Llego el viernes al
examen de circulación, tras pedir un permiso en el trabajo que ya me está costando las caritas de mi jefe (obvio). Al llegar, el examinador me dice que si llevo gafas. Evidentemente, le digo que no, pues yo ya estoy operado desde hace un año. El examinador me dice que en mi certificado médico pone el código 01A3, lo cual significa que necesito correción, ya sea en forma de gafas o lentes de contacto.
Se me empieza a venir el mundo encima, le explico que no entiendo nada. Que en el centro médico me aseguraron que me habían puesto que llevaba operado con cirugía refractiva más de un año y veía perfectamente. Le pido, por favor, si puede llamar para consultarlo.
El examinador se va, vuelve a los 15 segundos (de reloj, gira una esquina, 15 segundos, y vuelve) con un cigarrillo encendido. Yo me planteo si le ha dado tiempo a llamar a nadie, o ha ido a encenderse el cigarrillo y ha vuelto. Me dice que lleva más de veintipico años en esta profesión, que sabe lo que ha pasado perfectamente, que no puedo examinarme, y que hable con mi centro médico.
Con unas ganas de llorar increíbles, pero conteniéndome, me voy deseándole suerte al resto de mis compañeros. Ya no sólo sentía impotencia porque no sabía qué había pasado, sino por saber que ya sólo me iban a quedar dos convocatorias hasta el 31 de diciembre para sacarme el maldito carné, y que iba a tener que darle más explicaciones a mi jefe, que le iban a empezar a sonar a chiste (porque a mí ya me sonaban a chiste).
Llego a mi centro médico, comento lo que ha pasado, les recito el código que había memorizado en la cabeza, y cuál es mi sorpresa cuando me dicen que, en efecto, en mi certificado pone ese código, pero que no hay ningún error. Que ese código significa CIRUGÍA REFRACTIVA, que el código de corrección ocular termina en 1. Yo no doy crédito a lo que me están diciendo, y la chica, muy amablemente, me hace pasar tras el mostrador para enseñarme, tanto en internet como en el libro, que ese código que sale en mi certificado significa lo que ella me estaba diciendo.
Lamento muchísimo el pedazo de historia que os acabo de contar, pero es que no puedo de la impotencia que siento. El experimentado examinador de veintipico años de experiencia se va a comer una denuncia por mi parte, con el apoyo de mi autoescuela. Pero es que, con esa chulería con la que me trató, me parece demasiado poco. Ojalá todo quede en una piedra más en el camino a un sueño. Como resulte que en las dos convocatorias que me quedan no consiga el APTO, me voy a acordar de este malnacido toda mi vida.
Un saludo y mucha suerte a todos. Esto del carné me está costando más de lo que quisiera.