Los ángeles que velan en el mar pontevedrés

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Habitualmente, sus nombres no aparecen en las noticias y sus fotografías no ocupan portadas, pero su mera presencia es sinónimo de seguridad en la mar. Son los agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Pontevedra, agentes anónimos a los que muchos les deben la vida. Y si no que se lo pregunten a los dos buceadores a los que a principios de abril del año pasado tuvieron que auxiliar en la ría de Arousa o a la persona que, herida, trasladaron tres meses después desde Ons al hospital Povisa o, más recientemente, al vecino de Bueu al que, enfrentándose a fuertes vientos y una mar picada, le llevaron la medicación hasta esta misma isla atlántica.

No se consideran héroes, solo hacen su trabajo. Es la coletilla que emplean, con una sonrisa asomándose al rostro, cuando se les pregunta por su trabajo. Pero lo cierto es que las cifras están ahí. Solo el pasado año socorrieron a veinticinco personas en dieciséis servicios. Fueron actuaciones que comprendieron desde el remolque de embarcaciones hasta el auxilio a deportistas, practicantes de kitesurf o piragüistas. Ni en fechas señaladas tuvieron descanso. La víspera de Reyes una patrullera acudió a la ría de Arousa para remolcar un barco en apuros, un servicio que se volvería a repetir en este mismo emplazamiento geográfico y el día previo a una de las jornadas más señaladas para los gallegos, la del 25 de julio.

En otras ocasiones, su trabajo no tiene un final feliz. Son actuaciones como la que llevaron a cabo a principios de julio en el entorno de Os Praceres, en la parroquia pontevedresa de Lourizán, y en la que, lamentablemente, no pudieron hacer más que rescatar el cadáver de un vecino que, según todos los indicios, había sufrido un caída mientras paseaba.

El pasado año, la Guardia Civil del Mar de Pontevedra tomó parte activa en más de una veintena de búsquedas, de tal modo que rescataron a ocho personas, de las cuales siete resultaron ilesas.

Está claro que el servicio que prestan estos agentes no se limita a labores humanitarias. Su presencia es requerida tanto en accidentes -ahí está el ocurrido en agosto en el puerto de Sanxenxo cuando el motor de una lancha explotó y cinco jóvenes resultaron con heridas de distinta entidad- como en la lucha contra el furtivismo. En apenas media docena de actuaciones, los agentes se incautaron de más de medio centenar de artes prohibidas, en gran parte trasmallos y nasas, e impidieron que llegara al mercado un total de 587 kilos de marisco extraído ilícitamente.

De este modo, los servicios más habituales comprenden desde la salvaguarda de competiciones deportivas y citas festivas de toda índole, hasta la lucha contra cualquier actividad delictiva que pueda tener el mar como escenario. En este ámbito se encuadran, entre otras, la persecución del narcotráfico y del contrabando, la supervisión del empleo de gasóleo bonificado en embarcaciones o la erradicación de la pesca de sardina con explosivos.

Pero su labor no se limita solo al mar, ya que los agentes de esta unidad tienen competencia en el control de las lonjas de las Rías Baixas, así como los distintos puertos del Estado y deportivos que salpican la provincia de Pontevedra. Asimismo, no es raro que realicen patrullas por el interior de las distintas ínsulas que componen el Parque Nacional Islas Atlánticas de Galicia.

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