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Perfecto opositor

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La aventura de preparar oposiciones. Ser opositor y no morir en el intento.

Tu vida como opositor comenzó el mismo día en el que decidiste que querías ser funcionario, da igual de qué y cómo. Ese mismo día empezaron todas las consecuencias, las buenas y las malas.

El secreto para superar una oposición es la motivación. Tu vida como opositor comenzó el mismo día en el que decidiste que querías ser funcionario, da igual de qué y cómo. Ese mismo día empezaron todas las consecuencias, las buenas y las malas.

El primer paso es contárselo a los que te rodean. Esto puede parecer fácil, pero todo opositor sabe que no, es una ironía complicada de entender.

Empecemos por los padres. Hay dos tipos de padres. Unos, los que se vuelven locos de alegría. Aquellos que los tengan, ya saben a lo que nos referimos. Son esos que creen que la única meta de un buen profesional es ser funcionario. Creen que será el único sitio en el que te darán lo que te mereces por los estudios que tienes. Muchos padres se piensan que sólo sus hijos han estudiado una carrera, realizado un master o estudiado idiomas en el extranjero. La venda en los ojos de nuestros padres es grande y gruesa. Esta tipología de padres te apoyará constantemente, eso sí, presionándote para que si puedes hacer un grupo B, mejor que un C o D. Luego, están los padres desmotivadores. Son aquellos que creen que un hijo debe marcharse de casa como muy tarde a los 25, esos que miran a sus hijos e hijas con recelo si no tienen pareja fija o no piensan casarse pronto. De estos, en esta España nuestra, hay muchos. Por un lado, los entiendo, recuperar tu casa debe ser una sensación liberadora, pero claro, para un opositor son lo peor que le puede pasar. Son los que dicen “tanto estudiar para qué”, “lo que no tienes son ganas de trabajar y lo estás alargando”, “total, para acabar trabajando, da igual un sitio que otro”. Eso sí, estos también presumen cuando su hijo aprueba, eso es algo congénito en el ADN de un padre.

El decírselo a la pareja siempre es más fácil, puede que incluso la decisión se haya tomado en conjunto, una decisión de pareja. La verdad es que en la sociedad actual, y con un principio de “desaceleración económica”, tan de moda, merece la pena tener un opositor en la relación. Si se comparte vivienda, la decisión se complica un poquito, la economía a veces no da para lujos. En estos casos, el trabajar o dedicarte en exclusiva a estudiar, es una decisión que se toma a la fuerza, depende del tamaño de vuestro bolsillo, cuenta corriente o cerdito de la estantería.

Empezar a estudiar tampoco es muy complicado una vez decidido el cómo y el con quien. Además, la motivación es tal, que nada te parece imposible. Dicen que para empezar a estudiar unas oposiciones no debe faltarte motivación ni convicción y la verdad, al que ha decidido voluntariamente ser opositor, nunca, nunca, le fallan estos principios básicos en los primeros meses.

Uno lee ilusionado el temario, empieza a subrayar, los conocimientos le parecen asequibles, vamos, que más o menos al primer mes, pocos piensan que es imposible. Si tú eres de los pocos que llevas tres días estudiando y lo crees, puede que te hayas equivocado de convocatoria, quizás tengas que reducir el nivel, bajar una escala suele funcionar, o tal vez, la escogida no sea lo tuyo, cambia de sector.

Pero a lo que íbamos, en el primer mes, estás que te comes el mundo. Una plaza es tuya. Estás radiante. Madrugas, estudias con pocos descansos, pero eres feliz, muy feliz, crees que por fin haces lo que querías. Has encontrado una meta y nada va a detenerte hasta conseguirla.

Ay! Amigos, pero la mayoría sabemos que esta fase pasa. La felicidad histérica pasa a una felicidad tranquila, luego a una cierta melancolía, que en muchos casos, llega a tristeza. Cuantos lo decimos, ¡que dura es la vida del opositor!

A los meses, cuando el ritmo de estudio se mantiene, llega un poco la desesperación. Los avances son lentos y, aunque sabemos que la paciencia es la madre de las ciencias, nos abandonamos y comenzamos a pensar que no lo vamos a conseguir. ¿Cuántos habéis sentido esto? Me imagino que muchos, y el que no, pues es un afortunado, sigue así. La mayoría de los que opositan trabajando, suelen pasar esta etapa de forma más ligera que los opositores en exclusiva. Siguen teniendo contactos con el mundo y esto les hace seguir apreciando las maravillas de ser funcionario.

En esta fase empiezas a sentirte un poco solo, mientras los demás quedan y se divierten, tú sueles estar encerrado en un cuarto, como mucho de 10 m2, rodeado de papeles, libros, bolígrafos, vamos, compañía no muy animada. Luego, flojeas. Un día descansas más de lo debido, una tarde te vas a tomar unas cervezas, y, ¡OH! ¡No! ¡No es sábado! Pero lo peor, lo haces y no disfrutas. Empiezas a pensar, ¡Dios mío, debería estar estudiando! Te conviertes en un perro del hortelano, ni comes, ni dejas.

Además, te comienzan las reacciones físicas y psíquicas a una oposición: primero, pequeñas crisis de ansiedad, le das vuelta a todo lo que tienes que estudiar, cuanto tiempo falta para las oposiciones, lo incierto que es tu futuro…; segundo, suelen aparecer nervios que en determinadas dosis, incluso llegan a provocar insomnio; y, lo que más afecta a nuestra moral, nuestro cuerpo se resiente por fuera, se tiende a engordar o a adelgazar. Pueden darse ambas cosas, por muy raro que parezca, lo extraño de verdad es que un opositor se mantenga en el mismo peso de cuando empezó. Los que adelgazan es por una razón muy simple, se los han comido los nervios, y los que engordan, pues también es simple, su posición habitual es la sentada, el deporte (excepto los que preparan pruebas físicas en su oposición) ha desaparecido de sus vidas.

Esta fase es mala, pero hay que pasarla, os lo garantizo. Forma parte de todo ritual del buen opositor.

El secreto para dar por superado este tramo obligatorio en la preparación de unas oposiciones es sencillo, y volvemos al principio, LA MOTIVACIÓN. Lo pongo con mayúsculas porque sólo la motivación con mayúsculas va a ser la que nos devuelva al buen camino. La que nos llevará a buen puerto, la única capaz de conseguirlo.

Te dirán que la única forma de no desesperar es tener unas buenas técnicas de estudio, un buen preparador, hábito de trabajo, responsabilidad y persistencia, y la verdad, todas estas cosas ayudan, pero la única realmente eficaz es la motivación.

Una vez dicho esto, nos contestarás, claro, “¡qué fácil!, pero ¿cómo consigo que no vuele por la ventana?”. Aquí van nuestros consejos para no desquiciarse en el intento de preparar unas oposiciones.

La motivación a la hora de convertirse en funcionario creo que es sencilla de encontrar. Sólo hay que refrescarse la memoria, encontrar las razones por las que nos decidimos la primera vez. Si la memoria nos falla, recurrimos al viejo truco de la lista.

Siéntate en el sofá, tranquilo, con un refresco o una cervecilla, una libreta y un bolígrafo. Haz una lista con dos columnas, una en la que señales todas aquellas buenas cosas que tiene el opositar y en la otra todo lo malo.

Generalmente, con esta vieja técnica, las cosas que nos dieron la gran motivación durante los primeros meses, vuelvan. Hay en casos en lo que la lista de lo malo supera a la de lo bueno, en estos casos hay que ser más radical. La rutina del estudio nos ha vencido.

¿Cómo superarlo?, volviendo al mundo real. Encerrados en nuestro cuarto es difícil ver la luz. Hay que buscar un trabajo. En algunos casos sólo con buscarlo servirá, en otros tal vez haya incluso que emplearse de nuevo para que la motivación reaparezca una mañana al mirarnos al espejo.

Mirar ofertas de trabajo es algo desquiciante, lo que ayuda bastante a nuestra técnica de automotivación. Jornada partida, a 10km de nuestra casa y 900 euros de media. ¿Qué os parece? ¿No empezáis a sentiros afortunados por elegir otro camino? Bueno, si no lo sientes, lo que os decimos, coge uno de esos maravillosos empleos. Madruga, aguanta el atasco, a tu jefe, la incertidumbre de si te echarán al acabar el contrato de obra y servicio, el no llegar a fin de mes, … y luego nos cuentas.

Lo normal, vuelves a amar al funcionariado, es tu futuro y no vas a dejar que la rutina te venza. De nuevo eres un opositor convencido. Ahora sólo tienes que intentar que esto no vuelva a ocurrir. Planea los horarios de estudio, pero planea también los ratos de ocio, y ¡no los mezcles! Cuando estudies, estudia, y cuando estés en un momento de relax, ni se te ocurra pensar en las oposiciones, eres tú y el mundo, nada más.

Para controlar las alteraciones de nuestro cuerpo, hay que caminar, controlar el pica-pica mientras estudiamos e intentar fijar horarios amplios de comida y cena para no estresarnos. Sí, esto lo pone en todos lo manuales de cómo preparar una oposición y, esto no pretende ser un manual, sólo unas ligeras recomendaciones de cómo ser opositor y no morir en el intento, recordando que lo fundamental es tener siempre presente el por qué decidiste estudiar unas oposiciones.

¿El ambiente influye en el estudio?

El ambiente en el que nos encontramos nos influye y condiciona. Es un factor que en mayor o menor medida contribuye a la concentración del opositor.
El ambiente de estudio está constituido por las personas que nos rodean (padres, amigos, pareja), aspectos como la ventilación de la habitación, el nivel de ruido o la música también pueden influir en el correcto aprendizaje.
Las personas que nos rodean ejercen sobre nosotros un continuo influjo ayudándonos a lo largo de nuestra oposición, entendiendo, que no es tarea fácil llegar a la meta y dejándonos nuestro espacio para poder estudiar tranquilamente y sin agobios.
Estar motivados es fundamental para conseguir nuestro objetivo. Influye en nuestro rendimiento.

Muchos de nosotros pensamos que la motivación es algo estable en la personalidad del individuo y que podemos incrementarla con un simple esfuerzo de voluntad, ¿pero estamos en lo cierto?
La tarea quizás más dura para motivar a un opositor a seguir adelante es hacerle ver la parte positiva de lo que hace. Aunque el tema sea árido y nos guste poco estudiarlo, es necesario verle algún aliciente que nos ayude. No debe resultarnos un suplicio, sino entendemos algo, debemos buscar ayuda de alguien que nos pueda asesorar, podemos intercambiar opiniones e ideas con otros opositores que se encuentran en la misma situación que nosotros; seguro que nos ayuda.
Tomar conciencia de la importancia que puede tener estudiar siempre en un mismo lugar, puede ayudarnos en la concentración. Estudiar en nuestra propia habitación, en el comedor de la casa o la biblioteca son algunas opciones que muchos opositores deciden. Este lugar debe facilitarte la concentración y a ser posible poder tener al alcance todo el material necesario para el desarrollo de su estudio: libros de texto y de consulta, apuntes, papeles, bolígrafos, rotuladores fluorescentes…
Estudiar implica esfuerzo y trabajo. Recuerda el ambiente solo es un factor, la constancia es tu mejor amiga.

CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES

1. La importancia de la fuerza de voluntad

Está muy claro que para aprobar una oposición hay que estudiar y es tan importante dedicarlo tiempo como optimizar el rendimiento mediante técnicas de estudio.

El objetivo del opositor es superar con éxito la prueba, por lo debe primeramente valorar las propias cualidades personales para decidir si opositar es lo que le conviene. En caso afirmativo, debe entonces decidir que oposición estudiar y fijar un plan adecuado de estudio.

Hay que tener en cuenta el tiempo, valorando el restante hasta la celebración de las pruebas selectivas. En un alto porcentaje el éxito depende de la constancia en el trabajo.

Hay que fijarse un plan de trabajo a corto plazo, mediante el estudio de algunos temas por día, semana o mes. Si se establece un compromiso con el mismo, ayuda a alcanzar el objetivo final.

La fe y la moral alta son fundamentales en el éxito de la oposición, pero sólo se puede conseguir trabajando con paciencia y rigor, pensando que en el día de la prueba hay que demostrar todos los conocimientos adquiridos.

CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES

2. Estudio previo de la oposición


El primer paso es informarse de las expectativas de convocatoria de aquellas oposiciones que puedan interesar. Hay algunas que quizá no se hayan convocado en los últimos años y que no esté previsto convocar en los siguientes. Prepararse para ellas significaría perder tiempo y dinero. Lo mejor es informarse a través de la propia Administración.

Hay que leer la convocatoria de oposiciones en su totalidad. La convocatoria de años posteriores será muy parecida, además en ella aparece donde están publicados los temarios vigentes.

Estudiar los pasos de la oposición: qué pruebas incluye, cuándo y dónde se realizarán, qué trámites administrativos has de seguir para presentarte, etc. Cada año las administraciones públicas estudian sus plantillas y deciden si van a modificarlas o ampliarlas.

Una vez se da a conocer la Oferta Pública de Empleo, se publica la convocatoria de pruebas selectivas para cubrir las plazas ofertadas, en la que se indican las bases y el plazo de presentación de instancias (por lo general de 20 días naturales contados a partir del día siguiente a la publicación de la convocatoria en el boletín oficial correspondiente).

Los siguientes pasos serán la publicados de la lista de admitidos a examen, saldrá una provisional con un plazo de subsanación de defectos y luego la definitiva, que suele contener el anuncio de fecha del primer examen, la realización de exámenes, la lista de aprobados, la presentación de documentos, la solicitud de destino y el nombramiento y toma de posesión como funcionario de carrera.

CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES

3. Preparación de la oposición


Hay que elegir la preparación que se adapte mejor a tus necesidades. Puedes optar entre asistir a clases presenciales en un centro especializado, prepararte a través de la formación a distancia (on line o tradicional) que ofrecen algunos de ellos o buscar a un preparador particular. La preferencia por un sistema u otro depende en cada caso de las características de las pruebas (temario, nivel exigido) y del opositor (capacidad, motivación, disciplina). Cada uno debe conocerse a sí mismo y elegir la opción que más le convenga.

La opción más económica es prepararse personalmente. Una vez se dispone de los materiales hay que estudiar de acuerdo con el calendario fijado y realizar simulaciones de examen para ir comprobando los avances. Esta opción puede combinarse con la formación de un grupo, preferiblemente no muy numeroso, de amigos o conocidos que estudien la misma oposición y que una vez o varias por semana se reúnan para resolver dudas y realizar o compartir apuntes.

Una segunda opción es acudir a alguna de las academias que existen en el mercado y que ofertan cursos para opositores. Esta posibilidad obliga a seguir, por lo menos, el ritmo marcado en la clase. Puede resultar muy ventajosa cuando no se dispone de todo el día para estudiar, pues se facilitan al opositor los materiales y las pruebas de examen, junto con la aclaración de dudas y el repaso de cada tema.

Por último puede recurrirse a un preparador personal. Esta opción es más recomendable cuando se trata de oposiciones a cuerpos de alto nivel (técnicos superiores de la administración, notarías, judicatura, etc.). Garantiza una atención más individualizada por parte de un experto en la materia que se trate y con experiencia en haber superado una oposición similar.

CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES

4. Organización y planificación


La organización es algo fundamental a la hora de estudiar. Las pruebas que hay que superar suelen ser muy variadas y el objetivo es conseguir el dominio de todas ellas, para ello es precisa una intensa dedicación previa. El opositor debe plantearse que está trabajando en una empresa donde todos los días hay que esforzarse y además con interés. Eso sí, también debe haber, como en cualquier empresa, períodos de descanso y evasión, para no llegar al agotamiento o al desánimo. Hay que fijar un horario y cumplirlo con disciplina, aunque sin abandonar totalmente la vida personal (familia, amigos, aficiones), que aporta el necesario equilibrio y relajación.

Por otro lado, es muy importante disponer de un lugar apropiado, luminoso, cómodo y agradable, para las muchas horas de estudio que van a hacer falta. Y por otro lado, dominar las adecuadas técnicas de estudio, nemotécnicas y memorísticas, para que las horas dedicadas al estudio sean lo más fructíferas posibles.

INFORMACIÓN DE LAS CONVOCATORIAS

Cualquier persona puede obtener información sobre convocatorias de oposiciones a través de un canal principal que son los Boletines Oficiales y puede consultarlos por Internet.

Boletines Oficiales: Se trata de las publicaciones periódicas que edita la Administración: Boletín Oficial del Estado (BOE), Boletines Oficiales de las Comunidades Autónomas, Boletines provinciales y de Ayuntamientos. En ellos aparecerá la información completa de las bases que regulan los distintos procesos selectivos a los que un aspirante se puede presentar en todo el territorio español, por lo que su localización y lectura es el elemento esencial de información sobre estos contenidos, pues es la propia Administración la que convoca plazas y las hace públicas a través de este medio.

Internet: Precisamente, la dificultad de una persona interesada en opositar a cualquier plaza es poder acceder a toda esa información de las publicaciones de la Administración. Hoy, la situación es que casi todos los Boletines Oficiales están disponibles a diario en Internet. Esto significa un gran avance respecto al problema que supone buscarlos en formato impreso, con el riesgo de perder los plazos para participar en los procesos selectivos.

Para hacer más accesible esta información fragmentada en los distintos Boletines, Editorial MAD dispone de un sistema de información por subscripción gratuita en su página WEB (www.mad.es). Este sistema, con el único requisito de contar con una dirección de e-mail, permite a cualquier usuario darse de alta en nuestras páginas con un perfil de titulación y área geográfica y recibir por correo electrónico la información de aquellas oposiciones que le interesen, sin necesidad de buscar en cada boletín (existen casi 70 publicaciones oficiales), y de este modo, ofrecemos al usuario las páginas del Boletín Oficial, un resumen de las bases publicadas, así como los plazos y requisitos necesarios para poder presentarse... y, como no, los materiales necesarios para superar con éxito las distintas pruebas selectivas
Esta opción, es la que más éxito está teniendo entre el público opositor, pues cómoda y rápidamente, puede obtener la información que necesite, puntualmente, sin gasto económico y sin desplazamientos, además de fácil de usar y muy útil para aquellas personas interesadas en una o varias oposiciones.

VALORACIONES PREVIAS

El opositor debe valorar el temario o programa oficial que debe prepararse, así como la superación de otras pruebas. Su estudio y superación serán la clave para conseguir este empleo.

Además, debe estar bien informado sobre cómo funciona el sistema de acceso y, por tanto, valorar:
• Posibilidades reales de sumar puntos en la fase de concurso.
• Si las plazas son de acceso libre.
• El número de plazas.
• El tiempo invertido en preparar las pruebas, realizando un plan de estudio realista.

Otro valor, tan importante como los anteriores, es la titulación que se posee y la que se requiere para poder participar en las pruebas, pero ésta última no debe significar un obstáculo para presentarse, pues en muchas ocasiones la titulación requerida es certificado de escolaridad o graduado escolar.

Por último, destacaría el hecho de que se consigue una profesión: La Administración oferta un abanico amplísimo de plazas: desde peones, albañiles, cuidadores, pasando por personal sanitario, hasta personal facultativo o de grado superior. La diversificación de empleo es enorme.

RAZONES

La razón principal para opositar es la consecución de un empleo estable, con la posibilidad de mejorar la situación laboral o de hacer carrera, accediendo a cuerpos y grados superiores. Además, el empleado público, tiene un buen horario de trabajo y sabe que su destino geográfico será cerca de su domicilio (en caso de que lo elija así)

CAUSAS DE ABANDONO

Una persona que está decidida y convencida de preparar una oposición es raro que abandone, por lo que la carencia de estas dos características (decisión y convencimiento) pueden hacerla desistir.

Existen otros motivos de abandono, como son: la falta de disciplina, un temario excesivamente denso y amplio y la dedicación insuficiente de tiempo para prepararse.

PERFIL DEL OPOSITOR

Se trata de una persona con disciplina, tesón y organización, cualidades unidas a una capacidad de trabajo y esfuerzo, que tiene un claro objetivo a medio y/o largo plazo: Aprobar unas oposiciones es una carrera de fondo.

TÉCNICAS DE ESTUDIO Y APRENDIZAJE

La primera estrategia previa es la automotivación: saber que se cuenta con capacidad para esforzarse, estudiar y aprender lo que sea necesario. Hay que confiar en las posibilidades de uno mismo.

La segunda estrategia es la organización del tiempo disponible, adquiriendo un hábito de trabajo y adaptando éste tiempo al tiempo libre.

A partir de aquí, para abordar el estudio es recomendable:
• Empezar por lo fácil, es decir, por los temas que ya se conocen en algo porque recuerdan estudios y trabajos anteriores. Con estos temas se avanza más rápidamente al principio y ello anima bastante.
• Realizar un guión o resumen de cada tema.
• Repasar los avances realizando pequeños exámenes y/o test.
• Dividir el programa en bloques y revisar contenidos constantemente.

RECURSOS PARA PREPARAR UNAS OPOSICIONES

Lo primero que busca un opositor o una opositora es un buen temario que se ajuste fielmente al programa oficial, publicado en los Boletines. Una vez conseguido y valorado, buscará material adicional para preparar las pruebas: test de repaso del temario, simulacros de examen, psicotécnicos, legislación y toda la información que esté relacionada con el puesto que va a desempeñar.

Un recurso muy utilizado desde hace unos años es la búsqueda de cursos on line o de aulas virtuales en la Web, pues simplemente con la conexión a Internet, la persona que va a opositar podrá disponer de un tutor personal, foros, exámenes, materiales para su preparación y de toda la información que puede ofrecer una academia presencial (fechas de exámenes, puntos en la fase de concurso, tribunales,...).

Recomendación Bibliográfica:
"Ganar Oposiciones. El éxito de la Experiencia"

PREPARARSE POR SU CUENTA O ACUDIR A UNA ACADEMIA

Las dos opciones son igualmente válidas.

El opositor que decida prepararse por su cuenta debe valorar los textos —exigir calidad, prestigio de los autores— y contar con grandes dosis de tesón. Por otro lado, esta opción es más barata y, hoy día, en los libros encontramos todo lo necesario para prepararnos.

Quien decide acudir a una academia sabe que ha de incurrir en un gasto superior que tiene como recompensa el control diario de sus avances, la información necesaria a tiempo y supone, sobre todo, una guía a seguir.

El opositor u opositora finalmente ha de prepararse de manera individual, sea cual sea su opción. Este hecho puede provocar cierta ansiedad por la soledad en la que se ve envuelto. Ahora bien, debe saber que estas dos posibilidades son acertadas en cualquier caso.

ESTRUCTURAR UN PLAN DE ESTUDIO

Estudiar para opositar es una tarea que requiere un esfuerzo personal, pero que si se siguen, a mi entender, estos pasos, se consigue alcanzar la meta final:
• En primer lugar, reunir todo el material que se debe estudiar.
• Valorar el tiempo libre que se va a dedicar a esta tarea.
• Realizar un planning de estudio...
.... y
• CUMPLIRLO

Todo esto requiere constancia, por parte del aspirante.

Gracias loes.
 
2. Exámenes objetivos

Son los que coloquialmente suelen denominarse pruebas «tipo test».

Actualmente son numerosas las oposiciones que exigen superar uno o varios cuestionarios con respuestas alternativas, siendo sólo una de ellas correcta, sobre la totalidad o parte del programa.

El índice de dificultad de estos exámenes depende de varios factores. Los principales son:

· El nivel de las propias preguntas planteadas por el tribunal. Sin duda, algunas son muy exigentes, mientras otras son muy sencillas.

· La extensión de las preguntas. Las muy largas, tanto en su enunciado como en sus respuestas, dificultan su comprensión y, por tanto, sus respuestas son más lentas, además de más difíciles. Por lo tanto, su dificultad aumenta al cruzarse con el factor tiempo.

·El enfoque de las preguntas: si el temario lo permite, estos exámenes pueden enunciar un pequeño supuesto práctico que debe resolver, lo que ralentiza la contestación global del cuestionario.

· La semejanza de las respuestas: algunas son casi idénticas, diferenciándose tan sólo por una palabra o una conjunción copulativa que cambia el sentido de la respuesta.

Para que una prueba se pueda considerar como objetiva debe reunir estas dos características:

1.ª Brevedad de la respuesta, que puede consistir en hacer una señal, rodear una letra con un círculo, completar un texto con una palabra, un número, una frase, etc.

2.ª Exactitud de la corrección. La respuesta es evaluada mediante una clave, de modo que esta evaluación puede ser hecha por cualquier persona o, incluso, por algún procedimiento mecánico.

Para la realización de estas pruebas objetivas quizá le sean útiles algunas reglas:

1.ª Estudiar con regularidad y con ahínco los temas desde el principio. Sin duda, esta es la llave que le puede abrir la puerta de un empleo público.

2.ª Concentrarse al máximo. Una vez que comienza el examen, para usted deja de existir todo lo demás.

3.ª Hojear todas las preguntas del examen.

4.ª Planificar el tiempo.

5.ª Leer detenidamente las instrucciones impresas en la portada o al principio de cada pregunta o en la convocatoria de la oposición. Sobre todo, debe tener claro si las respuestas erróneas descuentan (es lo habitual) o no; si no descuentan, responda a todas; si descuentan, deje en blanco aquellas que desconoce totalmente (suelen descontar un tercio de punto, es decir, cada tres errores restan un punto). Pongamos un ejemplo: le han aplicado un examen de 100 preguntas, de las que ha acertado 79, y ha errado 21; su puntuación, pues, será de 79 – 7 = 72, ya que los 21 errores le descontarán 7 puntos.

6.ª Dejar sin respuesta aquellas preguntas que no sabe, ni puede deducir su respuesta de ninguna forma. Las omisiones (preguntas sin responder) no penalizan (evidentemente, tampoco suman como aciertos). Nuestra experiencia indica que, por muy buena que sea la preparación, suele haber un pequeño porcentaje (a veces llega al 10%) de preguntas que o no se entienden, o no se sabe responder, o están confusamente redactadas, o admiten doble interpretación, o no tienen la respuesta correcta, o incluso están fuera del programa exigido... Por lo tanto, no se preocupe si deja alguna pregunta sin responder, siempre que sean muy pocas.

7.ª Si se equivoca, ¿qué debe hacer? ¿Borrar? ¿Tachar? Este detalle debe indicarse en las instrucciones. Si no es así, pregunte a quienes vigilan el examen.

8.ª Leer el enunciado de cada pregunta con la máxima atención para desentrañar su significado. A continuación, antes de leer las opciones de respuesta, respóndala mentalmente. Seguidamente, compruebe en qué opción (a, b, c, d) se encuentra, y márquela. Pero, si no encuentra su respuesta entre las opciones, vuelva a leer el enunciado, por si no lo entendió bien; si ahora tampoco coincide, utilice la técnica de la exclusión: algunas respuestas son claramente falsas, con lo cual le pueden quedar sólo dos o una respuesta.

9.ª Fijarse bien en el enunciado de las preguntas. Algunas palabras suelen dar pistas para la respuesta: «siempre», «frecuentemente», «a menudo», «a veces», «rara vez», «nunca», «todos», «la mayoría», «algunos», «cada», «pocos», «ninguno», «óptimo», «mejor», «bueno », «regular», «malo», «peor», «mayor», «más», «igual», «diferente », «inferior», «menor», etc. Son las llamadas palabras-clave.

10.ª Responder a las preguntas que sepa, por orden. O mejor por tandas: primero aquellas de las que esté seguro; después, las dudosas; finalmente, las más difíciles.

11.ª No elegir una respuesta sin haber leído las demás: quizá se de cuenta de que la correcta es otra.

12.ª No detenerse demasiado en una pregunta. Si duda, pase a la siguiente, para que le dé tiempo a responder a todas las que sabe. No pierda el tiempo. Trabaje deprisa, pero también seguro.

13.ª Repasar toda la prueba, tratando de responder todas las preguntas dudosas dejadas en blanco inicialmente. En este repaso quizá se percate de algunas respuestas erróneas y pueda modificarlas.

14.ª Si tiene dudas, no cambie su primera respuesta, que suele ser la correcta.
 
La mentalidad del que oposita

Lo primero que queremos pedirle es que cambie el «chip», es decir, que deseche la mentalidad típica del universitario español que, habitualmente, deja los estudios para el último momento. Esa es una costumbre que (si la tiene) debe erradicar. Darse el gran palizón en vísperas del examen no le va a servir para aprobar una oposición. Al contrario: el éxito del opositor reside en la planificación, la dosificación y la constancia.

Por tanto, lo que inicialmente debe preguntarse es si ha aprendido a aprender. Porque, sin duda, hay hábitos y actitudes que mejoran el rendimiento intelectual.

Aprobar una oposición supone un reto, una dificultad que no todos son capaces de superar. Aproximadamente, la mitad de los que se presentan van bien preparados y tienen posibilidades reales de aprobar. Por lo tanto, la otra mitad, no.

Ese reto exige renunciar a muchas cosas. Lo esencial es que se establezca un horario y que lo cumpla: su cuerpo se acostumbra a cierto ritmo y así rinde más. Se suele decir que el opositor es un ser difícil de ver porque casi no sale, por lo que inspira cierta compasión a sus familiares y amigos... hasta que aprueba. Entonces, comienza a ser admirado porque ha conseguido un empleo para toda la vida y con la garantía del Estado.

Así pues, aprobar una oposición es un reto, sí, pero que merece la pena, porque el premio es sustancioso. Por lo tanto, el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio que le exige una oposición se compensan con el premio que espera alcanzar.

Sin duda, el protagonista de una oposición es el opositor. Los demás (preparadores, profesores, centro de estudios, temarios...) son personajes secundarios o, simplemente, el decorado de la obra teatral. Pero el personaje central de ésta es usted, el opositor. Que el desenlace sea comedia o drama depende, principalmente, de usted. Nadie podrá examinarse por usted. Es usted quien debe responder el día del examen. Por tanto, debe concienciarse de su papel de líder en esta andadura, y tomar las riendas. Nadie podrá sustituirle, ni ocupar su puesto o desempeñar su papel. Por eso, le pedimos que «cargue las pilas», que haga acopio de todas sus fuerzas, que recolecte todas sus energías. ¡Las va a necesitar!.

Los preparadores son sus ayudantes, sus orientadores, sus guías. Sin duda, debe apoyarse en el equipo docente (y también en los compañeros). Están a su disposición para motivarle, marcar su ritmo de estudio, actualizar el temario, explicarlo, aclarar las dudas y evaluar el estado de su preparación. Pero, al fin, ellos, sin usted (sin su esfuerzo) no tienen nada que hacer. Del mismo modo, la familia y los amigos pueden prestarle un apoyo moral muy valioso. ¡Utilízelo! Cultive el compañerismo: nadie le comprende mejor que otro opositor.

Puesto que se ha decidido a opositar, debe concentrar su vida en esta actividad. Su empleo será el de opositar. Tómeselo como un verdadero empleo que, como cualquier otro, requiere un horario. No es necesario que lleve una vida de monje de clausura. Más horas de estudio no siempre equivalen a mayor rendimiento. Lo que necesita es, sobre todo, organizarse.

Para evitar desmoralizarse debe proponerse objetivos inmediatos, para que vaya viendo los resultados. Una oposición se gana por etapas. Por cierto, una oposición es, evidentemente, una competición en la que lucha contra usted mismo y también contra los demás opositores. Lo que hagan éstos no depende de usted. Lo que haga usted, sí. Por tanto, dedíquese a preparar la oposición con la máxima dedicación. No obstante, le aconsejamos que busque nuevos amigos entre los compañeros de oposición, le serán muy útiles, le apoyarán en muchas ocasiones, porque tienen unas inquietudes comunes.

Con mucha frecuencia se dice que el deporte y las oposiciones son muy semejantes. Es verdad. Ambas exigen un gran espíritu de sacrificio y un entrenamiento continuado.

Concretamente, la prueba atlética más semejante a una oposición es una carrera de resistencia, donde no importa la velocidad inicial, sino el ritmo sostenido. En ambas, las virtudes esenciales son: la constancia, la tenacidad, la fuerza de voluntad, la autoconfianza y la motivación de logro. Aprobar una oposición depende más de ciertas actitudes personales que de aptitudes como memorizar o «cantar» temas (que pueden aprenderse).

El retrato-robot del opositor ideal es: persona constante, ordenada, disciplinada y automotivada para superar retos.

Conviene, sin embargo, que se marque un plazo, que se establezca un tope razonable de tiempo para aprobar. Superado ese tope, el opositor se «pasa», se desmotiva, rinde menos, y cada vez padece más el temor de volver a repasar de nuevo un temario que ya está cansado de estudiar. Por eso, un Centro de preparación de oposiciones no desea tener «opositores vegetativos», esos que lo intentan año tras año, sin alcanzar la meta nunca. Muy al contrario, su objetivo es el suyo: que apruebe; y que lo consiga cuanto antes.

La pregunta clave es: ¿está suficientemente motivado para ganar su oposición? Esperemos que sí. Aquí tiene algunas estrategias que pueden mejorar su motivación son:

• Estudie con atención, sin distraerse.

• Concéntrese en su preparación.

• Organice inteligentemente su trabajo.

• Dedique el tiempo necesario a cada tema.

• Mantenga su hábito de estudio.

• Comience su preparación a buen ritmo desde el principio.

• Estudie los temas, repítalos y repáselos hasta memorizarlos.

• Márquese objetivos concretos y próximos.

• Refuerce su conducta, otorgándose premios.

• Utilice técnicas activas de estudio.

• Realice aprendizajes significativos.

• Busque la funcionalidad de sus aprendizajes.

• Evite las distracciones.

• Fortalezca su autoestima.

• Sigua las indicaciones de sus preparadores.

• Sea constante. Volvemos a repetir: CONSTANCIA.
 
Organización del trabajo

Ser organizado es la mejor virtud del opositor, y planificar su preparación, la mejor estrategia de éxito. Por tanto, debe elaborar una estrategia para aprobar su oposición.

Le suponemos muy bien informado sobre las características de la oposición que ha decidido preparar. Si aún tiene alguna duda, deberá resolverla, porque una información completa, clara y precisa sobre ella, es fundamental. Sólo así podrá comenzar a organizar su trabajo para los próximos meses.

Se suele decir que los estudiantes españoles no tienen una buena metodología de estudio, y que su error más común es la falta de planificación y, particularmente, el ir dejando trabajo para las vísperas del examen. Así no se aprueba una oposición.

Tampoco puede contar con el factor suerte, ya que, como mucho, podría tenerla en una de las pruebas, pero no en todas.

Debe, pues, rehuir tanto de la improvisación como de la anarquía.

En efecto, debe distribuir el tiempo total de preparación entre todo el temario.

Pero, lo más importante: cumpla su propio programa. Para ello, debe hacer un programa de trabajo, que puede contrastar con sus preparadores para ir al unísono en su esfuerzo y terminar dominando los ejercicios a los que se va a enfrentar.

Una vez aclaradas las dudas, le sugerimos que elabore un cuadro sinóptico de su oposición, para que se haga una idea más realista y ajustada de todo su contenido.

No dude en consultar a sus preparadores cualquier duda que le surja a la hora de completar este cuadro.

Una vez realizado el estudio del tiempo necesario para dominar todo el temario, se debe preguntar:

¿Tengo horas suficientes para preparar la oposición que he elegido? ¿Cuánto tiempo me debe llevar?

El tiempo dedicado a cada tema dependerá en parte del conocimiento previo de la materia por parte del opositor.

No obstante no debe olvidar al considerar el tiempo, que según va avanzando en el temario, tiene que repasar lo anterior. Evidentemente, al comienzo de su preparación tiene más peso el aprendizaje de temas nuevos que el repaso, pero, conforme va avanzando en el temario, la balanza se va inclinando hacia el lado del repaso.

Debe considerar que debe hacer simulacros de examen, controles periódicos. Es conveniente hacerlos con periodicidad mensual y de todas las materias, ya que de ellos podrá extraer conclusiones para mejorar su preparación: dedicar más tiempo a cierta materia, acelerar el ritmo en tal otra, etc. Al mismo tiempo, debe compararse con sus compañeros de preparación, porque no debe olvidar que se va a encontrar con unas plazas limitadas, que sólo se conceden a los que mejor realicen las distintas pruebas que se propongan.

Una vez analizado el tiempo que necesita para dominar los ejercicios, no olvide que lo que otros han podido hacer, usted también podrá conseguirlo con constancia.

De todos modos, a la hora de hacer su programación, debe tener en cuenta que ésta debe ser:

• Realista. Si no, no podrá cumplirla. Cuente el tiempo diario de que dispone. Deduzca el que debe acudir a clase más los desplazamientos.

• Flexible. Inevitablemente, a lo largo de su preparación van a surgir hechos y acontecimientos imprevistos que van a obligarle a perder tiempo. Por tanto, tendrá que recuperarlo. Nuestro consejo es que realice los ajustes dentro del mismo mes en que se producen; es decir, que, al finalizar cada mes debe haber cumplido el programa correspondiente en su totalidad. Si no lo hace así, irá posponiendo temas del primer mes al segundo, de éste al tercero... y, al final, no llegará a tiempo.

• Revisable. Aunque haya procurado hacerse un programa realista, quizá surjan circunstancias que le inviten a rehacerlo: por demasiado ambicioso, por excesivamente laxo, porque cambia su situación profesional o familiar, porque cambian las fechas de examen...

• Personalizada. Cada opositor debe hacerse su propio plan. Tenga en cuenta, en primer lugar, su disponibilidad horaria y, en segundo, su capacidad. Ni todos los opositores disponen del mismo número de horas diarias para el estudio, ni todos tienen la misma capacidad de aprendizaje. Por tanto, cada uno debe hacerse su plan personalizado de preparación, con el asesoramiento permanente de sus preparadores.

• Escrita. Para que se comprometa más. Para que no se le olvide. Para que, en todo momento, pueda confirmar si lo va cumpliendo.

• Equilibrada. En un doble sentido: en el reparto del tiempo por materias y en la relación entre estudio y repaso. A cada materia debe dedicarle el tiempo que usted necesite; nadie mejor que usted sabe cuál es su grado de conocimiento de esta o aquella materia, de tal o de cual tema... Lo cierto es que su programación debe conseguir que, a la hora del examen, lleve suficientemente preparadas todas las materias, con independencia del tiempo que haya dedicado a cada una.

Por otro lado, la proporción entre repasar y estudiar debe ser la adecuada para permitirle que no se le vaya olvidando lo anterior a medida que va aprendiendo temas nuevos. Eso quiere decir que tendrá que dedicar cada vez más tiempo al repaso porque tiene más temas para repasar, que para estudiar.

Esta programación debe ir en sintonía con la propuesta por los preparadores, porque periódicamente le van a realizar una serie de pruebas, que debe tener preparadas y a punto. De lo contrario, no podrá realizar esos simulacros necesarios para consolidar su preparación. Si sus esfuerzos van dirigidos en otro sentido al de la organización de su preparación, no puede conseguir la necesaria evaluación de su rendimiento.
 
¿Cuánto tiempo estudiar al día?

Una pregunta que suelen hacerse los opositores novatos es ésta: ¿cuánto tiempo debo estudiar al día?

Respuesta: depende de la oposición que prepare. Pero siempre le debemos contestar que cuanto más pueda mejor. No olvide que la preparación de una oposición es un trabajo. El trabajador normalmente dedica ocho horas diarias durante cinco días a la semana a trabajar. Nosotros aconsejamos al opositor que sea generoso consigo mismo y dedique semanalmente más esfuerzo.

Concretamente: para oposiciones del grupo B, tales como Técnico de Hacienda, Gestión del Estado, Subinspectores de Empleo, etc., es conveniente que le dedique de 6 a 7 horas diarias como media, o sea, unas 40 horas a la semana. Si puede dedicarle más tiempo, más fácilmente alcanzará su objetivo: aprobar. Las oposiciones del grupo A requieren una dedicación diaria de ocho a diez horas, también como media, en total, unas cincuenta horas semanales. Estas oposiciones, en la mayoría de los casos, exigen dedicación exclusiva, ya que es difícil (aunque no imposible) compatibilizar este «empleo de opositor» con otra actividad laboral.

¿Cuándo es mejor estudiar?

Muchos alumnos suelen preguntan: ¿Es mejor estudiar por las mañanas o por las noches?

Nuestra respuesta es: depende del denominado «reloj biológico» de cada uno.

Se suele distinguir entre estudiantes «alondras» y estudiantes «búhos».

Son «alondras» aquellos que prefieren madrugar para comenzar a estudiar muy de mañana porque se concentran mejor, están más descansados y rinden más.

Los «búhos» son aquellos que prefieren estudiar de noche, porque la ausencia de ruidos les favorece y es cuando más aprovechan el tiempo.

Usted ¿qué es: «alondra» o «búho»? Sea lo que sea, debe recargar su horario en aquella parte del día en que más rinda, aliviando proporcionalmente a la otra parte.

Como ve, el horario de preparación de una oposición es incluso más amplio que el de casi todos los empleos. Por eso decíamos antes que debe tomarse su preparación como un verdadero empleo, aunque sin retribución, por el momento...

Como quiera que sea, lo que a usted le interesa es obtener el máximo rendimiento a su horario. Siendo usted quien mejor se conoce, es usted también quien debe elaborar su propio horario de la forma que le resulte más eficiente.

Lo que sí es importante es que estudie siempre a la misma hora, que lo realice por rutina, como un horario de trabajo cualquiera. Ello le permitirá reforzar su hábito de estudio, que le facilitará notablemente la concentración y la superación de una posible pereza.

Preparación para examinarse

Lo esencial es que controle la ansiedad, ya que, si ella le domina a usted, puede dejarle la mente «en blanco». Una cierta tensión mejora el rendimiento intelectual (igual que en cualquier competición), pero la ansiedad es paralizante. Si durante el examen, tiene la desgracia de quedarte «en blanco» por culpa de los nervios, lo mejor es que dedique unos escasos minutos a respirar profunda y pausadamente, sin pensar en nada; seguidamente, responda a las preguntas que le sean más fáciles, para ir «cogiendo el hilo» de nuevo.

Pasar en vela la noche anterior es lo peor que puede hacer. La única «ventaja» que conseguirá es llegar agotado al examen... Al contrario, esa noche hay que dormir bien. Ya le hemos comentado la necesidad de desterrar la mentalidad de estudiante de Universidad. Una oposición es un proceso de selección, no basta con responder bien a muchas preguntas: tiene que contestar más y mejor que los demás que han firmado la oposición. Su meta debe ser hacer unos exámenes perfectos. En esto, tiene que ser muy ambicioso.

Lo que sí debe hacer la noche anterior es preparar todo lo necesario para el examen: DNI, bolígrafos, lápices, goma de borrar, calculadora, diccionario, códigos, etc. De esta manera, se asegura de que no se olvidará nada.

En cuánto a la nota que debiera sacar en el examen, su objetivo tiene que ser situarte por encima del punto de corte fijado por el tribunal, que lo hace en función del nivel de los opositores, del número de éstos, de la dificultad del propio examen, etc.

Conclusión: plantéese la necesidad de responder a todas las preguntas con la mayor exactitud. ¡No se conforme con menos!

La clave para superar un examen es el dominio del temario. Cuanto mayor sea su dominio del temario, más y mejor podrá responder, y cuanto más haya practicado el tipo de examen, mejor será su contenido y mayor la rapidez en su respuesta.

Debe practicar los exámenes, realizando ejercicios que se ajusten a la estructura de los que tendría que superar en la oposición. Por ello, es muy conveniente realizar simulacros de examen frecuentemente, como suelen hacer los centros que se dedican a la preparación de oposiciones. Las situaciones nuevas pueden generar ansiedad; las conocidas y habituales, no. Por lo tanto, el natural temor a lo desconocido se disuelve viviendo previamente situaciones semejantes.

Si los simulacros de examen son similares a la «prueba de verdad», ¿por qué le va a inquietar el día del examen? Lo hará igual de bien que los simulacros de examen y si estos no han sido positivos, no debe esperar que en la «prueba de verdad» le venga la inspiración. En el caso de no haber realizado «simulacros de examen» sí debiera estar inquieto, tener ansiedad. Por tanto, realice el máximo número de simulacros y estará preparado con tranquilidad en la «prueba de verdad».

Con dichos simulacros de examen conseguirá:

• Obligarse a seguir un ritmo exigente de estudio.

• Habituarse a la extensión, precisión y presentación necesarias.

• Soportar el tiempo de realización del examen (que, en algunos casos, llega a las cinco horas o más horas en ejercicios escritos y a una hora o menos en pruebas orales).

Es, por ello, muy recomendable que resuelva los exámenes de convocatorias anteriores, porque le orientarán sobre lo que puede «caer» en su examen. Aunque es altamente improbable que se repitan preguntas, sí le indican el tipo de cuestiones que suelen pedir. Por tanto, practique, resolviéndolos en un tiempo similar al que tendrá en el examen. Así se habituará a distribuir el tiempo disponible, a no omitir ninguna idea importante, al material permitido, al tipo de preguntas que son habituales, a la frecuencia de los distintos temas, etc.
 
METODOLOGÍA

Le ofrecemos a continuación unas técnicas básicas, a modo indicativo, que se deben tener en cuenta para que el trabajo sea más rentable y los resultados lleguen más rápidamente:

Lectura: lo primero que hay que hacer a la hora de abordar un tema es leerlo, eso le permitirá hacerse una idea general del mismo y saber de qué va, se deben relacionar los nuevos contenidos con los que ya conocidos, se comprobará que muchos de ellos no son nuevos. Existen unas técnicas para lograr una lectura eficaz:

• No se fije en las palabras aisladas, hay que hacerse con la visión del conjunto.

• Intente entender lo que lee, haciendo las anotaciones que considere oportunas, consultando el diccionario…

• La velocidad de la lectura debe ser moderada, el texto se debe seguir con los ojos, sin mover la cabeza, ir ajustando la velocidad a la dificultad del texto.

• Fije la vista en la parte superior de las palabras.

Subrayado: subraye sólo las palabras que expresen ideas generales, el subrayado le permitirá hacer el resumen.

Resumen: debe recopilar ideas principales, mejor con sus propias palabras, respetando siempre el mensaje del texto.

Esquema: debe poner palabras clave, significativas, que le permitan ir rellenando los apartados, a las ideas principales se deben subordinar las secundarias. Se pueden usar letras, llaves, números…, lo que mejor le facilite el aprendizaje.

Memorización: Ya ha hecho la mayor parte del trabajo, ahora debe memorizarlo y consolidarlo. Coja el esquema y desarróllelo en voz alta, intentado seguir el resumen que se hizo. Repita el tema tantas veces como sea necesario, hasta que sea capaz de reproducirlo correctamente.

Repaso: conviene que al finalizar el día se haga un repaso de todo lo estudiado, se debe además reservar un día a la semana para los repasos. Es la mejor técnica para recordar y evitar que nos queden lagunas.
 
METODOS DE ESTUDIO

El método de estudio que utilicemos a la hora de estudiar tiene una importancia decisiva ya que los contenidos o materias que vayamos a estudiar por sí solos no provocan un estudio eficaz, a no ser que busquemos un buen método que nos facilite su comprensión, asimilación y puesta en práctica.

Es fundamental el Orden. Es vital adquirir unos conocimientos, de manera firme, sistemática y lógica, ya que la desorganización de los contenidos impide su fácil asimilación y se olvidan con facilidad.

Recomendaciones para diseñar un buen método de estudio.

Organización del material de trabajo. “Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”
Distribuir el tiempo de forma flexible, adaptada a cambios y a circunstancias.
Tener en cuenta las dificultades concretas de cada materia.
Averiguar el ritmo personal de trabajo
Ser realista y valorar la capacidad de comprensión, memorización, ...
Comenzar por los trabajos más difíciles y dejar los más fáciles para el final.
Memorizar datos, entenderlos y fijarlos.
No estudiar materias que puedan interferirse: Ej, vocabulario de ingles con el de alemán.

El método que aquí os propongo consta de siete fases que a lo largo de las distintas sesiones iremos analizando y practicando:

1. Prelectura

2. Notas al margen

3. Lectura comprensiva

4. Subrayado

5. Esquema

6. Resumen

7. Memorización

Prelectura:

La prelectura es ese primer vistazo que se le da a un tema para saber de qué va y sacar así una idea general del mismo. Idea que frecuentemente viene expresada en el título.

Lectura comprensiva:

Consiste en leer detenidamente el tema entero. Las palabras o conceptos que se desconozcan se buscarán en el diccionario o en la enciclopedia.

Las notas al margen:

Son las palabras que escribimos al lado izquierdo del texto y que expresan las ideas principales del mismo. A veces vienen explícitas otras tendremos que inventarlas.

El subrayado:

Consiste en poner una raya debajo de las palabras que consideramos más importantes de un tema.

El esquema:

Trata de expresar gráficamente y debidamente jerarquizadas las diferentes ideas de un tema. Es la estructura del mismo. Existen diferentes tipos de esquemas.

Resumen:

Es extraer de un texto todo aquello que nos interesa saber y queremos aprender. Se escribe lo subrayado añadiendo las palabras que falten para que el texto escrito tenga sentido.

Memorizar:

Es grabar en la memoria los conocimientos que queremos poseer para después poder recordarlos.
 
¿Qué es un Esquema?

Es la expresión gráfica del subrayado que contiene de forma sintetizada las ideas principales, las ideas secundarias y los detalles del texto.

¿Por qué es importante realizar un esquema?

Porque permite que de un sólo vistazo obtengamos una clara idea general del tema, seleccionemos y profundicemos en los contenidos básicos y analicemos para fijarlos mejor en nuestra mente.

¿Cómo realizamos un esquema?

· Elaborar una lectura comprensiva y realizar correctamente el subrayado para jerarquizado bien los conceptos( Idea Principal, secundaria…)

· Emplear palabras claves o frases muy cortas sin ningún tipo de detalles y de forma breve.

· Usa tu propio lenguaje expresiones, repasando los epígrafes, títulos y subtítulos del texto.

· Atendiendo a que el encabezamiento del esquema exprese de forma clara la idea principal y que te permita ir descendiendo a detalles que enriquezca esa idea.

· Por último elige el tipo de esquema que vas a realizar.

Tipos de Esquemas

Hay mucha variedad de esquemas que pueden adaptarse, sólo, depende de tu creatividad, interés o de la exigencia de tu materia.

Te presentamos algunos modelos:

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