Desalojada la ‘acampada Mordaza’

0
497

Han aguantado 18 días. La madrugada del sábado, las 30 personas que acampaban en la Puerta del Sol en favor de la derogación de la Ley Mordaza fueron desalojadas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. El hecho dejó seis personas retenidas por la Policía durante varios minutos e identificadas.

Poco antes de la media noche se disparaba el rumor a través de las redes sociales: la acampada podía ser disuelta. El perfil oficial en Twitter de la Acampada Mordaza llamaba a las barricadas de la resistencia y advertía de que a la una de la madrugada les obligarían a marcharse de la Puerta del Sol. Pero cuando el cronómetro llegó al instante marcado, el corazón de Madrid hervía como de costumbre lo suele hacer cada víspera de fin de semana. Sólo la presencia de cuatro furgonetas policiales en la sede de la Comunidad,custodiadas por casi medio centenar de agentes, rompía el habitual carrusel de turistas, jóvenes con ganas de fiesta y artistas ambulantes.

Entre los 30 acampados la idea de resistir parecía clara, aunque lo que no todos veían con tanta convicción era la idea de exponer su integridad física. Así que cuando la Unidad de Intervención Policial se puso a punto para intervenir – eran ya las 02.45 horas -, sólo seis valientes tuvieron la osadía de encerrarse en la tienda de campaña. Esa única tienda que, precisamente, desde hace un par de días se había convertido en el estandarte más simbólico de su lucha – la nueva Ley de Seguridad Ciudadana impide levantar tiendas de campaña en espacios públicos durante las protestas -.

De hecho, según cuentan los manifestantes, ni por la oferta que esa misma mañana les había trasladado en persona el concejal de Seguridad del Ayuntamiento, Javier Barbero, decidieron levantarla. Y rechazar el perdón de todas las multas más la posibilidad de permanecer indefinidamente junto al caballo de Carlos III, no suponía poco después de 18 días de batalla. Aferrados, dentro de la tienda y con un anillo de cientos de personas a su alrededor contemplándolos, los seis últimos acampados tuvieron que ser reducidos y sacados a la fuerza por la Policía Nacional al son de una plaza que silbaba y cantaba a coro «lo llaman democracia y no lo es». «Nos han dado 10 minutos para hablarlo en la asamblea, aunque ya teníamos decidido que nos íbamos a quedar», cuenta Vero, una de las seis detenidas. La media docena de apresados únicamente fueron identificados y cacheados, para acto seguido ser puestos en libertad y pasar la noche en sus casas.

Ahí buena parte de culpa la tuvo Miguel Ongil, miembro de laAsamblea de Madrid e integrante de Podemos, quien hizo las de pacificador con la Policía para evitar males mayores. «Nos han asegurado que si no volvemos a protestar aquí no nos multarán», decía satisfecha Vero.

Desalojo de la concentración contra la Ley Mordaza. Jorge García

A las cuatro de la madrugada Sol lucía su aspecto habitual. Los servicios de limpieza, ayudados por los brazos de varios agentes policiales, llenaron dos camiones con las pancartas y el material de unos manifestantes que miraban con desconsuelo la escena. De la acampada ya no quedaba más que una tienda de nylon hecha pedazos y un convencimiento: «Seguirá la lucha, no sabemos de qué manera, pero continuará», confesaba Vero. De momento, la ley es la que sigue.

Fuente: http://www.elmundo.es/madrid/2015/07/25/55b403da46163fc4388b457d.html

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí