encerrado en el maletero de otro coche al lado del coche-bomba. Posteriormente se sabría que el autor de la llamada era el etarra Fernando Díez Torres, que iba acompañado por José Luis Urrusolo Sistiaga. Ambos estaban integrados en el grupo Ekaitz de ETA.

Varios guardias civiles acudieron al lugar indicado. Cuando Enrique, Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos (Tedax), se disponía a reconocerlo, la bomba hizo explosión. El automóvil estaba cargado con unos 15 kilos de amosal y la deflagración afectó a viviendas situadas en una radio de 60 metros. A Enrique Martínez Hernández la explosión lo alcanzó de lleno resultando mortalmente herido. Trasladado al Hospital General de Granollers, ingresó cadáver poco después de la medianoche del 19 de marzo.

En un chalé de Llissá de Munt, localidad de unos 5.000 habitantes situada a unos 35 kilómetros de Barcelona, había sido desarticulado el 30 de mayo de 1991 (un día después de la masacre de la casa cuartel de Vic en la que murieron nueve personas de forma directa, cinco de ellas niños, y una más durante el rescate y evacuación de los heridos) el grupo Barcelona de ETA. En el intercambio que se produjo entre miembros de la Guardia Civil y etarras resultaron muertos sus dos cabecillas: Juan Carlos Monteagudo Povo y Juan Félix Erezuma Uriarte. Además, se detuvo al también miembro de la banda terrorista Juan José Zubieta Zubeldia. En el chalé ocupado por los terroristas, situado en la urbanización Can Salgot en las afueras del pueblo, fueron localizados 100 kilos de amonal, explosivo plástico, temporizadores, subfusiles, fusiles de asalto Cetme y revólveres.

Fernando Díez Torres y José Luis Urrusolo Sistiaga fueron condenados en 2007 por sentencia de la Audiencia Nacional por el asesinato de Enrique. Las Fuerzas de Seguridad del Estado atribuyen a Idoia Martínez García su participación en el atentado.

Descansad en Paz, no os olvidamos.
 
Recordamos hoy al Guardia Civil D. ANTONIO GONZÁLEZ HERRERA, asesinado por la banda terrorista E.T.A.

D. Antonio González Herrera

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Era de Ciudad Real y tenía 27 años. Ingresó en la Guardia Civil en 1981, siguiendo los pasos de su padre, también agente de la Benemérita. Fue destinado a Barcelona en agosto de 1986, siete meses antes del atentado. Anteriormente, sirvió durante cinco años en los GAR (Grupo de Acción Rural) en Logroño y el País Vasco. Estaba casado desde hacía tres meses con María Nieves Bajo.

A las 13:20 horas del 27 de marzo de 1987, el guardia civil ANTONIO GONZÁLEZ HERRERA resultaba muerto, y otras 18 personas, cuatro agentes y catorce viandantes que pasaban por ahí, sufrieron heridas de diversa consideración, por la explosión de un coche-bomba colocado por ETA en una de las entradas del puerto de Barcelona. La furgoneta, aparcada a sólo tres metros de una garita compartida por la Guardia Civil y la policía portuaria, contenía 45 kilos de amonal y numerosos recipientes con metralla. Fue activada por control remoto desde un lugar cercano al que se encontraba estacionada. Antonio González Herrera resultó alcanzado de lleno por la metralla, que le afectó al cerebro y le provocó pérdida de masa encefálica. Falleció mientras era sometido a una intervención de urgencia.

Los civiles heridos en el atentado fueron: Francisca López García; Antonio Arévalo Arévalo, de 23 años; Antonio Crespo López, de 39; Daniel Sansaloni López, de 19; Isabelle Le Goss, de nacionalidad francesa; Vicente Hernando Domínguez, de 58; Enrique Alis Pallarés, de 25; Pedro Heras Guílez, de 25; Juan Pages Bisbert, de 24; Santiago Zuloaga, de 73; Maitena Ariza Arruza; Juan Atencia, de 58 años; el norteamericano Grant Dijion; y el capitán en situación de reserva activa Vicente Hernando Mínguez, de Sartaguda (Navarra), 59 años, que también pasaba por ahí en el momento de la explosión. Estas personas presentaban heridas y contusiones de carácter leve.

Los guardias civiles heridos fueron Luis Lobato Ledesma, malagueño de Ronda, 28 años; Francisco Javier Laparra Pérez, de Zaragoza, de 41; José Estrada Rayero, valenciano de 44; y Juan José Álvarez Pardo, de Linares (Jaén), de 30.

Los heridos fueron dados de alta el mismo día del atentado, a excepción del guardia civil Luis Lobato Ledesma, que sufrió heridas de pronóstico reservado y permaneció ingresado en el Hospital del Mar durante varias semanas.

Los efectos de la deflagración fueron amortiguados parcialmente por un camión trailer articulado que circulaba justo al lado del coche bomba cuando se produjo la explosión. Aún así, causó múltiples daños materiales a vehículos estacionados en el lugar. Cuatro turismos quedaron totalmente calcinados y otros quince, estacionados en el recinto portuario, sufrieron desperfectos. Además, estallaron todos los cristales de las viviendas y establecimientos de la calle de Sota Muralla, frente al muelle España. La onda expansiva arrancó parte de la reja de separación entre el muelle y la calle, y la caseta de control de aduanas, donde se encontraban los guardias civiles, sufrió también graves desperfectos, ya que el coche bomba había sido aparcado junto a ella.

La zona donde estalló la furgoneta-bomba es un lugar muy transitado, ya que en ella confluyen el paseo de Colón -prolongación natural del Cinturón del Litoral- y los accesos al barrio de la Barceloneta y a la avenida de Icaria. Además, por la zona circulan los vehículos que deben entrar y salir de los muelles del puerto, y los que transitan entre las zonas industriales de la Zona Franca y el Poble Nou.

Era el cuarto atentado con coche-bomba que se producía en los últimos ocho meses en Barcelona. Inmediatamente después de la explosión se establecieron numerosos controles en las salidas de la ciudad que provocaron un gran colapso circulatorio.

Los funerales por Antonio González se celebraron al día siguiente, 28 de marzo, en el Gobierno Civil de Barcelona con asistencia del ministro de Defensa, Narcís Serra, y del director de la Guardia Civil, Luis Roldán.

Por este atentado fueron condenados en 1991 Domingo Troitiño Arranz y Josefa Mercedes Ernaga Esnoz, que fue quien aparcó la furgoneta el día antes del atentado. Las penas fueron de 30 años por la muerte de Antonio y 20 años por cada uno de los cinco delitos de asesinato en grado de frustración. Diez años después, en 2001, fue condenado por el mismo atentado, y a las mismas penas que los anteriores, Rafael Caride Simón. Según la sentencia, Caride fue el que, desde un lugar próximo, accionó el telemando que provocó el estallido de la furgoneta.

Descansa en Paz, no te olvidamos.
 
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