Yo, personalmente, el móvil lo dejo en silencio en el coche porque realmente no me va a hacer falta para nada. En el
examen de la XXXIII, en mi aula, un opositor llevaba el móvil apagado, pero coincidió que tenía la alarma puesta a una hora en la que el
examen teórico iba por la mitad y empezó a sonar (hay móviles que incluso apagados si tiene batería la alarma suena, ese fue el caso). El opositor no llevaba el móvil en el bolsillo, lo tenía en una cazadora que fuimos dejando al lado de la mesa del tribunal porque no había percheros para todos, se tuvo que levantar, buscar su cazadora, apagar la alarma... Al final no lo echaron del
examen, tuvo suerte de poder seguir, pero la desconcentración para todos los opositores que estábamos allí fue para agradecérselo por "hacer las cosas bien".