Siguiendo el mensaje de
@Cocreta318 y su reflexión, con la que estoy de acuerdo, os dejo otra. Pensad que los primeros momentos, tras acabar el
examen, los opositores que más se manifiestan son los que han corregido y aprobado, es normal con la euforia. Pasan dos días y cada vez van a menos, casi todos han hablado y expuesto sus notas ya. La siguiente fase es el primer suspenso que rompe el hielo y dice: “Nadie ha suspendido o que?” Y es cuando se abre la veda del opositor que ha caído en alguna de las dos pruebas (o en las dos) y empiezan a llenarse las RRSS con mensajes de opositores suspensos. Desde entonces los aprobados quedan en un segundo plano y la voz del suspenso es la que más se escucha, lógico también.
Pasa una semana y abundan lo comentarios sobre cortes bajísimos,
exámenes incluso anulados e irregularidades que refuerzan esos días interminables de angustia pero influenciados por intereses personales.
Con todo este tochaco, lo que quiero decir es que cuando pensamos: “este año no hay tantos aprobados” “hay más gente suspensa en orto que otros años” etc... hay que contemplar que, aunque es lógico, la objetividad se pierde por el camino según vayan pasando los días. Os entiendo a todos los que estáis en el
supuesto filo de la navaja y espero que paséis los días que quedan lo mejor posible porque debe ser una tortura pero hay que esperar porque las opiniones que tenemos son demasiado subjetivas.