Es algo que no se puede describir. Era mi quinta convocatoria. En la XXXVII caí en
psicotécnicos y fui a Madrid sabiendo que me quedaría en los mismos, pero tenía que hacer la entrevista. Este año, como era de esperar los reventé el día del
examen, ya que estuve todo el año machacándolos. Hice la entrevista el tercer día que empezaron y las notas de la misma y de RM salieron el 6 de junio (una bonita espera). Salí con muy buenas sensaciones y mi preparadora me dijo que estaba aprobado de sobra, pero claro, uno tiene los pies en la tierra y hasta que no lo ve en la pantalla no se queda tranquilo. Sabía que si veía mi apto en RM y entrevista estaba dentro.
Y llegó el día, me levanté y estuve leyendo los mensajes de los grupos y cada dos por tres aquí en el foro y actualizando la web. Llegó un punto que dije "mira paso, voy a tumbarme en la cama y ya me enteraré". Cuando salieron, coloqué las plantillas con las estampas de mi cofradía y de todos los santos que me regalaron

. Puse el código (bien a la primera para mi sorpresa), pulsé clic con las manos temblando y el corazón como si fuera a salir del 1000, cerré los ojos, respiré profundo y cuando los abrí...ahí estaba...apto. Vi los colores amarillos por todos lados y dije en mi cabeza "apto", para leerlo una milésima después debajo junto con mis resultados provisionales de
psicos.
Me quedé unos 5 segundos en trance y en ese momento me derrumbé. Eché la cabeza para abajo y comencé a llorar. Mismo lugar (despacho de mi padre) y misma situación que mi hermano en su promoción XXXII que a día de hoy es Oficial y le mando un saludo por si me lee que está registrado). Todo lo malo se me había pasado, los 5 años se me pasaron por delante en 5 segundos, y creedme, merece la pena todo lo sufrido.
Sufrí golpes muy duros, suspendí una entrevista, veranos interminables haciendo fartleks en el río con una temperatura inhumana, dejándome las rodillas en un circuito, colgado de una barra como un jamón en oferta, estudiando con un ventilador mientras mis amigos se iban de vacaciones a Conil, levantándome a las 6:30 con un café en el escritorio para luchar por mi plaza...pero sabía que era mi vocación y era mi futuro...por eso cuando ves el apto...todo lo malo se te pasa y en ese momento te cambia la vida.
Espero que os sirva de motivación y que luchéis, luchad por vuestro sueño y nunca os rindáis.
Un abrazo familia.