Somos 4700 personas en vilo, 4700 almas pendientes de un resultado muy decisivo para entrar en la Escuela Nacional de
Policía. Un tribunal que comprobará quiénes son los más capacitados para tener verdadera entrega con los ciudadanos. 4700 almas que apenas pegarán ojo esta madrugada pendientes de subir un peldaño más en la lucha por este sueño. Muchísimas son las emociones que estamos viviendo estos días. Multitud son los recuerdos que se nos vienen a la mente. No solo son recuerdos de este último o estos últimos años como opositor y de todo lo que hemos tenido que pasar para llegar hasta donde ahora estamos. Están los recuerdos que son como una sinopsis de nuestra vida. Recuerdos de nuestra infancia, de nuestra adolescencia, de nuestra juventud, de nuestros lazos con los demás y los vínculos con nuestros seres queridos. Eso es bueno y necesario. Recordar para saber de dónde venimos, quiénes somos realmente y hacia dónde vamos. Porque ese camino al que nos dirigimos sabemos que nos cambiará tanto la vida que se completarán en buena parte nuestros recuerdos con la consecución de este objetivo entrando en la Escuela Nacional de
Policía. Sería un gran sueño hecho realidad, sería una vida encaminada hacia aquello que de verdad nos apasiona. Y lo mejor de todo es que si lo conseguimos sabremos que hemos sido nosotros los artífices de la consecución de nuestro propio objetivo. Elegir un sueño, seguir un camino y conseguirlo tiene que ser brutal. Y es que no creo que pueda existir nada más emocionante que eso. Quiero ser una de esas almas que sirven y protegen al ciudadano, una de esas almas que esperan la llamada de alguien en apuros, una llamada de auxilio. Quiero estar cerca del ciudadano y entregarle lo mejor de mí. Quiero experimentar humanidad, compañerismo, vocación y lealtad. Quiero aportar mi granito de arena en esta sociedad de la forma que más me gusta. Quiero ser todavía mucho más feliz de lo que ya soy. Quiero pertenecer a la delgada línea azul.
Quiero expresaros, compañeros, que este día tiene que quedar marcado en nuestras vidas, tanto si hemos avanzado como si no hemos tenido esa suerte. Tengo bien claro que si no lo consigo seguiré luchando con uñas y dientes como hasta ahora he hecho. Seguiré esforzándome y sacrificándome como hasta ahora he hecho y sé que no pararé hasta conseguirlo. Porque quiero ser
Policía Nacional. Muchísimo ánimo, compañeros, ya falta nada. Tanto para bien como para mal tenemos mucho conseguido. No desesperemos. Mucha fuerza pase lo que pase. SERVICIO, DIGNIDAD, ENTREGA Y LEALTAD. Orgullo y honor por este escudo. Y jamás olvidemos que nos debemos al ciudadano. PASIÓN !!! 4700