Empecé a seguir este hilo de manera casi enfermiza tras suspender en la XXXIII. No es una competición, pero creo que hay pocos opositores tan adictos al foro como un servidor. Es más, no miento si digo que no he dejado de entrar ni un solo día desde que decidí registrarme.
A título personal, entrar aquí me ha servido de estímulo, una fuente de motivación que me ha hecho estar al pie del cañón desde el primer momento. Es cierto que a veces se malinterpretan mensajes, surge tensión y aparece gente con poquitas luces. Pero son los menos. Resolver dudas, predecir y casi nunca acertar con las pruebas del proceso

, dar "me gusta" como si no hubiera un mañana

, conocer a (ojalá) futuros compañeros con las mismas incertidumbres y la misma ilusión por entrar

, soñar despiertos...esas son las cosas que realmente me ha aportado el foro y las que valoro de verdad.
En casi todos mis mensajes suelo recurrir al humor porque considero que es imprescindible para crear un buen ambiente y empezar a forjar esos vínculos que ya tengo con algunos compañeros. Hoy, después de la vorágine tras los resultados del otro día, estoy como muchos: feliz, pero no plenamente. Esa sensación agridulce, y lo digo sinceramente, la provoca saber la cantidad de compañeros que han quedado fuera. No digo que todos fueran válidos, no soy quién para juzgar eso, pero muchos (dentro y fuera del foro) han dado todo para llegar hasta el final, se han esforzado y han luchado para conseguir el apto...pero se han quedado. Es duro. Yo no sé como hubiese encajado el golpe, pero sé que deseo de corazón que resurjan de esta y luchen por lo que quieran, porque en cuanto a espíritu de sacrificio y superación, nadie les va a ganar.
Dicho esto (y siento el testamento), a los que quedamos en el proceso: ¡VAMOS! el último peldaño está ahí, pero hay que subirlo. Aún no estamos dentro y yo soy muy, muy precavido. Aunque todo juegue a nuestro favor, tiene que suspender gente, y el peor día de tu vida puede presentarse sin que lo veas venir. Esta ha sido y es la única prueba que desde el principio me ha generado nervios, porque para que engañaros, los
sicos no son lo mío. Mucha suerte, mucha concentración y ánimo a todos. En una semana nos cambiará la vida y espero que ese cambio suponga conoceros en persona, compartiendo la academia en septiembre.
La última. Nos vamos.