Jajajajaja ¡Qué fáciles sois de contentar!... A ver, cada uno es diferente pero yo cuando me enteré del apto no tuve un ataque de euforia ni nada, pero si la sensación de haber llegado a la meta, de decir... "Hasta aquí... Ahora toca vivir"... El tema es que luego sustituyes esa meta por otra, que es jurar, y luego por otra, los ascensos, el destino, etc... Pero es cierto que ya no es lo mismo, porque cuando te notas agobiado o inquieto, miras la placa y te da la tranquilidad de saber que la tienes en el bolsillo "pase lo que pase", y eso ayuda muchísimo.