Estáis a pocas horas de que todo el dolor en las piernas, lesiones, horas y horas de estudio, miles de segundos apartando demonios de la cabeza, tenga su sentido, habéis elegido el trabajo más penoso y a la vez más inexplicable que os ha dado la vida para elegir. Vestiréis el uniforme con la bandera de España bordada al hombro y la corona protegiéndoos el pecho. Cruzaréis esa línea que cambiará vuestra vida para siempre, vuestra forma de ser, de actuar, de ver la vida, y creedme, todo, mereció la pena.