Siempre digo que ojalá me hubiese dado tiempo a opositar como tenía pensado a los 16 (sí, yo soy de esas que lo tenía claro desde jovencita). Quería haber, desde casa de mis padres, acabado la carrera y haber opositado el mismo año, habiendo estudiado ya en tercero de carrera e incluso haberme presentado previamente a conocer el proceso. Hay muchos que tienen la suerte de hacerlo así, pero la vida no siempre es un camino de rosas.
En mi caso eso se torció porque me tuve que ir de casa temprano.
¿Se acabó mi sueño? ¿Mi ilusión, mi futuro, mis ganas de ser
policía? Pues no oye... dos o tres años más tarde pero aquí estoy. Y creo que como yo, muchos compaginamos mil cosas pero seguimos hacia delante.
Y oye, con los mismos derechos y el mismo sueño que los que tienen la suerte de dedicarse íntegramente a estudiar. No vaya a ser que alguno se piense que por compaginar trabajo y estudio creo que me lo merezco más... porque en el fondo, ojalá hubiera sido de otra manera.
De una forma o de otra... hacia delante y con dos cojon**.
¡Buenos días!