La Guardia Civil muestra tasas de suicidio superiores a la sociedad, según algunos estudios

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Andrés Cuartero Barbanoj. psicólogo especialista en Psicología Clínica, explica que las personas que intentan acabar con su vida están “marcados no por el deseo de morir”, sino por el de “poner fin a una situación o problema”. Este fin de semana imparte el curso ‘Intervención Estratégica en Rescate Suicida (IERS)’ en el Colegio Oficial de Psicología de Ceuta.

El Colegio Oficial de la Psicología de Ceuta ofrece el curso ‘Intervención Estratégica en Rescate Suicida (IERS)’ este fin de semana. El encargado de impartirlo es Andrés Cuartero Barbanoj, psicólogo especialista en Psicología Clínica, coordinador de Asistencia Psicológica SEM-061 Catalunya además de formador en Negociación en Secuestros y Extorsiones en el Instituto de Seguridad Pública de la misma autonomía y socio fundador de la Sociedad Española de Suicidología.
Una formación dirigida principalmente al abordaje en intentos de autolisis en curso –acción de suicidarse–, donde en ocasiones se requiere la presencia de un profesional en salud mental (psiquiatra o psicólogo). En el curso de abordarán modelos de intervención estratégica en emergencias; aspectos prácticos sobre cómo actuar, protegerse o trabajar en equipo; y cómo tratar estas situaciones de alto impacto emocional y las graves consecuencias para la persona que quiere poner fin a su vida.
–¿Los suicidas tienen que padecer alguna patología o trastorno psiquiátrico?
–El suicidio no es en sí una enfermedad, ni necesariamente la manifestación de una enfermedad, pero los trastornos mentales son un factor muy importante asociado con el suicidio. Los estudios para países tanto en vía de desarrollo como desarrollados revelan una prevalencia total del 80-100 por cien de trastornos mentales en casos de suicidio consumado. Se estima que el riesgo de suicidio en personas con trastornos del humor (principalmente depresión) es 6-15 por ciento; con alcoholismo, 7-15 por ciento; y con esquizofrenia, 4-10 por ciento. Una proporción importante de las personas que cometen suicidio, fallece sin haber consultado a un profesional en salud mental. Por lo tanto, el mejoramiento en el descubrimiento, la remisión y el manejo de trastornos psiquiátricos en la atención primaria en salud es un paso importante en la prevención del suicidio.
–En la formación en Emergencias, ¿qué atención se debe prestar al suicida?
–Si un paciente está perturbado emocionalmente, con pensamientos suicidas vagos, la oportunidad de ventilar sus pensamientos y sentimientos ante un médico que demuestre interés, puede ser suficiente. No obstante, la oportunidad de un seguimiento posterior debe dejarse abierta, especialmente si el paciente tiene un inadecuado apoyo social. Sin importar el problema, los sentimientos de una persona suicida son usualmente una tríada de desamparo, desesperanza y desespero.
Los tres estados más comunes son la ambivalencia, impulsividad y rigidez. La mayoría de los pacientes son ambivalentes hasta el final. Muchas personas que intentan poner fin a su vida está marcado no por el deseo de morir, sino por el deseo de poner fin a una situación o problema. Ésta es una batalla de vaivén entre el deseo de vivir y el de morir. Si esta ambivalencia es usada por el médico para aumentar el deseo de vivir, el riesgo puede reducirse. El suicidio es un fenómeno impulsivo y el impulso por su misma naturaleza es transitorio. Si se proporciona apoyo al momento del impulso, la crisis puede disolverse (posponerse hasta recibir ayuda). Las personas suicidas son rígidas en su pensamiento, su humor y su actuar y sus razonamientos sufren dicotomía en términos de uno u otro. Al explorar varias posibles alternativas para tratar con el paciente suicida, el médico gentilmente hace que el paciente tome conciencia de que existen otras opciones, aunque no sean ideales.
–¿Cómo pueden prevenirlo las autoridades sanitarias?
–Son muchas las acciones que desde el ámbito sanitario se pueden realizar en la detección y prevención del suicidio. La primera de ellas es desarrollar planes de detección, prevención y tratamiento (no mirar para otro lado), realizar formación entre profesionales para el abordaje del problema y la detección precoz, establecer canales adecuados de atención y un seguimiento más exhaustivo y proactivo de los pacientes con ideación autolítica o tentativas.
Se considera que una persona está en alto riesgo de suicidio si expresa una intención clara, tiene un plan inmediato y tiene acceso a armas u otros medios. La detección en Atención Primaria es la primera puerta de entrada para detectar personas con ideación autolítica o intentos de suicidio.
–La Asociación Unificada de la Guardia Civil estima que, desde 1982, se suicida una media de 14 agentes cada año. ¿A qué se debe esa elevada tasa?
–La visión acerca del suicidio en Cuerpos de Seguridad en nuestro país muestra una realidad totalmente dispar según sea la fuente de estos estudios. Así por ejemplo algunos estudios realizados muestran una prevalencia de tasas de suicidio superior en la Guardia Civil que en la sociedad. Entre los ciudadanos se producen 5,5 suicidios por cada 100.000, mientras que en la Benemérita el índice es de 24 por cada 100.000.
Desde las asociaciones y sindicatos se apunta a los “riesgos psicosociales” relacionados con la profesión como de gran incidencia en el trabajo policial, hasta llegar a ser muy preocupante en Cuerpos como el de la Guardia Civil, donde el índice de suicidios –tanto los actualizados o con resultado cuanto los frustrados- es muy superior a la media de la población trabajadora.
Sin embargo, desde el Ministerio del Interior, el 90 por ciento de los suicidios de guardias civiles están motivados por asuntos de índole personal, sentimental y familiar. “En 2014 se produjeron 12 suicidios consumados y a 31 de agosto de este año (2015) han sido cuatro (4), aunque seguimos trabajando para tratar de conseguir que no haya ninguno”, según la web del Ministerio.

“El problema puede que radique, más que en la idea de informar, en el sensacionalismo”

Los medios de comunicación tienen como norma no informar sobre esta conducta por temor a que pueda provocar la emulación por parte de otras personas. “En demasía se repite este concepto o idea, del ‘efecto llamada’, a pesar de que existen evidencias en esta dirección, se requieren estudios más sistemáticos y rigurosos sobre el impacto del suicidio a través de los medios”, valoró Andrés Cuartero Barbanoj, psicólogo especialista en Psicología Clínica. “El problema puede que radique más no en la idea de informar (que puede tener un valor altamente preventivo), sino en la forma en que se informa (menos sensacionalista)”, argumentó el especialista.
En la actualidad, expuso este profesional, es más posible que sea a través de internet y redes sociales, “donde hay ingente cantidad de páginas que ayudan a las personas con ideas suicidas, métodos, etcétera…Y muchas otras dedicadas a la prevención, ayuda o desistimiento”. Espacios donde el impacto suele ser mayor “entre gente joven”.
“El derecho a informar existe, ocurre que aquellos que llaman más la atención o los que tienen que ver con personas célebres son cubiertos de manera más extensa y es posible que estos despierten deseos de emular sobretodo en jóvenes”, reflexionó Cuartero.
Para este experto en la materia, “quizás lo obvio y lo sensato, que es informar de manera apropiada, exacta y útil puede ayudar a prevenir”, es decir, a poner la atención sobre este fenómeno y que el suicidio “‘salga del armario’ como un verdadero problema de salud en nuestros días”.

Fuente: http://elfarodigital.es/ceuta/sociedad/188106-la-guardia-civil-muestra-tasas-de-suicidio-superiores-a-la-sociedad-segun-algunos-estudios.html#

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