Eso es un clásico… Yo me apunté presencial en una academia un mes durante la primavera de 2012, en clase éramos 10 o 12, yo llegaba, recibía mi hora de teoría y mi hora de
psicos y me iba a casa a estudiar, allí la gente llegaba 40 minutos antes de la primera clase a tomar café en el bar todos juntos, iban a la teoría, se saltaban los
psicos, y cuando yo salía todavía seguían en el bar tomando birras. Me hacía gracia porque cuando salía escuchaba los comentarios despectivos hacia mi, que si el “asocial”, el “rarito”, el “gordo”… Más gracia me hizo cuando fui el único que aprobó. Al acabar el mes dejé aquello porque no me aportaba absolutamente nada.
De todos aquellos “compañeros” de academia sólo uno terminó aprobando varios años después (le tuve cuando estuvo de prácticas).
Aquel mes , aparte de para aprender los “tips” de los
exámenes y eso, me sirvió para darme cuenta de que el 90% de los opositores que se presentaban, no eran ningún tipo de competencia y eso me dio muchísima tranquilidad, toda aquella gente iba a las clases únicamente para justificar ante sus padres o sus parejas que hacían algo con sus vidas