Cerámica, piñas y madera: así camuflan la droga en el Puerto

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Desde hace años, el Puerto de Valencia está posicionado como una de las principales puertas de entrada de la cocaína a España y al resto de Europa. Se trata, nadie ya lo duda, del punto de acceso más atractivo para los narcotraficantes, sobre todo por su ingente actividad mercantil frente, por ejemplo, a los puertos de Alicante o Castellón. El dinamismo del puerto valenciano hace más fácil que un alijo de droga camuflado en un buque pase desapercibido.

Las operaciones recientes ejecutadas por el Cuerpo Nacional de Policía así lo atestiguan. Las incautaciones de cocaína se mantienen año tras año con pequeñas variaciones. Lo que sí se ha observado como novedad son las últimas formas de los narcos de ocultar la droga. Ellos han agudizado el ingenio. Los agentes se han visto obligados a extremar las precauciones en los llamados cargamentos calientes: aquellos que provienen de Sudamérica.

En los últimos años, han llegado al Puerto de Valencia cargas de lo más variopintas para camuflar la coca. La última de ellas, se localiza en un envío de cerámica procedente de Argentina. El alijo llamó la atención y despertó sospechas. ¿Quién fleta un contenedor de cerámica a Valencia cuando las principales empresas de este sector están en Castellón? La Policía resolvió revisar la mercancía y encontró la droga empaquetada. La de la cerámica no es la única de estas cargas consideradas atípicas que, cada vez con más frecuencia, llegan a la dársena. Hubo un alijo de 120 kilos que llegó oculto en un cargamento de madera. Iba sellada con tablones de cera para pasar los controles. Los delincuentes se lo pusieron difícil a la Policía, que tuvo que examinar los tablones, 4.000 en total, uno por uno. También un contenedor de tapizados fue la opción elegida por otro grupo para colar cocaína en España a través de la dársena valenciana. Un total de 540 kilos venían desde Perú. Los 200 kilos de cocaína ocultos en piñas tropicales procedentes de Costa Rica son otro ejemplo de esta nueva modalidad. En ese caso, se utilizó la infraestructura de empresas importadoras y exportadoras para transportarla. Las piñas también fueron el canal elegido por otro grupo Panamá para meter en Europa, a través del Puerto de Valencia, 380 kilos de esta droga. El azúcar o el maíz han sido otros reclamos usados por los narcos para ocultar la droga.

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Estas nuevas y curiosas formas de entrada de la cocaína al recinto portuario valenciano no es lo único que mantiene en alerta a la Policía. A finales de año, hubo diez detenidos de un grupo que se dedicaba a extraer alijos de cocaína de los contenedores a través del sistema del gancho perdido. Todos los arrestados pertenecientes a la banda, tenía relación laboral directa con el Puerto de Valencia, considerado por muchos expertos un reino de taifas.

Fuente: http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/08/18/53f1b865ca47418a208b456e.html

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