«Cogí un hacha de cortar la comida y le di»

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Antonio López García, el hombre que está acusado de la muerte de su esposa Petra Moreno Muñoz, de 46 años, ha reconocido este lunes en la Audiencia de Sevilla que mató a su mujer a hachazos en la mañana del 18 de marzo de 2013. «Cogí un hacha de cortar la comida y le di», ha admitido el procesado, que a la salida del juicio ha sido increpado por algunos familiares de la víctima, que le han proferido diversos insultos e incluso han intentado agredirle. «Asesino, mentiroso, te voy a quemar vivo», llegaron a decirle al acusado, que tuvo que ser escoltado por la Policía para evitar mayores incidentes.

Al inicio del juicio, Antonio López García se declaró «culpable» de los hechos que, según dijo, se iniciaron con una discusión fuerte por una supuesta “infidelidad” de su esposa y que acabó con la agresión con el hacha, algo que, ha insistido se produjo, porque estaba «demasiado endopado», tras haberse tomado seis o siete pastillas de tranquimazín, medicación que tomaba para “quitarse de la droga”.

En la declaración, que resultó en bastantes ocasiones incoherente, el acusado ha reiterado en varias ocasiones que no recordaba bien los hechos, aunque sí que ha negado que atacara por la espalda a su mujer. En la fase de instrucción, reconoció que tras el crimen fue a casa de su hermano y le dijo «ya la he matado» y que tiró el hacha a una alcantarilla, pero estos detalles ha manifestado que no los recordaba ahora.

Antonio López ha llegado a decir incluso que «quería a su mujer más que nada en el mundo», por lo que ha atribuido a un «arrebato» el asesinato y todo ello motivado por la supuesta infidelidad que le hacía «daño», aunque también ha afirmado que pensaba que su mujer «lo estaba envenenando».

La Fiscalía de Sevilla reclama una condena de 18 años de cárcel para Antonio López García, mientras que el abogado Fernando Osuna, que ejerce la acusación particular en representación de los hijos, pide una condena de 25 años.

En la vista oral declararán como testigos los vecinos de la mujer presuntamente asesinada, así como familiares de ésta.
La víctima trabajaba como asistenta doméstica cuidando a personas ancianas, y tenía «fama de muy buena persona y familiar», según recuerda el abogado de la acusación particular.

Según los vecinos de la barriada del Valle, Antonio López era politoxicómano, había sufrido tres sobredosis e intentado en al menos dos ocasiones quitarse la vida. Hace unos años se arrojó a las aguas del río Genil, de donde lo sacó uno de sus hijos. Y poco antes del crimen intentó matarse ingiriendo un bote de pastillas. Figuraba en el programa de reparto de metadona del centro de salud de Écija, adonde iba cada lunes a las once de la mañana a por su dosis. El acusado se mostraba además muy celoso con su mujer y cada vez se comportaba de manera más agresiva.

El día del crimen, pasadas las once de la mañana, llamó por la mañana a su esposa y le pidió que regresara a casa porque se encontraba muy enfermo. Cuando volvió a su casa, su marido la esperaba detrás de la puerta armado con un hacha. Nada más entrar, le asestó presuntamente tres golpes con esta arma blanca en el cuello. Petra Moreno falleció prácticamente en el acto, mientras que su presunto asesino se marchó de la vivienda hacia una barriada cercana. Tras abandonar el domicilio, arrojó el hacha a una alcantarilla situada en una calle próxima.

Alertado por los golpes, un vecino avisó al 091 y a los servicios de emergencias sanitarias del 061. Cuando llegaron, minutos después, los médicos sólo pudieron certificar la defunción, mientras que los policías comprobaron cómo el presunto parricida se encontraba muy cerca del domicilio, apoyado en un coche y con un bote de tranquilizantes -concretamente Tranquimazín- en sus manos. Al ver a la Policía, Antonio López ingirió varias pastillas, si bien los agentes llegaron a tiempo para impedir que se las tomara todas. Inmediatamente, para evitar un linchamiento, se llevaron al hombre en un patrullero al ver que numerosos vecinos y allegados de la víctima se concentraban en el lugar de los hechos nada más conocer lo ocurrido.

Los vecinos y allegados coinciden en que los malos tratos de Antonio López contra su mujer eran frecuentes desde hace muchos años. Sin embargo, Petra Moreno sólo se decidió a presentar una denuncia contra su marido en una única ocasión. Lo hizo en la comisaría de la Policía Nacional de Écija, pero en la denuncia sólo aseguraba sufrir malos tratos psíquicos, insultos y amenazas, sin revelar en ningún momento la existencia de golpes o agresiones de carácter físico.

La denuncia se presentó en 2007, pero fue retirada y finalmente el juez la archivó sin decretar ninguna medida cautelar. La víctima dejó tres hijos, todos ellos mayores de edad, y tres nietos.

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/article/provincia/2052554/cogi/hacha/cortar/la/comida/y/le/di.html

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