Un robo de móvil cada seis horas

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El mismo día que agentes de la Policía Nacional detenían a una mujer en Albacete por haber comprado un teléfono móvil que era robado, un juzgado de lo penal condenaba a un hombre a tres años y medio de prisión por tratar de sustraer teléfonos inteligentes aprovechando descuidos de sus propietarios e incluso amenazando a sus dueños.
Esta coincidencia, ocurrida a mediados de enero, no es más que una evidencia de que los teléfonos móviles se han convertido en un codiciado objeto para los amigos de lo ajeno. Sobre todo los llamados smartphones.
En Albacete cada día se sustraen cuatro teléfonos. Uno cada seis horas. Al menos esta es la media de denuncias que reciben entre la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Policías Locales que vuelcan sus datos a las estadísticas de criminalidad.
Según los datos facilitados por el Ministerio de Interior, el año pasado se registraron 1.545 denuncias. El número se mantiene más o menos estable en los últimos cuatro años, con un cierto repunte en 2013 cuando se llegaron a registrar 1.642 denuncias.

descuidos. El grueso de las sustracciones se producen en la capital. Solo en Albacete, la Policía Nacional recibió el año pasado 820 denuncias de sustracción de terminales móviles, frente a las 42 que tramitó este cuerpo en la Comisaría de Hellín. Las 683 restantes fueron hechos puestos en conocimiento ante la Guardia Civil y las Policías Locales.
La mayoría de los casos son hurtos al descuido, dice José Francisco Roldán, Comisario Jefe Provincial de la Policía Nacional, que precisa todavía más: solo en los diez días de Feria se concentra la desaparición de unos 200 terminales, a un ritmo de 20 diarios. «En Feria la mayoría de las sustracciones se dan en las carpas de los Ejidos y ya de madrugada», describe Roldán, que señala a las mujeres como las principales víctimas. «Ellas suelen llevar el teléfono en el bolso y los cacos aprovechan cualquier descuido para sustraérselo». De cara al buen tiempo el Comisario Jefe advierte: ojo con dejar el teléfono sobre la mesa cuando nos sentamos en una terraza, de olvidarlo en la barra del bar cuando vamos a sacar tabaco o de imprudencias de este tipo que son las que aprovechan los descuideros que andan al acecho.

cada vez más valiosos. La crónica judicial nos deja casos como el de un hombre que fue condenado a tres años y medio de prisión por robar teléfonos en marzo del año pasado, uno de los que consiguió llevarse aprovechando el descuido de su dueña que lo dejó sobre la mesa en una terraza estaba valorado en más de 400 euros. A partir de esta cantidad la sustracción pasa a estar tipificada como delito, y no solo como delito leve (lo que anteriormente se conocía como falta).
Y es que aunque la mayoría son teléfonos que no rebasan esta cantidad, cada vez hay terminales más caros en la calle, que superan los 700 euros incluso, «esto hace que estos terminales sean muy apetitosos en el mercado negro», subraya el Comisario Jefe. Las compañías suelen ofrecer seguros que solo protegen del robo, no del hurto por descuido, lo que da lugar a que algún que otro despistado a quien le han quitado su teléfono por no estar muy atento invente un falso atraco para cobrar la oportuna indemnización. Ante estos casos Roldán advierte de las consecuencias penales de la simulación de un delito.

los datos. Perder el teléfono móvil es para muchos una gran tragedia. Su valor va más allá del precio que pueda tener el dispositivo, que suele ser ya de por si elevado al tratarse de un teléfono móvil inteligente. Y es que en ellos almacenamos una gran cantidad de información, desde fotografías a documentos, pasando incluso por datos de acceso al correo electrónico, nuestros perfiles de redes sociales e incluso cuentas bancarias.
Existen aplicaciones que permiten rastrear y ubicar el teléfono móvil perdido o sustraído. Buscar mi Iphone es una app de sobra conocida por quienes manejan este modelo de teléfono; permite localizar el teléfono en un mapa, bloquearlo de forma remota para proteger los datos e incluso borrarlos. Ahora bien, una vez que quien lo ha sustraído apaga el teléfono no hay nada que hacer. Entonces solo nos queda denunciar el robo.
Las recomendaciones básicas de seguridad empiezan por llevar el teléfono móvil con código PIN, por muy engorroso que resulte tener que introducir estos cuatro numeritos cada vez que lo encendamos. También son útiles los patrones que dibujamos con el dedo sobre la pantalla para poder usarlo.
Asimismo, hay que tener disponible el código IMEI, un número de 15 cifras que es como el carné de identidad de nuestro teléfono, el número que permite identificar el terminal cuando se conecte a la red de servicio. En la factura, en la caja del teléfono o marcando el *#06# se puede saber cual es el IMEI del teléfono.
Con este código podemos pedir a la operadora de telefonía que bloquee el teléfono para que el ladrón no pueda realizar llamadas ni navegar con el terminal y denunciar ante la Policía la sustracción para que en caso de que alguien lo utilice pueda ser detectado. Las compañías comparten los códigos IMEI de los teléfonos robados, por tanto se supone que ese smartphone no podrá ser utilizado en ninguna red de servicio, a no ser que los cacos cambien el IMEI, algo que se puede hacer, aunque no se debe.
Cambiar el IMEI es delito, igual que también lo es comprar un teléfono robado, «es como falsificar la matrícula de un coche», dice Roldán. Según el Comisario muchos de los teléfonos robados, sobre todo los de mayor valor y que tienen más medidas tecnológicas de protección, van destinados al mercado exterior, «quienes los sustraen los apagan de inmediato y los sacan fuera del país, sobre todo van a parar a países de Europa del Este y del norte de África».
Aunque no todos salen fuera, hay teléfonos sustraídos que se recuperan incluso pasados algunos años. La Policía Nacional vigila de cerca las tiendas de compraventa y también los locales donde se reparan y liberan teléfonos, «siempre hay algún pirata que no actúa como debe», lamenta el Comisario.
Hacerse con un teléfono sustraído  o robado en el mercado negro es un delito de receptación, por tanto, quienes lo compren deben ser conscientes de las consecuencias que puede tener.

Fuente: http://www.latribunadealbacete.es/noticia/ZA51F995E-D59A-4B8E-BDF05F4C02A86D95/20160404/robo/movil/cada/seis/horas

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