
DVD
POLICÍA
- Unido
- 7 Jun 2007
- Mensajes
- 3.127
- Felicitaciones
- 22
- Puntos
- 0
La aventura de preparar oposiciones. Ser opositor y no morir en el intento.
Tu vida como opositor comenzó el mismo día en el que decidiste que querías ser funcionario, da igual de qué y cómo. Ese mismo día empezaron todas las consecuencias, las buenas y las malas.
El secreto para superar una oposición es la motivación. Tu vida como opositor comenzó el mismo día en el que decidiste que querías ser funcionario, da igual de qué y cómo. Ese mismo día empezaron todas las consecuencias, las buenas y las malas.
El primer paso es contárselo a los que te rodean. Esto puede parecer fácil, pero todo opositor sabe que no, es una ironía complicada de entender.
Empecemos por los padres. Hay dos tipos de padres. Unos, los que se vuelven locos de alegría. Aquellos que los tengan, ya saben a lo que nos referimos. Son esos que creen que la única meta de un buen profesional es ser funcionario. Creen que será el único sitio en el que te darán lo que te mereces por los estudios que tienes. Muchos padres se piensan que sólo sus hijos han estudiado una carrera, realizado un master o estudiado idiomas en el extranjero. La venda en los ojos de nuestros padres es grande y gruesa. Esta tipología de padres te apoyará constantemente, eso sí, presionándote para que si puedes hacer un grupo B, mejor que un C o D. Luego, están los padres desmotivadores. Son aquellos que creen que un hijo debe marcharse de casa como muy tarde a los 25, esos que miran a sus hijos e hijas con recelo si no tienen pareja fija o no piensan casarse pronto. De estos, en esta España nuestra, hay muchos. Por un lado, los entiendo, recuperar tu casa debe ser una sensación liberadora, pero claro, para un opositor son lo peor que le puede pasar. Son los que dicen “tanto estudiar para qué”, “lo que no tienes son ganas de trabajar y lo estás alargando”, “total, para acabar trabajando, da igual un sitio que otro”. Eso sí, estos también presumen cuando su hijo aprueba, eso es algo congénito en el ADN de un padre.
El decírselo a la pareja siempre es más fácil, puede que incluso la decisión se haya tomado en conjunto, una decisión de pareja. La verdad es que en la sociedad actual, y con un principio de “desaceleración económica”, tan de moda, merece la pena tener un opositor en la relación. Si se comparte vivienda, la decisión se complica un poquito, la economía a veces no da para lujos. En estos casos, el trabajar o dedicarte en exclusiva a estudiar, es una decisión que se toma a la fuerza, depende del tamaño de vuestro bolsillo, cuenta corriente o cerdito de la estantería.
Empezar a estudiar tampoco es muy complicado una vez decidido el cómo y el con quien. Además, la motivación es tal, que nada te parece imposible. Dicen que para empezar a estudiar unas oposiciones no debe faltarte motivación ni convicción y la verdad, al que ha decidido voluntariamente ser opositor, nunca, nunca, le fallan estos principios básicos en los primeros meses.
Uno lee ilusionado el temario, empieza a subrayar, los conocimientos le parecen asequibles, vamos, que más o menos al primer mes, pocos piensan que es imposible. Si tú eres de los pocos que llevas tres días estudiando y lo crees, puede que te hayas equivocado de convocatoria, quizás tengas que reducir el nivel, bajar una escala suele funcionar, o tal vez, la escogida no sea lo tuyo, cambia de sector.
Pero a lo que íbamos, en el primer mes, estás que te comes el mundo. Una plaza es tuya. Estás radiante. Madrugas, estudias con pocos descansos, pero eres feliz, muy feliz, crees que por fin haces lo que querías. Has encontrado una meta y nada va a detenerte hasta conseguirla.
Ay! Amigos, pero la mayoría sabemos que esta fase pasa. La felicidad histérica pasa a una felicidad tranquila, luego a una cierta melancolía, que en muchos casos, llega a tristeza. Cuantos lo decimos, ¡que dura es la vida del opositor!
A los meses, cuando el ritmo de estudio se mantiene, llega un poco la desesperación. Los avances son lentos y, aunque sabemos que la paciencia es la madre de las ciencias, nos abandonamos y comenzamos a pensar que no lo vamos a conseguir. ¿Cuántos habéis sentido esto? Me imagino que muchos, y el que no, pues es un afortunado, sigue así. La mayoría de los que opositan trabajando, suelen pasar esta etapa de forma más ligera que los opositores en exclusiva. Siguen teniendo contactos con el mundo y esto les hace seguir apreciando las maravillas de ser funcionario.
En esta fase empiezas a sentirte un poco solo, mientras los demás quedan y se divierten, tú sueles estar encerrado en un cuarto, como mucho de 10 m2, rodeado de papeles, libros, bolígrafos, vamos, compañía no muy animada. Luego, flojeas. Un día descansas más de lo debido, una tarde te vas a tomar unas cervezas, y, ¡OH! ¡No! ¡No es sábado! Pero lo peor, lo haces y no disfrutas. Empiezas a pensar, ¡Dios mío, debería estar estudiando! Te conviertes en un perro del hortelano, ni comes, ni dejas.
Además, te comienzan las reacciones físicas y psíquicas a una oposición: primero, pequeñas crisis de ansiedad, le das vuelta a todo lo que tienes que estudiar, cuanto tiempo falta para las oposiciones, lo incierto que es tu futuro…; segundo, suelen aparecer nervios que en determinadas dosis, incluso llegan a provocar insomnio; y, lo que más afecta a nuestra moral, nuestro cuerpo se resiente por fuera, se tiende a engordar o a adelgazar. Pueden darse ambas cosas, por muy raro que parezca, lo extraño de verdad es que un opositor se mantenga en el mismo peso de cuando empezó. Los que adelgazan es por una razón muy simple, se los han comido los nervios, y los que engordan, pues también es simple, su posición habitual es la sentada, el deporte (excepto los que preparan pruebas físicas en su oposición) ha desaparecido de sus vidas.
Esta fase es mala, pero hay que pasarla, os lo garantizo. Forma parte de todo ritual del buen opositor.
El secreto para dar por superado este tramo obligatorio en la preparación de unas oposiciones es sencillo, y volvemos al principio, LA MOTIVACIÓN. Lo pongo con mayúsculas porque sólo la motivación con mayúsculas va a ser la que nos devuelva al buen camino. La que nos llevará a buen puerto, la única capaz de conseguirlo.
Te dirán que la única forma de no desesperar es tener unas buenas técnicas de estudio, un buen preparador, hábito de trabajo, responsabilidad y persistencia, y la verdad, todas estas cosas ayudan, pero la única realmente eficaz es la motivación.
Una vez dicho esto, nos contestarás, claro, “¡qué fácil!, pero ¿cómo consigo que no vuele por la ventana?”. Aquí van nuestros consejos para no desquiciarse en el intento de preparar unas oposiciones.
La motivación a la hora de convertirse en funcionario creo que es sencilla de encontrar. Sólo hay que refrescarse la memoria, encontrar las razones por las que nos decidimos la primera vez. Si la memoria nos falla, recurrimos al viejo truco de la lista.
Siéntate en el sofá, tranquilo, con un refresco o una cervecilla, una libreta y un bolígrafo. Haz una lista con dos columnas, una en la que señales todas aquellas buenas cosas que tiene el opositar y en la otra todo lo malo.
Generalmente, con esta vieja técnica, las cosas que nos dieron la gran motivación durante los primeros meses, vuelvan. Hay en casos en lo que la lista de lo malo supera a la de lo bueno, en estos casos hay que ser más radical. La rutina del estudio nos ha vencido.
¿Cómo superarlo?, volviendo al mundo real. Encerrados en nuestro cuarto es difícil ver la luz. Hay que buscar un trabajo. En algunos casos sólo con buscarlo servirá, en otros tal vez haya incluso que emplearse de nuevo para que la motivación reaparezca una mañana al mirarnos al espejo.
Mirar ofertas de trabajo es algo desquiciante, lo que ayuda bastante a nuestra técnica de automotivación. Jornada partida, a 10km de nuestra casa y 900 euros de media. ¿Qué os parece? ¿No empezáis a sentiros afortunados por elegir otro camino? Bueno, si no lo sientes, lo que os decimos, coge uno de esos maravillosos empleos. Madruga, aguanta el atasco, a tu jefe, la incertidumbre de si te echarán al acabar el contrato de obra y servicio, el no llegar a fin de mes, … y luego nos cuentas.
Lo normal, vuelves a amar al funcionariado, es tu futuro y no vas a dejar que la rutina te venza. De nuevo eres un opositor convencido. Ahora sólo tienes que intentar que esto no vuelva a ocurrir. Planea los horarios de estudio, pero planea también los ratos de ocio, y ¡no los mezcles! Cuando estudies, estudia, y cuando estés en un momento de relax, ni se te ocurra pensar en las oposiciones, eres tú y el mundo, nada más.
Para controlar las alteraciones de nuestro cuerpo, hay que caminar, controlar el pica-pica mientras estudiamos e intentar fijar horarios amplios de comida y cena para no estresarnos. Sí, esto lo pone en todos lo manuales de cómo preparar una oposición y, esto no pretende ser un manual, sólo unas ligeras recomendaciones de cómo ser opositor y no morir en el intento, recordando que lo fundamental es tener siempre presente el por qué decidiste estudiar unas oposiciones.
¿El ambiente influye en el estudio?
El ambiente en el que nos encontramos nos influye y condiciona. Es un factor que en mayor o menor medida contribuye a la concentración del opositor.
El ambiente de estudio está constituido por las personas que nos rodean (padres, amigos, pareja), aspectos como la ventilación de la habitación, el nivel de ruido o la música también pueden influir en el correcto aprendizaje.
Las personas que nos rodean ejercen sobre nosotros un continuo influjo ayudándonos a lo largo de nuestra oposición, entendiendo, que no es tarea fácil llegar a la meta y dejándonos nuestro espacio para poder estudiar tranquilamente y sin agobios.
Estar motivados es fundamental para conseguir nuestro objetivo. Influye en nuestro rendimiento.
Muchos de nosotros pensamos que la motivación es algo estable en la personalidad del individuo y que podemos incrementarla con un simple esfuerzo de voluntad, ¿pero estamos en lo cierto?
La tarea quizás más dura para motivar a un opositor a seguir adelante es hacerle ver la parte positiva de lo que hace. Aunque el tema sea árido y nos guste poco estudiarlo, es necesario verle algún aliciente que nos ayude. No debe resultarnos un suplicio, sino entendemos algo, debemos buscar ayuda de alguien que nos pueda asesorar, podemos intercambiar opiniones e ideas con otros opositores que se encuentran en la misma situación que nosotros; seguro que nos ayuda.
Tomar conciencia de la importancia que puede tener estudiar siempre en un mismo lugar, puede ayudarnos en la concentración. Estudiar en nuestra propia habitación, en el comedor de la casa o la biblioteca son algunas opciones que muchos opositores deciden. Este lugar debe facilitarte la concentración y a ser posible poder tener al alcance todo el material necesario para el desarrollo de su estudio: libros de texto y de consulta, apuntes, papeles, bolígrafos, rotuladores fluorescentes…
Estudiar implica esfuerzo y trabajo. Recuerda el ambiente solo es un factor, la constancia es tu mejor amiga.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
1. La importancia de la fuerza de voluntad
Está muy claro que para aprobar una oposición hay que estudiar y es tan importante dedicarlo tiempo como optimizar el rendimiento mediante técnicas de estudio.
El objetivo del opositor es superar con éxito la prueba, por lo debe primeramente valorar las propias cualidades personales para decidir si opositar es lo que le conviene. En caso afirmativo, debe entonces decidir que oposición estudiar y fijar un plan adecuado de estudio.
Hay que tener en cuenta el tiempo, valorando el restante hasta la celebración de las pruebas selectivas. En un alto porcentaje el éxito depende de la constancia en el trabajo.
Hay que fijarse un plan de trabajo a corto plazo, mediante el estudio de algunos temas por día, semana o mes. Si se establece un compromiso con el mismo, ayuda a alcanzar el objetivo final.
La fe y la moral alta son fundamentales en el éxito de la oposición, pero sólo se puede conseguir trabajando con paciencia y rigor, pensando que en el día de la prueba hay que demostrar todos los conocimientos adquiridos.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
2. Estudio previo de la oposición
El primer paso es informarse de las expectativas de convocatoria de aquellas oposiciones que puedan interesar. Hay algunas que quizá no se hayan convocado en los últimos años y que no esté previsto convocar en los siguientes. Prepararse para ellas significaría perder tiempo y dinero. Lo mejor es informarse a través de la propia Administración.
Hay que leer la convocatoria de oposiciones en su totalidad. La convocatoria de años posteriores será muy parecida, además en ella aparece donde están publicados los temarios vigentes.
Estudiar los pasos de la oposición: qué pruebas incluye, cuándo y dónde se realizarán, qué trámites administrativos has de seguir para presentarte, etc. Cada año las administraciones públicas estudian sus plantillas y deciden si van a modificarlas o ampliarlas.
Una vez se da a conocer la Oferta Pública de Empleo, se publica la convocatoria de pruebas selectivas para cubrir las plazas ofertadas, en la que se indican las bases y el plazo de presentación de instancias (por lo general de 20 días naturales contados a partir del día siguiente a la publicación de la convocatoria en el boletín oficial correspondiente).
Los siguientes pasos serán la publicados de la lista de admitidos a examen, saldrá una provisional con un plazo de subsanación de defectos y luego la definitiva, que suele contener el anuncio de fecha del primer examen, la realización de exámenes, la lista de aprobados, la presentación de documentos, la solicitud de destino y el nombramiento y toma de posesión como funcionario de carrera.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
3. Preparación de la oposición
Hay que elegir la preparación que se adapte mejor a tus necesidades. Puedes optar entre asistir a clases presenciales en un centro especializado, prepararte a través de la formación a distancia (on line o tradicional) que ofrecen algunos de ellos o buscar a un preparador particular. La preferencia por un sistema u otro depende en cada caso de las características de las pruebas (temario, nivel exigido) y del opositor (capacidad, motivación, disciplina). Cada uno debe conocerse a sí mismo y elegir la opción que más le convenga.
La opción más económica es prepararse personalmente. Una vez se dispone de los materiales hay que estudiar de acuerdo con el calendario fijado y realizar simulaciones de examen para ir comprobando los avances. Esta opción puede combinarse con la formación de un grupo, preferiblemente no muy numeroso, de amigos o conocidos que estudien la misma oposición y que una vez o varias por semana se reúnan para resolver dudas y realizar o compartir apuntes.
Una segunda opción es acudir a alguna de las academias que existen en el mercado y que ofertan cursos para opositores. Esta posibilidad obliga a seguir, por lo menos, el ritmo marcado en la clase. Puede resultar muy ventajosa cuando no se dispone de todo el día para estudiar, pues se facilitan al opositor los materiales y las pruebas de examen, junto con la aclaración de dudas y el repaso de cada tema.
Por último puede recurrirse a un preparador personal. Esta opción es más recomendable cuando se trata de oposiciones a cuerpos de alto nivel (técnicos superiores de la administración, notarías, judicatura, etc.). Garantiza una atención más individualizada por parte de un experto en la materia que se trate y con experiencia en haber superado una oposición similar.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
4. Organización y planificación
La organización es algo fundamental a la hora de estudiar. Las pruebas que hay que superar suelen ser muy variadas y el objetivo es conseguir el dominio de todas ellas, para ello es precisa una intensa dedicación previa. El opositor debe plantearse que está trabajando en una empresa donde todos los días hay que esforzarse y además con interés. Eso sí, también debe haber, como en cualquier empresa, períodos de descanso y evasión, para no llegar al agotamiento o al desánimo. Hay que fijar un horario y cumplirlo con disciplina, aunque sin abandonar totalmente la vida personal (familia, amigos, aficiones), que aporta el necesario equilibrio y relajación.
Por otro lado, es muy importante disponer de un lugar apropiado, luminoso, cómodo y agradable, para las muchas horas de estudio que van a hacer falta. Y por otro lado, dominar las adecuadas técnicas de estudio, nemotécnicas y memorísticas, para que las horas dedicadas al estudio sean lo más fructíferas posibles.
INFORMACIÓN DE LAS CONVOCATORIAS
Cualquier persona puede obtener información sobre convocatorias de oposiciones a través de un canal principal que son los Boletines Oficiales y puede consultarlos por Internet.
Boletines Oficiales: Se trata de las publicaciones periódicas que edita la Administración: Boletín Oficial del Estado (BOE), Boletines Oficiales de las Comunidades Autónomas, Boletines provinciales y de Ayuntamientos. En ellos aparecerá la información completa de las bases que regulan los distintos procesos selectivos a los que un aspirante se puede presentar en todo el territorio español, por lo que su localización y lectura es el elemento esencial de información sobre estos contenidos, pues es la propia Administración la que convoca plazas y las hace públicas a través de este medio.
Internet: Precisamente, la dificultad de una persona interesada en opositar a cualquier plaza es poder acceder a toda esa información de las publicaciones de la Administración. Hoy, la situación es que casi todos los Boletines Oficiales están disponibles a diario en Internet. Esto significa un gran avance respecto al problema que supone buscarlos en formato impreso, con el riesgo de perder los plazos para participar en los procesos selectivos.
Para hacer más accesible esta información fragmentada en los distintos Boletines, Editorial MAD dispone de un sistema de información por subscripción gratuita en su página WEB (www.mad.es). Este sistema, con el único requisito de contar con una dirección de e-mail, permite a cualquier usuario darse de alta en nuestras páginas con un perfil de titulación y área geográfica y recibir por correo electrónico la información de aquellas oposiciones que le interesen, sin necesidad de buscar en cada boletín (existen casi 70 publicaciones oficiales), y de este modo, ofrecemos al usuario las páginas del Boletín Oficial, un resumen de las bases publicadas, así como los plazos y requisitos necesarios para poder presentarse... y, como no, los materiales necesarios para superar con éxito las distintas pruebas selectivas
Esta opción, es la que más éxito está teniendo entre el público opositor, pues cómoda y rápidamente, puede obtener la información que necesite, puntualmente, sin gasto económico y sin desplazamientos, además de fácil de usar y muy útil para aquellas personas interesadas en una o varias oposiciones.
VALORACIONES PREVIAS
El opositor debe valorar el temario o programa oficial que debe prepararse, así como la superación de otras pruebas. Su estudio y superación serán la clave para conseguir este empleo.
Además, debe estar bien informado sobre cómo funciona el sistema de acceso y, por tanto, valorar:
• Posibilidades reales de sumar puntos en la fase de concurso.
• Si las plazas son de acceso libre.
• El número de plazas.
• El tiempo invertido en preparar las pruebas, realizando un plan de estudio realista.
Otro valor, tan importante como los anteriores, es la titulación que se posee y la que se requiere para poder participar en las pruebas, pero ésta última no debe significar un obstáculo para presentarse, pues en muchas ocasiones la titulación requerida es certificado de escolaridad o graduado escolar.
Por último, destacaría el hecho de que se consigue una profesión: La Administración oferta un abanico amplísimo de plazas: desde peones, albañiles, cuidadores, pasando por personal sanitario, hasta personal facultativo o de grado superior. La diversificación de empleo es enorme.
RAZONES
La razón principal para opositar es la consecución de un empleo estable, con la posibilidad de mejorar la situación laboral o de hacer carrera, accediendo a cuerpos y grados superiores. Además, el empleado público, tiene un buen horario de trabajo y sabe que su destino geográfico será cerca de su domicilio (en caso de que lo elija así)
CAUSAS DE ABANDONO
Una persona que está decidida y convencida de preparar una oposición es raro que abandone, por lo que la carencia de estas dos características (decisión y convencimiento) pueden hacerla desistir.
Existen otros motivos de abandono, como son: la falta de disciplina, un temario excesivamente denso y amplio y la dedicación insuficiente de tiempo para prepararse.
PERFIL DEL OPOSITOR
Se trata de una persona con disciplina, tesón y organización, cualidades unidas a una capacidad de trabajo y esfuerzo, que tiene un claro objetivo a medio y/o largo plazo: Aprobar unas oposiciones es una carrera de fondo.
TÉCNICAS DE ESTUDIO Y APRENDIZAJE
La primera estrategia previa es la automotivación: saber que se cuenta con capacidad para esforzarse, estudiar y aprender lo que sea necesario. Hay que confiar en las posibilidades de uno mismo.
La segunda estrategia es la organización del tiempo disponible, adquiriendo un hábito de trabajo y adaptando éste tiempo al tiempo libre.
A partir de aquí, para abordar el estudio es recomendable:
• Empezar por lo fácil, es decir, por los temas que ya se conocen en algo porque recuerdan estudios y trabajos anteriores. Con estos temas se avanza más rápidamente al principio y ello anima bastante.
• Realizar un guión o resumen de cada tema.
• Repasar los avances realizando pequeños exámenes y/o test.
• Dividir el programa en bloques y revisar contenidos constantemente.
RECURSOS PARA PREPARAR UNAS OPOSICIONES
Lo primero que busca un opositor o una opositora es un buen temario que se ajuste fielmente al programa oficial, publicado en los Boletines. Una vez conseguido y valorado, buscará material adicional para preparar las pruebas: test de repaso del temario, simulacros de examen, psicotécnicos, legislación y toda la información que esté relacionada con el puesto que va a desempeñar.
Un recurso muy utilizado desde hace unos años es la búsqueda de cursos on line o de aulas virtuales en la Web, pues simplemente con la conexión a Internet, la persona que va a opositar podrá disponer de un tutor personal, foros, exámenes, materiales para su preparación y de toda la información que puede ofrecer una academia presencial (fechas de exámenes, puntos en la fase de concurso, tribunales,...).
Recomendación Bibliográfica:
"Ganar Oposiciones. El éxito de la Experiencia"
PREPARARSE POR SU CUENTA O ACUDIR A UNA ACADEMIA
Las dos opciones son igualmente válidas.
El opositor que decida prepararse por su cuenta debe valorar los textos —exigir calidad, prestigio de los autores— y contar con grandes dosis de tesón. Por otro lado, esta opción es más barata y, hoy día, en los libros encontramos todo lo necesario para prepararnos.
Quien decide acudir a una academia sabe que ha de incurrir en un gasto superior que tiene como recompensa el control diario de sus avances, la información necesaria a tiempo y supone, sobre todo, una guía a seguir.
El opositor u opositora finalmente ha de prepararse de manera individual, sea cual sea su opción. Este hecho puede provocar cierta ansiedad por la soledad en la que se ve envuelto. Ahora bien, debe saber que estas dos posibilidades son acertadas en cualquier caso.
ESTRUCTURAR UN PLAN DE ESTUDIO
Estudiar para opositar es una tarea que requiere un esfuerzo personal, pero que si se siguen, a mi entender, estos pasos, se consigue alcanzar la meta final:
• En primer lugar, reunir todo el material que se debe estudiar.
• Valorar el tiempo libre que se va a dedicar a esta tarea.
• Realizar un planning de estudio...
.... y
• CUMPLIRLO
Todo esto requiere constancia, por parte del aspirante.
Gracias loes.
Tu vida como opositor comenzó el mismo día en el que decidiste que querías ser funcionario, da igual de qué y cómo. Ese mismo día empezaron todas las consecuencias, las buenas y las malas.
El secreto para superar una oposición es la motivación. Tu vida como opositor comenzó el mismo día en el que decidiste que querías ser funcionario, da igual de qué y cómo. Ese mismo día empezaron todas las consecuencias, las buenas y las malas.
El primer paso es contárselo a los que te rodean. Esto puede parecer fácil, pero todo opositor sabe que no, es una ironía complicada de entender.
Empecemos por los padres. Hay dos tipos de padres. Unos, los que se vuelven locos de alegría. Aquellos que los tengan, ya saben a lo que nos referimos. Son esos que creen que la única meta de un buen profesional es ser funcionario. Creen que será el único sitio en el que te darán lo que te mereces por los estudios que tienes. Muchos padres se piensan que sólo sus hijos han estudiado una carrera, realizado un master o estudiado idiomas en el extranjero. La venda en los ojos de nuestros padres es grande y gruesa. Esta tipología de padres te apoyará constantemente, eso sí, presionándote para que si puedes hacer un grupo B, mejor que un C o D. Luego, están los padres desmotivadores. Son aquellos que creen que un hijo debe marcharse de casa como muy tarde a los 25, esos que miran a sus hijos e hijas con recelo si no tienen pareja fija o no piensan casarse pronto. De estos, en esta España nuestra, hay muchos. Por un lado, los entiendo, recuperar tu casa debe ser una sensación liberadora, pero claro, para un opositor son lo peor que le puede pasar. Son los que dicen “tanto estudiar para qué”, “lo que no tienes son ganas de trabajar y lo estás alargando”, “total, para acabar trabajando, da igual un sitio que otro”. Eso sí, estos también presumen cuando su hijo aprueba, eso es algo congénito en el ADN de un padre.
El decírselo a la pareja siempre es más fácil, puede que incluso la decisión se haya tomado en conjunto, una decisión de pareja. La verdad es que en la sociedad actual, y con un principio de “desaceleración económica”, tan de moda, merece la pena tener un opositor en la relación. Si se comparte vivienda, la decisión se complica un poquito, la economía a veces no da para lujos. En estos casos, el trabajar o dedicarte en exclusiva a estudiar, es una decisión que se toma a la fuerza, depende del tamaño de vuestro bolsillo, cuenta corriente o cerdito de la estantería.
Empezar a estudiar tampoco es muy complicado una vez decidido el cómo y el con quien. Además, la motivación es tal, que nada te parece imposible. Dicen que para empezar a estudiar unas oposiciones no debe faltarte motivación ni convicción y la verdad, al que ha decidido voluntariamente ser opositor, nunca, nunca, le fallan estos principios básicos en los primeros meses.
Uno lee ilusionado el temario, empieza a subrayar, los conocimientos le parecen asequibles, vamos, que más o menos al primer mes, pocos piensan que es imposible. Si tú eres de los pocos que llevas tres días estudiando y lo crees, puede que te hayas equivocado de convocatoria, quizás tengas que reducir el nivel, bajar una escala suele funcionar, o tal vez, la escogida no sea lo tuyo, cambia de sector.
Pero a lo que íbamos, en el primer mes, estás que te comes el mundo. Una plaza es tuya. Estás radiante. Madrugas, estudias con pocos descansos, pero eres feliz, muy feliz, crees que por fin haces lo que querías. Has encontrado una meta y nada va a detenerte hasta conseguirla.
Ay! Amigos, pero la mayoría sabemos que esta fase pasa. La felicidad histérica pasa a una felicidad tranquila, luego a una cierta melancolía, que en muchos casos, llega a tristeza. Cuantos lo decimos, ¡que dura es la vida del opositor!
A los meses, cuando el ritmo de estudio se mantiene, llega un poco la desesperación. Los avances son lentos y, aunque sabemos que la paciencia es la madre de las ciencias, nos abandonamos y comenzamos a pensar que no lo vamos a conseguir. ¿Cuántos habéis sentido esto? Me imagino que muchos, y el que no, pues es un afortunado, sigue así. La mayoría de los que opositan trabajando, suelen pasar esta etapa de forma más ligera que los opositores en exclusiva. Siguen teniendo contactos con el mundo y esto les hace seguir apreciando las maravillas de ser funcionario.
En esta fase empiezas a sentirte un poco solo, mientras los demás quedan y se divierten, tú sueles estar encerrado en un cuarto, como mucho de 10 m2, rodeado de papeles, libros, bolígrafos, vamos, compañía no muy animada. Luego, flojeas. Un día descansas más de lo debido, una tarde te vas a tomar unas cervezas, y, ¡OH! ¡No! ¡No es sábado! Pero lo peor, lo haces y no disfrutas. Empiezas a pensar, ¡Dios mío, debería estar estudiando! Te conviertes en un perro del hortelano, ni comes, ni dejas.
Además, te comienzan las reacciones físicas y psíquicas a una oposición: primero, pequeñas crisis de ansiedad, le das vuelta a todo lo que tienes que estudiar, cuanto tiempo falta para las oposiciones, lo incierto que es tu futuro…; segundo, suelen aparecer nervios que en determinadas dosis, incluso llegan a provocar insomnio; y, lo que más afecta a nuestra moral, nuestro cuerpo se resiente por fuera, se tiende a engordar o a adelgazar. Pueden darse ambas cosas, por muy raro que parezca, lo extraño de verdad es que un opositor se mantenga en el mismo peso de cuando empezó. Los que adelgazan es por una razón muy simple, se los han comido los nervios, y los que engordan, pues también es simple, su posición habitual es la sentada, el deporte (excepto los que preparan pruebas físicas en su oposición) ha desaparecido de sus vidas.
Esta fase es mala, pero hay que pasarla, os lo garantizo. Forma parte de todo ritual del buen opositor.
El secreto para dar por superado este tramo obligatorio en la preparación de unas oposiciones es sencillo, y volvemos al principio, LA MOTIVACIÓN. Lo pongo con mayúsculas porque sólo la motivación con mayúsculas va a ser la que nos devuelva al buen camino. La que nos llevará a buen puerto, la única capaz de conseguirlo.
Te dirán que la única forma de no desesperar es tener unas buenas técnicas de estudio, un buen preparador, hábito de trabajo, responsabilidad y persistencia, y la verdad, todas estas cosas ayudan, pero la única realmente eficaz es la motivación.
Una vez dicho esto, nos contestarás, claro, “¡qué fácil!, pero ¿cómo consigo que no vuele por la ventana?”. Aquí van nuestros consejos para no desquiciarse en el intento de preparar unas oposiciones.
La motivación a la hora de convertirse en funcionario creo que es sencilla de encontrar. Sólo hay que refrescarse la memoria, encontrar las razones por las que nos decidimos la primera vez. Si la memoria nos falla, recurrimos al viejo truco de la lista.
Siéntate en el sofá, tranquilo, con un refresco o una cervecilla, una libreta y un bolígrafo. Haz una lista con dos columnas, una en la que señales todas aquellas buenas cosas que tiene el opositar y en la otra todo lo malo.
Generalmente, con esta vieja técnica, las cosas que nos dieron la gran motivación durante los primeros meses, vuelvan. Hay en casos en lo que la lista de lo malo supera a la de lo bueno, en estos casos hay que ser más radical. La rutina del estudio nos ha vencido.
¿Cómo superarlo?, volviendo al mundo real. Encerrados en nuestro cuarto es difícil ver la luz. Hay que buscar un trabajo. En algunos casos sólo con buscarlo servirá, en otros tal vez haya incluso que emplearse de nuevo para que la motivación reaparezca una mañana al mirarnos al espejo.
Mirar ofertas de trabajo es algo desquiciante, lo que ayuda bastante a nuestra técnica de automotivación. Jornada partida, a 10km de nuestra casa y 900 euros de media. ¿Qué os parece? ¿No empezáis a sentiros afortunados por elegir otro camino? Bueno, si no lo sientes, lo que os decimos, coge uno de esos maravillosos empleos. Madruga, aguanta el atasco, a tu jefe, la incertidumbre de si te echarán al acabar el contrato de obra y servicio, el no llegar a fin de mes, … y luego nos cuentas.
Lo normal, vuelves a amar al funcionariado, es tu futuro y no vas a dejar que la rutina te venza. De nuevo eres un opositor convencido. Ahora sólo tienes que intentar que esto no vuelva a ocurrir. Planea los horarios de estudio, pero planea también los ratos de ocio, y ¡no los mezcles! Cuando estudies, estudia, y cuando estés en un momento de relax, ni se te ocurra pensar en las oposiciones, eres tú y el mundo, nada más.
Para controlar las alteraciones de nuestro cuerpo, hay que caminar, controlar el pica-pica mientras estudiamos e intentar fijar horarios amplios de comida y cena para no estresarnos. Sí, esto lo pone en todos lo manuales de cómo preparar una oposición y, esto no pretende ser un manual, sólo unas ligeras recomendaciones de cómo ser opositor y no morir en el intento, recordando que lo fundamental es tener siempre presente el por qué decidiste estudiar unas oposiciones.
¿El ambiente influye en el estudio?
El ambiente en el que nos encontramos nos influye y condiciona. Es un factor que en mayor o menor medida contribuye a la concentración del opositor.
El ambiente de estudio está constituido por las personas que nos rodean (padres, amigos, pareja), aspectos como la ventilación de la habitación, el nivel de ruido o la música también pueden influir en el correcto aprendizaje.
Las personas que nos rodean ejercen sobre nosotros un continuo influjo ayudándonos a lo largo de nuestra oposición, entendiendo, que no es tarea fácil llegar a la meta y dejándonos nuestro espacio para poder estudiar tranquilamente y sin agobios.
Estar motivados es fundamental para conseguir nuestro objetivo. Influye en nuestro rendimiento.
Muchos de nosotros pensamos que la motivación es algo estable en la personalidad del individuo y que podemos incrementarla con un simple esfuerzo de voluntad, ¿pero estamos en lo cierto?
La tarea quizás más dura para motivar a un opositor a seguir adelante es hacerle ver la parte positiva de lo que hace. Aunque el tema sea árido y nos guste poco estudiarlo, es necesario verle algún aliciente que nos ayude. No debe resultarnos un suplicio, sino entendemos algo, debemos buscar ayuda de alguien que nos pueda asesorar, podemos intercambiar opiniones e ideas con otros opositores que se encuentran en la misma situación que nosotros; seguro que nos ayuda.
Tomar conciencia de la importancia que puede tener estudiar siempre en un mismo lugar, puede ayudarnos en la concentración. Estudiar en nuestra propia habitación, en el comedor de la casa o la biblioteca son algunas opciones que muchos opositores deciden. Este lugar debe facilitarte la concentración y a ser posible poder tener al alcance todo el material necesario para el desarrollo de su estudio: libros de texto y de consulta, apuntes, papeles, bolígrafos, rotuladores fluorescentes…
Estudiar implica esfuerzo y trabajo. Recuerda el ambiente solo es un factor, la constancia es tu mejor amiga.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
1. La importancia de la fuerza de voluntad
Está muy claro que para aprobar una oposición hay que estudiar y es tan importante dedicarlo tiempo como optimizar el rendimiento mediante técnicas de estudio.
El objetivo del opositor es superar con éxito la prueba, por lo debe primeramente valorar las propias cualidades personales para decidir si opositar es lo que le conviene. En caso afirmativo, debe entonces decidir que oposición estudiar y fijar un plan adecuado de estudio.
Hay que tener en cuenta el tiempo, valorando el restante hasta la celebración de las pruebas selectivas. En un alto porcentaje el éxito depende de la constancia en el trabajo.
Hay que fijarse un plan de trabajo a corto plazo, mediante el estudio de algunos temas por día, semana o mes. Si se establece un compromiso con el mismo, ayuda a alcanzar el objetivo final.
La fe y la moral alta son fundamentales en el éxito de la oposición, pero sólo se puede conseguir trabajando con paciencia y rigor, pensando que en el día de la prueba hay que demostrar todos los conocimientos adquiridos.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
2. Estudio previo de la oposición
El primer paso es informarse de las expectativas de convocatoria de aquellas oposiciones que puedan interesar. Hay algunas que quizá no se hayan convocado en los últimos años y que no esté previsto convocar en los siguientes. Prepararse para ellas significaría perder tiempo y dinero. Lo mejor es informarse a través de la propia Administración.
Hay que leer la convocatoria de oposiciones en su totalidad. La convocatoria de años posteriores será muy parecida, además en ella aparece donde están publicados los temarios vigentes.
Estudiar los pasos de la oposición: qué pruebas incluye, cuándo y dónde se realizarán, qué trámites administrativos has de seguir para presentarte, etc. Cada año las administraciones públicas estudian sus plantillas y deciden si van a modificarlas o ampliarlas.
Una vez se da a conocer la Oferta Pública de Empleo, se publica la convocatoria de pruebas selectivas para cubrir las plazas ofertadas, en la que se indican las bases y el plazo de presentación de instancias (por lo general de 20 días naturales contados a partir del día siguiente a la publicación de la convocatoria en el boletín oficial correspondiente).
Los siguientes pasos serán la publicados de la lista de admitidos a examen, saldrá una provisional con un plazo de subsanación de defectos y luego la definitiva, que suele contener el anuncio de fecha del primer examen, la realización de exámenes, la lista de aprobados, la presentación de documentos, la solicitud de destino y el nombramiento y toma de posesión como funcionario de carrera.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
3. Preparación de la oposición
Hay que elegir la preparación que se adapte mejor a tus necesidades. Puedes optar entre asistir a clases presenciales en un centro especializado, prepararte a través de la formación a distancia (on line o tradicional) que ofrecen algunos de ellos o buscar a un preparador particular. La preferencia por un sistema u otro depende en cada caso de las características de las pruebas (temario, nivel exigido) y del opositor (capacidad, motivación, disciplina). Cada uno debe conocerse a sí mismo y elegir la opción que más le convenga.
La opción más económica es prepararse personalmente. Una vez se dispone de los materiales hay que estudiar de acuerdo con el calendario fijado y realizar simulaciones de examen para ir comprobando los avances. Esta opción puede combinarse con la formación de un grupo, preferiblemente no muy numeroso, de amigos o conocidos que estudien la misma oposición y que una vez o varias por semana se reúnan para resolver dudas y realizar o compartir apuntes.
Una segunda opción es acudir a alguna de las academias que existen en el mercado y que ofertan cursos para opositores. Esta posibilidad obliga a seguir, por lo menos, el ritmo marcado en la clase. Puede resultar muy ventajosa cuando no se dispone de todo el día para estudiar, pues se facilitan al opositor los materiales y las pruebas de examen, junto con la aclaración de dudas y el repaso de cada tema.
Por último puede recurrirse a un preparador personal. Esta opción es más recomendable cuando se trata de oposiciones a cuerpos de alto nivel (técnicos superiores de la administración, notarías, judicatura, etc.). Garantiza una atención más individualizada por parte de un experto en la materia que se trate y con experiencia en haber superado una oposición similar.
CONSEJOS PARA EL OPOSITOR Y LAS OPOSICIONES
4. Organización y planificación
La organización es algo fundamental a la hora de estudiar. Las pruebas que hay que superar suelen ser muy variadas y el objetivo es conseguir el dominio de todas ellas, para ello es precisa una intensa dedicación previa. El opositor debe plantearse que está trabajando en una empresa donde todos los días hay que esforzarse y además con interés. Eso sí, también debe haber, como en cualquier empresa, períodos de descanso y evasión, para no llegar al agotamiento o al desánimo. Hay que fijar un horario y cumplirlo con disciplina, aunque sin abandonar totalmente la vida personal (familia, amigos, aficiones), que aporta el necesario equilibrio y relajación.
Por otro lado, es muy importante disponer de un lugar apropiado, luminoso, cómodo y agradable, para las muchas horas de estudio que van a hacer falta. Y por otro lado, dominar las adecuadas técnicas de estudio, nemotécnicas y memorísticas, para que las horas dedicadas al estudio sean lo más fructíferas posibles.
INFORMACIÓN DE LAS CONVOCATORIAS
Cualquier persona puede obtener información sobre convocatorias de oposiciones a través de un canal principal que son los Boletines Oficiales y puede consultarlos por Internet.
Boletines Oficiales: Se trata de las publicaciones periódicas que edita la Administración: Boletín Oficial del Estado (BOE), Boletines Oficiales de las Comunidades Autónomas, Boletines provinciales y de Ayuntamientos. En ellos aparecerá la información completa de las bases que regulan los distintos procesos selectivos a los que un aspirante se puede presentar en todo el territorio español, por lo que su localización y lectura es el elemento esencial de información sobre estos contenidos, pues es la propia Administración la que convoca plazas y las hace públicas a través de este medio.
Internet: Precisamente, la dificultad de una persona interesada en opositar a cualquier plaza es poder acceder a toda esa información de las publicaciones de la Administración. Hoy, la situación es que casi todos los Boletines Oficiales están disponibles a diario en Internet. Esto significa un gran avance respecto al problema que supone buscarlos en formato impreso, con el riesgo de perder los plazos para participar en los procesos selectivos.
Para hacer más accesible esta información fragmentada en los distintos Boletines, Editorial MAD dispone de un sistema de información por subscripción gratuita en su página WEB (www.mad.es). Este sistema, con el único requisito de contar con una dirección de e-mail, permite a cualquier usuario darse de alta en nuestras páginas con un perfil de titulación y área geográfica y recibir por correo electrónico la información de aquellas oposiciones que le interesen, sin necesidad de buscar en cada boletín (existen casi 70 publicaciones oficiales), y de este modo, ofrecemos al usuario las páginas del Boletín Oficial, un resumen de las bases publicadas, así como los plazos y requisitos necesarios para poder presentarse... y, como no, los materiales necesarios para superar con éxito las distintas pruebas selectivas
Esta opción, es la que más éxito está teniendo entre el público opositor, pues cómoda y rápidamente, puede obtener la información que necesite, puntualmente, sin gasto económico y sin desplazamientos, además de fácil de usar y muy útil para aquellas personas interesadas en una o varias oposiciones.
VALORACIONES PREVIAS
El opositor debe valorar el temario o programa oficial que debe prepararse, así como la superación de otras pruebas. Su estudio y superación serán la clave para conseguir este empleo.
Además, debe estar bien informado sobre cómo funciona el sistema de acceso y, por tanto, valorar:
• Posibilidades reales de sumar puntos en la fase de concurso.
• Si las plazas son de acceso libre.
• El número de plazas.
• El tiempo invertido en preparar las pruebas, realizando un plan de estudio realista.
Otro valor, tan importante como los anteriores, es la titulación que se posee y la que se requiere para poder participar en las pruebas, pero ésta última no debe significar un obstáculo para presentarse, pues en muchas ocasiones la titulación requerida es certificado de escolaridad o graduado escolar.
Por último, destacaría el hecho de que se consigue una profesión: La Administración oferta un abanico amplísimo de plazas: desde peones, albañiles, cuidadores, pasando por personal sanitario, hasta personal facultativo o de grado superior. La diversificación de empleo es enorme.
RAZONES
La razón principal para opositar es la consecución de un empleo estable, con la posibilidad de mejorar la situación laboral o de hacer carrera, accediendo a cuerpos y grados superiores. Además, el empleado público, tiene un buen horario de trabajo y sabe que su destino geográfico será cerca de su domicilio (en caso de que lo elija así)
CAUSAS DE ABANDONO
Una persona que está decidida y convencida de preparar una oposición es raro que abandone, por lo que la carencia de estas dos características (decisión y convencimiento) pueden hacerla desistir.
Existen otros motivos de abandono, como son: la falta de disciplina, un temario excesivamente denso y amplio y la dedicación insuficiente de tiempo para prepararse.
PERFIL DEL OPOSITOR
Se trata de una persona con disciplina, tesón y organización, cualidades unidas a una capacidad de trabajo y esfuerzo, que tiene un claro objetivo a medio y/o largo plazo: Aprobar unas oposiciones es una carrera de fondo.
TÉCNICAS DE ESTUDIO Y APRENDIZAJE
La primera estrategia previa es la automotivación: saber que se cuenta con capacidad para esforzarse, estudiar y aprender lo que sea necesario. Hay que confiar en las posibilidades de uno mismo.
La segunda estrategia es la organización del tiempo disponible, adquiriendo un hábito de trabajo y adaptando éste tiempo al tiempo libre.
A partir de aquí, para abordar el estudio es recomendable:
• Empezar por lo fácil, es decir, por los temas que ya se conocen en algo porque recuerdan estudios y trabajos anteriores. Con estos temas se avanza más rápidamente al principio y ello anima bastante.
• Realizar un guión o resumen de cada tema.
• Repasar los avances realizando pequeños exámenes y/o test.
• Dividir el programa en bloques y revisar contenidos constantemente.
RECURSOS PARA PREPARAR UNAS OPOSICIONES
Lo primero que busca un opositor o una opositora es un buen temario que se ajuste fielmente al programa oficial, publicado en los Boletines. Una vez conseguido y valorado, buscará material adicional para preparar las pruebas: test de repaso del temario, simulacros de examen, psicotécnicos, legislación y toda la información que esté relacionada con el puesto que va a desempeñar.
Un recurso muy utilizado desde hace unos años es la búsqueda de cursos on line o de aulas virtuales en la Web, pues simplemente con la conexión a Internet, la persona que va a opositar podrá disponer de un tutor personal, foros, exámenes, materiales para su preparación y de toda la información que puede ofrecer una academia presencial (fechas de exámenes, puntos en la fase de concurso, tribunales,...).
Recomendación Bibliográfica:
"Ganar Oposiciones. El éxito de la Experiencia"
PREPARARSE POR SU CUENTA O ACUDIR A UNA ACADEMIA
Las dos opciones son igualmente válidas.
El opositor que decida prepararse por su cuenta debe valorar los textos —exigir calidad, prestigio de los autores— y contar con grandes dosis de tesón. Por otro lado, esta opción es más barata y, hoy día, en los libros encontramos todo lo necesario para prepararnos.
Quien decide acudir a una academia sabe que ha de incurrir en un gasto superior que tiene como recompensa el control diario de sus avances, la información necesaria a tiempo y supone, sobre todo, una guía a seguir.
El opositor u opositora finalmente ha de prepararse de manera individual, sea cual sea su opción. Este hecho puede provocar cierta ansiedad por la soledad en la que se ve envuelto. Ahora bien, debe saber que estas dos posibilidades son acertadas en cualquier caso.
ESTRUCTURAR UN PLAN DE ESTUDIO
Estudiar para opositar es una tarea que requiere un esfuerzo personal, pero que si se siguen, a mi entender, estos pasos, se consigue alcanzar la meta final:
• En primer lugar, reunir todo el material que se debe estudiar.
• Valorar el tiempo libre que se va a dedicar a esta tarea.
• Realizar un planning de estudio...
.... y
• CUMPLIRLO
Todo esto requiere constancia, por parte del aspirante.
Gracias loes.