‘Disculpe por haberle esposado’

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Detener a traficantes de droga implica meses de investigación y discretos seguimientos.También la meticulosa preparación del asalto a los pisos donde viven. Pero sobre todo exige un aspecto tan obvio como esencial: no equivocarse de puerta.

En la madrugada del pasado 17 de junio un error así convirtió a un joven y su madre en objetivos de un asalto de los Mossos d’Esquadra a su casa en el marco de un operativo antidroga. Daniel, comercial publicitario de 29 años, acabó esposado contra el suelo en ropa interior. Su madre, Susana, permaneció custodiada en camisón por policías encapuchados y armados en el comedor de su casa, en el distrito de Les Corts. Y los dos, sin poder hablar entre ellos durante media hora, sin saber qué, cómo y, sobre todo, por qué.

A las 5.30 de la mañana les arrancaron del sueño entre gritos y subfusiles. A Susana, de 58 años, los policías se la encontraron de pie en el pasillo. El sonido de la puerta siendo arrancada de cuajo la despertó y la entrada en su vivienda de una unidad de asalto a la carrera acabó de culminar un despertar «surrealista». Daniel, por su parte, recuerda que fue sacado de la cama entre «gritos de los policías encapuchados y cegado por las linternas». A partir de ahí sólo confusión, «por supuesto, miedo» y ninguna respuesta. «Pregunté a uno de los encapuchados qué sucedía». Sin suerte.

Sólo una vez ‘controlado’ un piso que nunca supuso ningún peligro, el mando al frente del operativo informó a Daniel de su condición de narco. Su dirección estaba en una lista junto a otras 14 donde se realizaron esa madrugada entradas y registros, según confirmaron a este diario fuentes oficiales de los Mossos. Por orden del juzgado de Instrucción número 12 de Barcelona, el Área de Investigación Criminal (AIC) debía realizar 17 detenciones. Durante casi una hora,Daniel fue uno de ellos.

Las ideas que pasaron por su cabeza cuando se vio esposado estuvieron a la altura de los nervios y de lo estrambótico de la situación. «Pensé en si había hecho algo ilegal. Incluso recordé alguna descarga en internet», bromea pasados los días. También en términos de película. «Podían meter droga en mi casa y acusarme después.No tenía idea de qué pasaba».

No fue hasta media hora después cuando la tropa que había entrado en su casa -se llevaron por delante una puerta de cierto grosor y un jarrón- empezó a darse cuenta del error. La identidad de Daniel, para entonces esposado por segunda vez, no coincidía con el del supuesto miembro de la red de traficantes de cocaína y marihuana que buscaban. Los agentes -«robocop», como los define-, hasta entonces rígidos, empezaron a sisear: «Nos hemos equivocado de puerta». El objetivo real del operativo dormía a escasos metros. Justo en la puerta de enfrente, un 5º 3ª en el que nadie parecía haber reaccionado al escándalo del asalto.

Asumida la confusión, los Mossos se dirigieron al piso colindante, donde detuvieron a un hombre de mediana edad que también vive con su madre. Pese a ser el sospechoso correcto, paradójicamente los Mossos sí respetaron su puerta.En vez de tumbarla, llamaron pacíficamente y se lo llevaron a la comisaría de Les Corts. El caso está bajo secreto de sumario.

A partir de ese momento comenzó lo que Daniel define como «el paso de una violación a una recepción». Los agentes que minutos antes lo habían esposado comenzaron a disculparse. Los responsables del operativo desfilaron uno a uno y le ofrecieron ayuda para redimir la equivocación. «Es como si te pegan un tiro y después se ofrecen a curarte», ironiza.

Uno de los encapuchados le dijo que en nueve años de operaciones similares nunca había visto un error así. «Disculpe por haberle esposado», dijo otro. «Les noté muy agobiados por el error», admite. Ahora ha puesto su caso en manos de los abogados Daniel Vosseler y Daniel Salvador y estudia presentar una reclamación por daños morales a la Dirección General de la Policía.

Una portavoz de los Mossos dijo a este diario que el error, aunque no único, sí «fue una excepción». El Departament d’Interior asumirá el coste de todos los desperfectos.

Fuente: http://www.elmundo.es/cataluna/2015/06/22/5587c115e2704e8c0b8b4577.html

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