
- Unido
- 26 Abr 2013
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Bueno, aquí está mi entrevista, redactada el día siguiente a hacerla, seguro que inexacta en algunos puntos, ya que pasé por varios momentos tensos, pero es bastante fiel y he intentado plasmarlo lo mejor posible.
Como me cortaron varias veces, hay alguna cosa que igual pensé pero no llegué a poder decir, como el caso de algún modelo de arma, como no estoy seguro lo pongo de todas formas.
No sé el motivo de la entrevista cañera, ojalá tenga la suerte de coincidir algún día con las entrevistadoras y pueda tener una charla amena con ellas, me haría muchísima ilusión si por un casual se acordasen de mí y pudiésemos comentar la jugada.
Si algo suena prepotente, recordad que es recién redactado, con las emociones a flor de piel, y son cosas que yo me decía a mí mismo y es cómo lo viví. No sabía en ese momento si tenía 40 puntos en la entrevista o 60.
Ahí va:
Nada más llegar, nos colocan a todos en filas, y empiezan a llamar a gente de forma aleatoria, no por apellido. Yo soy uno de ellos, y nos llevan a un rincón. Cuento que somos 14, y hay 14 tribunales… ya sé qué toca, la entrevista, voy a inaugurar un tribunal.
El famoso inspector jefe nos pide el currículum para meterlo en la carpeta del expediente, nos acompaña a cada uno a un tribunal, peta por nosotros y nos da el expediente. Tras unos segundos sale una policía, me lo recoge y me dice que espere un poco sentado en la silla de fuera. En dicho pasillo se puede cortar la tensión con un cuchillo de todos los que estamos esperando, muchos nervios y alguno con cara de querer irse corriendo a su casa. Los que están esperando en los tribunales de al lado del mío me miran con cara de “sálvame”, yo en bajito les deseo suerte y les hago un gesto de ánimo mientras sonrío.
Veo cómo van entrando todos a hacer su entrevista y a mí todavía no me han llamado, las sillas se van quedando vacías y yo sigo ahí ya casi solo, en ese frío pasillo que parece el corredor de la muerte. Respiro hondo, no estoy casi nervioso, estoy contento, por fin va a llegar el puto momento, mi momento. Me pasa media vida por delante de mis ojos.
Tras unos 8 minutos de espera, ya han decidido cómo va a ser la tortura y me llaman. Entro, digo “buenas” muy campechanamente y me pongo al lado de la silla, sonriente.
Se sienta la que se levantó a abrirme y se me quedan ambas policías mirando unos interminables 10 segundos sin decir nada, esperando a ver si me siento sin que me lo digan. Al final me dicen que me siente, “gracias”, respondo con amplia sonrisa.
Esto ya fue una declaración de intenciones, lo bueno es que ya me enseñaron sus cartas antes de empezar, van a por mí, va a ser una lucha en el fango, así que respiro hondo. Tengo confianza de que aunque sea una lucha en el fango va a salir bien, porque voy bien preparado, porque tengo claro qué es lo que quiero y he luchado mucho por ello, porque sé que doy el perfil que buscan sin tener que decir una sola mentira, y sé que al final les voy a gustar aunque dé la impresión de que me odian.
Dos mujeres policías, una inspectora, jefa del tribunal, que alguna vez me ponía alguna sonrisa, pero en general bastante cañera. Y una subinspectora, psicóloga supongo, que fue a chuchillo en toda la entrevista, todo eran miradas de desaprobación, suspiros, todo le parecía mal, lo típico vamos.
En alguna ocasión, cuando la subi y yo estamos debatiendo y llegábamos a un punto muerto, de lo que ella me intentaba liar y yo no daba mi brazo a torcer, la inspectora se metía para “mediar” y que el supuesto continuase, vendiéndomelo como un favor mientras me sonreía, yo le devolvía la sonrisa con un “muchas gracias” y cara de me has salvado la vida.
En casi todo momento de toda la entrevista mantengo la sonrisa (menos cuando me pongo más serio hablando de algún supuesto o situación específica), no la fuerzo, sale sola.
Primero hablé con la inspectora, después con la subi que quiso destruirme, y al final ya se turnaban algunas veces para intentar marearme más, por mi parte no había problema en ello, lo único que a veces no sabía a quién mirar porque estaba como hablando con las dos a la vez.
Algo más de 25 minutos de entrevista.
- Bueno a ver, cuéntenos un poco de su vida (mirada muy seria de ambas que mantienen prácticamente TODA la entrevista)
Yo: pues soy de un pueblo de tal que se llama tal, estuve allí todo el tiempo trabajando en tal, y al final con xx años, hace x, me vine a tal con mi pareja.
- ¿Para qué vinieron a tal? (esto ya lo pone en mi biodata bien explicado)
Yo: pues mire, trabajábamos ambos en tal, y queríamos mejorar y allí el trabajo está muy mal. Además yo quería empezar a preparar de una vez la oposición y con ese trabajo era imposible.
- ¿Y mejoraron?
Yo: sí mucho, ahora mi pareja tiene un trabajo mejor en el que ha conseguido ir ascendiendo, y yo estoy trabajando de vigilante de seguridad y he podido por fin opositar.
- ¿llegó a tal con trabajo?
Yo: no, primero vino mi pareja y se quedó en casa de unos familiares, y cuando ella encontró trabajo ya me vine yo, empecé a trabajar en tal unos meses para costearme el título de vigilante de seguridad, y luego busqué trabajo como vigilante y empecé a opositar.
(Aquí se acaban ya preguntas sobre mí y mi vida, les da igual, ya tienen en el biodata y currículum todo bien explicado, buscan otra cosa).
- ¿Dónde le gustaría estar en la Policía?
Yo: pues a mí me gusta todo lo relacionado con la seguridad ciudadana, la asistencia y el trato con la gente…
- ¿Y por qué quiere ser usted policía?
Yo: Pues mire, (sonrío buscando algo de complicidad) sonará típico, pero (más serio y clavándole la mirada) yo quiero ser policía porque quiero ser parte del trabajo que hacen ustedes, ustedes mejoran la vida de la gente y yo quiero ser parte de ello.
(iluso de mí… me ponen cara de póker/asco. No va a haber ni una pizca de complicidad en toda la entrevista, pero sigo sonriente).
- pero usted como vigilante de seguridad en ocasiones también ayudará a la gente no? Para qué quiere ser policía, si con eso ya le llega.
Yo: Hombre, yo considero que la seguridad privada hace una gran labor y le quita mucha carga de trabajo a la policía haciendo labores digamos “menos importantes”, pero yo lo que realmente quiero es ser policía, que hacen otras funciones a mí me atraen más.
- ¿pero por qué eligió la profesión de vigilante de seguridad? Podría haber elegido otra cosa no?
Yo: bueno, me gusta y salvando mucho las distancias, tiene similitudes con la labor policial.
- ¿se considera usted resolutivo?
Yo: Bueno, en mi trabajo sí.
- ¿tiene que ser usted resolutivo en su trabajo?
Yo: Bueno, sí, en mi trabajo en tal tengo intervenciones prácticamente todos los días, es un trabajo complicado, va mucha gente a robar.
- póngame un ejemplo donde usted haya tenido que ser especialmente resolutivo.
Yo: Bueno mire, yo además trabajo en tal estadio de fútbol, y me suelo ocupar de organizar y supervisar los cacheos de toda la gente que entra por mi acceso. Tengo que solucionar incidencias y coordinarme con mis superiores…
- (me corta) ya, pero yo no le estoy diciendo que me cuente su trabajo, le estoy pidiendo una situación específica
Yo: Ya, pero…
- (gritando) ¡¡¡por favor no me corte!!! (sonrisa malvada) venga, no se enrolle eh…
Yo: Sí discúlpeme, es que necesitaba explicárselo para contarle esta situación. Resulta que un partido muy importante de la temporada pasada, empezó el partido y todavía quedaban cientos de personas por cachear, la gente se empezó a impacientar y algunos empezaron a intentar romper el dispositivo, agredirnos y acceder al estadio sin ser cacheados. Fue una situación muy difícil.
- ¿y cómo actuó usted?
Yo: Pues mire, lo primero coloqué a todos los VS que estábamos de forma que hiciésemos un “muro” para contener a la gente (gesticulo bastante explicándolo), luego avisé por la emisora a mis mandos del estadio que nos enviaran apoyo y que nos enviaran inmediatamente a gente de la Unidad de Intervención Policial. Cuando llegaron los de la UIP sacamos a los más conflictivos de entre la gente y la UIP se ocupó de ellos, hablé con la gente que había allí ya que la mayoría son habituales y los conozco después de tantos años para tranquilizarlos y al final volvió la calma.
- ¿y usted cómo estaba en esa situación, superado no?
Yo: Bueno, en el momento no lo piensas mucho, solo intenté mantener la cabeza fría, actuar rápido y buscar soluciones. Luego a toro pasado sí que te quedas pensando que pudo haber acabado mucho peor.
Como me cortaron varias veces, hay alguna cosa que igual pensé pero no llegué a poder decir, como el caso de algún modelo de arma, como no estoy seguro lo pongo de todas formas.
No sé el motivo de la entrevista cañera, ojalá tenga la suerte de coincidir algún día con las entrevistadoras y pueda tener una charla amena con ellas, me haría muchísima ilusión si por un casual se acordasen de mí y pudiésemos comentar la jugada.
Si algo suena prepotente, recordad que es recién redactado, con las emociones a flor de piel, y son cosas que yo me decía a mí mismo y es cómo lo viví. No sabía en ese momento si tenía 40 puntos en la entrevista o 60.
Ahí va:
Nada más llegar, nos colocan a todos en filas, y empiezan a llamar a gente de forma aleatoria, no por apellido. Yo soy uno de ellos, y nos llevan a un rincón. Cuento que somos 14, y hay 14 tribunales… ya sé qué toca, la entrevista, voy a inaugurar un tribunal.
El famoso inspector jefe nos pide el currículum para meterlo en la carpeta del expediente, nos acompaña a cada uno a un tribunal, peta por nosotros y nos da el expediente. Tras unos segundos sale una policía, me lo recoge y me dice que espere un poco sentado en la silla de fuera. En dicho pasillo se puede cortar la tensión con un cuchillo de todos los que estamos esperando, muchos nervios y alguno con cara de querer irse corriendo a su casa. Los que están esperando en los tribunales de al lado del mío me miran con cara de “sálvame”, yo en bajito les deseo suerte y les hago un gesto de ánimo mientras sonrío.
Veo cómo van entrando todos a hacer su entrevista y a mí todavía no me han llamado, las sillas se van quedando vacías y yo sigo ahí ya casi solo, en ese frío pasillo que parece el corredor de la muerte. Respiro hondo, no estoy casi nervioso, estoy contento, por fin va a llegar el puto momento, mi momento. Me pasa media vida por delante de mis ojos.
Tras unos 8 minutos de espera, ya han decidido cómo va a ser la tortura y me llaman. Entro, digo “buenas” muy campechanamente y me pongo al lado de la silla, sonriente.
Se sienta la que se levantó a abrirme y se me quedan ambas policías mirando unos interminables 10 segundos sin decir nada, esperando a ver si me siento sin que me lo digan. Al final me dicen que me siente, “gracias”, respondo con amplia sonrisa.
Esto ya fue una declaración de intenciones, lo bueno es que ya me enseñaron sus cartas antes de empezar, van a por mí, va a ser una lucha en el fango, así que respiro hondo. Tengo confianza de que aunque sea una lucha en el fango va a salir bien, porque voy bien preparado, porque tengo claro qué es lo que quiero y he luchado mucho por ello, porque sé que doy el perfil que buscan sin tener que decir una sola mentira, y sé que al final les voy a gustar aunque dé la impresión de que me odian.
Dos mujeres policías, una inspectora, jefa del tribunal, que alguna vez me ponía alguna sonrisa, pero en general bastante cañera. Y una subinspectora, psicóloga supongo, que fue a chuchillo en toda la entrevista, todo eran miradas de desaprobación, suspiros, todo le parecía mal, lo típico vamos.
En alguna ocasión, cuando la subi y yo estamos debatiendo y llegábamos a un punto muerto, de lo que ella me intentaba liar y yo no daba mi brazo a torcer, la inspectora se metía para “mediar” y que el supuesto continuase, vendiéndomelo como un favor mientras me sonreía, yo le devolvía la sonrisa con un “muchas gracias” y cara de me has salvado la vida.
En casi todo momento de toda la entrevista mantengo la sonrisa (menos cuando me pongo más serio hablando de algún supuesto o situación específica), no la fuerzo, sale sola.
Primero hablé con la inspectora, después con la subi que quiso destruirme, y al final ya se turnaban algunas veces para intentar marearme más, por mi parte no había problema en ello, lo único que a veces no sabía a quién mirar porque estaba como hablando con las dos a la vez.
Algo más de 25 minutos de entrevista.
- Bueno a ver, cuéntenos un poco de su vida (mirada muy seria de ambas que mantienen prácticamente TODA la entrevista)
Yo: pues soy de un pueblo de tal que se llama tal, estuve allí todo el tiempo trabajando en tal, y al final con xx años, hace x, me vine a tal con mi pareja.
- ¿Para qué vinieron a tal? (esto ya lo pone en mi biodata bien explicado)
Yo: pues mire, trabajábamos ambos en tal, y queríamos mejorar y allí el trabajo está muy mal. Además yo quería empezar a preparar de una vez la oposición y con ese trabajo era imposible.
- ¿Y mejoraron?
Yo: sí mucho, ahora mi pareja tiene un trabajo mejor en el que ha conseguido ir ascendiendo, y yo estoy trabajando de vigilante de seguridad y he podido por fin opositar.
- ¿llegó a tal con trabajo?
Yo: no, primero vino mi pareja y se quedó en casa de unos familiares, y cuando ella encontró trabajo ya me vine yo, empecé a trabajar en tal unos meses para costearme el título de vigilante de seguridad, y luego busqué trabajo como vigilante y empecé a opositar.
(Aquí se acaban ya preguntas sobre mí y mi vida, les da igual, ya tienen en el biodata y currículum todo bien explicado, buscan otra cosa).
- ¿Dónde le gustaría estar en la Policía?
Yo: pues a mí me gusta todo lo relacionado con la seguridad ciudadana, la asistencia y el trato con la gente…
- ¿Y por qué quiere ser usted policía?
Yo: Pues mire, (sonrío buscando algo de complicidad) sonará típico, pero (más serio y clavándole la mirada) yo quiero ser policía porque quiero ser parte del trabajo que hacen ustedes, ustedes mejoran la vida de la gente y yo quiero ser parte de ello.
(iluso de mí… me ponen cara de póker/asco. No va a haber ni una pizca de complicidad en toda la entrevista, pero sigo sonriente).
- pero usted como vigilante de seguridad en ocasiones también ayudará a la gente no? Para qué quiere ser policía, si con eso ya le llega.
Yo: Hombre, yo considero que la seguridad privada hace una gran labor y le quita mucha carga de trabajo a la policía haciendo labores digamos “menos importantes”, pero yo lo que realmente quiero es ser policía, que hacen otras funciones a mí me atraen más.
- ¿pero por qué eligió la profesión de vigilante de seguridad? Podría haber elegido otra cosa no?
Yo: bueno, me gusta y salvando mucho las distancias, tiene similitudes con la labor policial.
- ¿se considera usted resolutivo?
Yo: Bueno, en mi trabajo sí.
- ¿tiene que ser usted resolutivo en su trabajo?
Yo: Bueno, sí, en mi trabajo en tal tengo intervenciones prácticamente todos los días, es un trabajo complicado, va mucha gente a robar.
- póngame un ejemplo donde usted haya tenido que ser especialmente resolutivo.
Yo: Bueno mire, yo además trabajo en tal estadio de fútbol, y me suelo ocupar de organizar y supervisar los cacheos de toda la gente que entra por mi acceso. Tengo que solucionar incidencias y coordinarme con mis superiores…
- (me corta) ya, pero yo no le estoy diciendo que me cuente su trabajo, le estoy pidiendo una situación específica
Yo: Ya, pero…
- (gritando) ¡¡¡por favor no me corte!!! (sonrisa malvada) venga, no se enrolle eh…
Yo: Sí discúlpeme, es que necesitaba explicárselo para contarle esta situación. Resulta que un partido muy importante de la temporada pasada, empezó el partido y todavía quedaban cientos de personas por cachear, la gente se empezó a impacientar y algunos empezaron a intentar romper el dispositivo, agredirnos y acceder al estadio sin ser cacheados. Fue una situación muy difícil.
- ¿y cómo actuó usted?
Yo: Pues mire, lo primero coloqué a todos los VS que estábamos de forma que hiciésemos un “muro” para contener a la gente (gesticulo bastante explicándolo), luego avisé por la emisora a mis mandos del estadio que nos enviaran apoyo y que nos enviaran inmediatamente a gente de la Unidad de Intervención Policial. Cuando llegaron los de la UIP sacamos a los más conflictivos de entre la gente y la UIP se ocupó de ellos, hablé con la gente que había allí ya que la mayoría son habituales y los conozco después de tantos años para tranquilizarlos y al final volvió la calma.
- ¿y usted cómo estaba en esa situación, superado no?
Yo: Bueno, en el momento no lo piensas mucho, solo intenté mantener la cabeza fría, actuar rápido y buscar soluciones. Luego a toro pasado sí que te quedas pensando que pudo haber acabado mucho peor.




